Hasta en su biografía de Wikipedia dice que Joan Cornellá  estudió Bellas Artes, pero él mismo lo niega: “solo lo dije para poder trabajar de profesor, pero como no me dieron el trabajo no importa. Ni siquiera tengo el graduado escolar. La mayor parte de mi vida la pasé gastando una herencia familiar sin trabajar de nada. Ahora intento ser un elemento productivo”, dice Cornellá desde España a The Clinic Online.

A sus 32 años ya cuenta con dos libros publicados. Abulio y Fracasa Mejor, además de un Premio Josep Coll en 2009 en la categoría de menores de 30 años. Actualmente colabora en la revista El Jueves y en publicaciones como el diario Ara y El Periódico de Cataluña.

Sobre sus dibujos, reconoce una clara influencia de Robert Crumb, quien diera vida a El gato Fritz y de Daniel Clowes: “con el tiempo, ha ido desapareciendo el rastro de Crumb en mis historietas, aunque siempre puede quedar algo. Crumb y Clowes son autores impresionantes en los que es inevitable no fijarse”, dice.

¿Cómo empezaste en el dibujo?
Empecé dibujando las paredes de mi casa con lápices de colores, mis padres hubiesen preferido que lo hiciera sobre papel, pero a mí me parecía divertidísimo pintar en la pared. Ahora pinto siempre en papel y cuando voy por la calle no me gusta ver las paredes pintadas.

¿En qué te inspiras para dibujar?
Últimamente me fijo en sketchs de humor y otro tipo de material un poco ajeno al mundo de la historieta. De todas formas, muchas veces me puedo inspirar en cosas de las que no soy consciente en el momento en que me pongo a trabajar. No soy muy metódico en mi modo de trabajar, a veces la improvisación juega un papel muy importante y otras tengo que hacer mil esbozos de una misma idea antes de empezar a pintar.

Tus ilustraciones son bien directas y algunos dibujantes han causado tremendas polémicas por eso, como Gustavo Sala ¿Crees en los límites del humor?
Gustavo Sala es un buen amigo mio y me pareció ridículo que lo acusaran de ser nazi. ¿Hacer una historieta sobre un campo de concentración te convierte directamente en simpatizante nazionalsocialista? Me imagino que la gente que se indignó con esa historieta son militantes de lo políticamente correcto. Todos tienen en su casa un libro que habla de lo que uno se puede reír y de lo que no. A veces algo les hace gracia pero en cuanto recuerdan que el libro dice que eso no es gracioso dejan de reír repentinamente.

La ilustración de Sala que causó la polémica:

¿Has tenido tú mismo problemas por el contenido de tus dibujos?
No he tenido nunca ningún problema grave con la supuesta incorrección de mis dibujos. Hay gente que acude a mi blog o a mi página de facebook a quejarse indignada sobre los contenidos de mis dibujos o me invitan de una forma muy violenta y grosera a compartir su moral. Esta gente me parece fascinante.

¿En qué sentido?
Supongo que me impresiona el mero hecho de que haya alguien que decida qué es lo mejor para los demás, lo que está bien y lo que está mal. Y que ese alguien pretenda que todo el mundo actúe bajo unas reglas morales totémicas, sin lugar a ambigüedades o relativismos.

Leí que te fascina “lo deforme”, ¿en qué sentido?
En realidad lo dije en un momento en que que mis historietas estaban plagadas de freaks y personajes con algún tipo de deformidad. Me interesaba el personaje deforme como personaje marginal, excluído del grupo. Ahora quizá eso no es tan palpable en mi trabajo.

Muchos de tus dibujos hacen reflejos de varios temas en la sociedad. ¿Hay algún mensaje que busques entregar con tu trabajo? ¿O sólo se te ocurren cosas que después sobre interpretamos?
No tengo intención de lanzar mensajes con mis historietas y me resulta insoportable que alguien crea que mi trabajo tiene un objetivo moralizante. En cualquier caso, es inevitable que se interprete mi trabajo de modos tan dispares, incluso me parece divertido que la gente desarrolle discursos políticos y filosóficos tan largos y elaborados. En alguna ocasión he pensado que me hubiera gustado que una de esas largas elucubraciones fuera mia, que esa idea fuera la que estaba bajo la historieta.

En una entrevista decías que con Franco se alcanzó a tener una libertad que no se ha vuelto a tener en España, ¿a qué te referías?
A que la prensa satírica en España era más políticamente incorrecta que ahora. Por ejemplo, hay chistes de Miguel Gila sobre el maltrato conyugal que no serían publicables hoy en día.

¿Cómo es la labor de dibujante en una España en crisis?
Yo intento vender mi trabajo fuera de España, aquí ahora todo depende bastante del ingenio de cada uno porque prácticamente no hay revistas que paguen por publicarte.

¿Sientes presión, como artista, de retratar eso?
No, no siento ninguna presión por retratar esa realidad porque no es mi intención retratar ninguna realidad.