El 20 de mayo del 2006 algunos liceos y pocas universidades estaban en toma o en paro, pero varios compañeros esperaban expectantes el discurso del 21 de Mayo de la entonces presidenta Michelle Bachelet para ver si hacía algún anuncio sobre la derogación de la LOCE y el fin de la administración municipal de los establecimientos educacionales. Finalmente el 21 de Mayo de ese año Bachelet solo se refirió de manera tangencial a las demandas de los estudiantes movilizados y centró su discurso en reprochar los actos de violencia.

“Quiero ciudadanos críticos, conscientes, que planteen sus ideas y sus reivindicaciones. Pero esa crítica debe hacerse con un espíritu constructivo, con propuestas sobre la mesa y, lo más importante, a cara descubierta y sin violencia. Quiero ser muy clara: lo que hemos visto en semanas recientes es inaceptable. ¡No toleraré el vandalismo, ni los destrozos, ni la intimidación a las personas! Aplicaré todo el rigor de la ley. La democracia la ganamos con la cara descubierta y debemos continuar con la cara descubierta.” (21 de Mayo, 2006)

Hoy, ocho años después, ya son varias las universidades y liceos en toma o paro, seguimos con la misma administración municipal y una LOCE con algunas reformitas llamada LGE, y con miles de personas expectantes de lo que sucederá en el país. Este 21 de mayo esperamos que el sistema político pierda el temor a los cambios de fondo que necesitamos como país y de paso a avances concretos en la educación como un derecho. Sin embargo esta espera no es estática. Entendemos que este movimiento debe seguir exigiendo estas demandas y proyectarse como un actor social permanente en la sociedad chilena, porque de otra manera los cambios no llegarán.

Nuestras demandas han adquirido aún más sentido con las problemáticas del último tiempo, evidenciando lo que los estudiantes venimos denunciando hace años. El Presidente no puede hacer vista gorda y tiene una última oportunidad de solucionar estos problemas.

El fin de lucro en la Universidad del Mar mostró lo nocivo que puede ser que el objetivo de una institución educativa sea enriquecer a sus dueños y no entregar una educación de calidad para los estudiantes. Son 18 mil estudiantes los perjudicados en esa universidad y vemos que la solución ha sido reubicarlos con pérdida de años de estudio y una doble deuda, o mantenerlos en la institución con contratos abusivos y sin profesores. Hoy son doce las instituciones investigadas por fiscalía, que involucran a más de 220.000 estudiantes, y no podemos aceptar que se vuelva a repetir lo vivido en la Universidad del Mar. Para eso necesitamos una Superintendencia de Educación Superior que realmente termine con el lucro y no lo blanquee como hace la propuesta del gobierno y requerimos de un proyecto de ley de acreditación que no deje a la suerte del mercado a los estudiantes estafados por el lucro.

Por otra parte, el sistema de créditos y becas está haciendo agua y la conducta improvisada del Ministerio de Educación ha dejado en la incertidumbre a miles de estudiantes de la educación superior. El proceso de requintilización planteado por el ministerio nos muestra lo precario y arbitrario que es el sistema de financiamiento de la educación superior. Vemos que por el hecho de ganar $1.000 más puedes perder toda posibilidad de acceder a beneficios del Estado y, por ende, limitar tu acceso al derecho a la educación. Este proceso ha mostrado que la gran mayoría de nuestro país no puede pagar el alto costo de la educación superior y que un sistema de becas no es suficiente para asegurar a la ciudadanía el derecho a ésta.

La composición socioeconómica de las universidades y las brechas mostradas por las pruebas estandarizadas dejan en evidencia la profunda segregación que existe en la educación secundaria. El financiamiento compartido, sumado a la posibilidad de los colegios de seleccionar con criterios arbitrarios, ha desembocado en tener verdaderos “guettos educacionales”, donde el nivel socioeconómico de una familia condiciona la calidad de la educación a la que se accede y no se genera una verdadera inclusión en la sociedad. Si queremos una sociedad realmente integrada, donde el desarrollo personal no dependa del nivel socioeconómico de la persona, la educación debe ser reflejo de esa sociedad.

Finalmente, el presidente tiene la última oportunidad de hacerse cargo de las promesas que ha realizado durante su gobierno y que son de amplio consenso en los diferentes actores de la educación. La derogación del DFL2 que impide la participación de estudiantes en el gobierno de la universidad y de buscar formas de asegurar la organización estudiantil, además de la reformulación del AFI son promesas que no han sido realizadas y que esperamos tengan respuesta este día.

Este 21 de Mayo el presidente Sebastián Piñera puede marcar una diferencia con el discurso de su antecesora ocho años atrás o respecto a lo que ha sido su gobierno en materia educacional. Puede optar por perder el miedo a realizar un cambio profundo en la educación de este país y avanzar hacia el derecho a la educación o ser recordado como el Presidente que tuvo esta oportunidad pero prefirió mantener la lógica de negocio en cada una de sus reformas.

Por Diego Vela, Presidente de la Feuc 2013