Breaking Bad ha sido unas de las series más exitosas en el último tiempo. Tanto en cuanto a la crítica, los premios y, por supuesto, las cifras de audiencia.

Con 5 Emmy’s a su haber y más de 40 otras estatuillas, incluidas tres nominaciones a los Globos de Oro, Breaking Bad la rompió en el “rating” con su último capítulo: 10,3 millones de personas vieron ayer el final de la serie que comenzó en 2008.

Como si fuera poco, BB se inscribió entre los tres finales de serie más vistos de la historia de la televisión, detrás de Los Sopranos y Sex and the City según informa Variety.

Pero el éxito no es gratuito. Según uno de los personajes clave en la producción de la serie, el fotógrafo Michael Slovis, los televisores HD y Netflix son los responsables de las cifras recogidas por la serie protagonizada por Bryan Cranston (ganador de cuatro Emmys a mejor actor).

“Fue casi una ‘tormenta perfecta’. Un realizador joven (Vince Gilligan, el creador de la serie) que quería grabar en el estilo de los spaghetti western. Quería el formato ancho y no le interesaba que sucedía en el mundo del hardware. Sin embargo, justo ocurrió que en los últimos siete años los televisores de pantalla ancha se hicieron asequibles, y el HD se convirtió en la norma. Ahora las personas podían ver los detalles de lo que hacíamos y no teníamos que contar historias en el viejo estilo de un closeup (tomas cercanas al rostro) y luego otro closeup”, dijo Slovis en Forbes, según la traducción de Fayerwayer.

Sobre Netflix, un servicio de televisión online para ver películas y series, el director de fotografía de Breaking Bad, dijo que “no recuerdo las cifras pero hubo un momento en que Netflix se enorgullecía de que había más gente viendo Breaking Bad en Netflix que en AMC (el canal de televisión responsable de la serie). Creamos una audiencia porque las personas podían ver los episodios anteriores y ponerse al día (el rating en las primeras temporadas fue bastante discreto)”.