Fotos: alejandro olivares

No queda nada para el domingo. ¿Estás muy nervioso?
-Yo diría que mucho más ansioso que nervioso. Por mí que fuera la elección mañana.

¿Qué te tiene ansioso?
-Que llevamos una campaña muy larga y como es voto voluntario, el voto voluntario es sensible en los últimos días. Entonces, hay mucha tensión, mucho trabajo realizado por mucho tiempo, que depende un poco de lo que pase en la última semana para que los electores y electoras se levanten y vayan a votar.

Debe costar harto convencer a la gente cuando está cansada de los políticos.
-Sobre todo a la gente joven. Y, claro, la gente adulta está desesperanzada y hay un porcentaje muy decepcionado de la política, pero yo creo que ven en mi generación los que participamos en el 2011 en las movilizaciones- que estamos dispuestos a decir las cosas sin tanto preámbulo. Y ven una posibilidad de que las mismas luchas que ellos mismos dieron se empiecen a materializar más rápido y nos dicen: “gracias por devolvernos esta energía, esta capacidad de soñar”. Y es sobrecogedor, porque uno dice tampoco hemos hecho tanto. Quizá no lo dimensionamos, pero mucha gente nos dice eso. Y por eso también hay tanto interés de parte de muchos medios tradicionales o de políticos de tirarnos para abajo y criticarnos.

¿Qué ha sido lo más penca que te han dicho durante la campaña?
-Cuando se ha faltado a la verdad. Cuando se dice que yo ya salí electo o que estoy designado. Y se molestó mucho Ena Von Baer cuando le dije que hablemos las cosas como son. O sea, que el diccionario o lo que nos dicen las leyes, es que el designado son aquellos que son puestos sin pasar por un proceso eleccionario. O sea, la designada era ella. Yo estoy pasando por un proceso eleccionario donde hay ocho candidatos y salen electos dos. Y el hecho que yo haya acumulado tanto apoyo en ningún caso me hace designado, sino que me hace con buenas probabilidades, pero lo otro es tratar de falsear el lenguaje y mentirle a la gente. Para mí fue muy frustrante ver cómo se instaló por un momento breve ese lenguaje que no corresponde y que está completamente alejado de la realidad.

Y de los más ultrones, ¿has sentido mala onda?
-Hay diferencias políticas. Ellos no creen en que tengamos que entrar a este sistema. Y esa diferencia está bien. Es legítima, pero no la comparto en absoluto. Si seguimos delegando en otros la responsabilidad de generar los cambios y las condiciones para generar las transformaciones, vamos a poder estar esperando, sentaditos, indeterminadamente. Y creo que estar ahí permite tensionar, develar ciertas cosas que estén pasando, empujar ciertas agendas que hoy día son urgencias en cuanto a las familias chilenas que no quieren esperar más, no quieren esperar sentados a que llegue la revolución, sino que quieren actuar. Y para eso nos estamos postulando muchos desde distintos espectros políticos, ya sea desde personas que ocuparon en el movimiento estudiantil un rol más duro, como Sebastián Farfán o la Dani López que estuvo en lo de la Universidad Central, Gabriel Boric, Pancho Figueroa, estoy yo, la Camila, la Carol, José Ancalao que no fue al final… Y los sectores que están criticando el hecho de postularse, yo creo que hoy día son los menos.

¿Y cuánto se la ha jugado el movimiento estudiantil en estas elecciones?
-Es que hablas del movimiento estudiantil como si fuera una persona. Aquí hay un problema que es de meter a todo el movimiento en el mismo saco y decir que el movimiento estudiantil está en contra de los dirigentes que se postularon o no. Y el movimiento es muy diverso y por algo logramos entre todos un apoyo de más del 80% de la ciudadanía. Y creo que hay algunos dentro del movimiento estudiantil que tratan de apropiarse del movimiento estudiantil. Y yo eso nunca lo voy a hacer. Nunca van escuchar de mí “yo represento al movimiento estudiantil”.

¿Cómo Marcel Claude?
-Más allá de Marcel o de otros, no creo que exista alguien que pueda atribuirse la representación del movimiento estudiantil. No creo que haya ningún candidato a diputado, a senador, a presidente, lo que sea, que concite el apoyo que concitó el movimiento estudiantil. Y eso de jactarse la representación, es errado, es falso. Si es que hubiera alguien que representara el movimiento estudiantil, sacaría un 85% de las encuestas y no hay nadie que haga eso.

¿Por qué no hay nadie?
-La fuerza del movimiento estudiantil no dependía de una persona, sino que de multiplicidad de voceros, actores, de gente que íbamos representando distintas sensibilidades. Y eso fue colectivo y el hecho que fuera así, le dio la fuerza.

Ahora parece que la fuerza ha ido disminuyendo…
-Es una etapa mucho más compleja que las que nos tocó en el 2011, cuando había que abrir una caja de pandora, la cual bastaba con enumerar las cosas que estaban mal y cómo nos gustaría que fueran, pero al año siguiente se exigió que se concretaran ciertas cosas y al año subsiguiente lo mismo. Y es muy difícil en un gobierno como este poder avanzar en ciertos temas. Entonces, no culpo al movimiento estudiantil, yo creo que las expectativas que se levantaron lamentablemente recayeron en pensar que el movimiento estudiantil era capaz de generar esas transformaciones cuando pasa por modificaciones legales que no dependen de la voluntad del movimiento estudiantil.

LA CAMPAÑA

Como candidato, ¿qué es lo que te pide la gente en la calle?
-Más allá de los temas sectoriales que son bastante comunes, como mejorar la educación, que sea gratuita, que aumenten las pensiones que son una broma, que haya menos delincuencia, lo que más piden es que los representantes políticos sean alguien en que uno pueda confiar. Por eso piden tanta renovación, que uno vuelva a los lugares a los que fue a pedir votos, que no se vendan a una empresa que haga lobby. Son cosas entrecomillas súper simples, pero que hoy son escasas en la política.

¿Con qué cosas te has sorprendido en esta campaña?
-Me ha sorprendido que la gente no tiene tan claro lo que hace un diputado.
Piensan que no trabajan y que puro calientan el asiento.
-No, no, no. Eso viene después. Más allá de eso, es una cosa estructural. No saben la diferencia entre los senadores y diputados, no saben qué exigirle a un diputado. Entonces, el voto se transforma en algo muy superficial, en quién te cae mejor, quién salió mejor en la foto, quién reparte más bolsas pa la feria, quién pone más palomas, en fin. Son cosas muy chicas las que empiezan a gatillar el voto de las personas.

¿La gente se conforma con poco, sólo con regalos?
-No estoy echándole la culpa a las personas de que se conformen con poco, sino que hay pocas herramientas para lograr diferenciar los proyectos políticos, para poder entender las diferencias más de fondo y de cómo esas te afectan en tu vida más personal. Y eso es porque en los últimos 40 años la gente no ha hablado de política, por lo que no está acostumbrada a entender bien las diferencias entre cosas tan simples como es la diferencia entre lo que hace un diputado, un concejal o un consejero regional.

Y a ti, ¿qué cosas te piden? ¿te piden bolsitas para la feria?
-La única estrategia que adoptamos para poder difundir -porque no caímos en esa especie de mafia que cuida palomas- es que pusimos algunas que las cuidan vecinos. Y, aparte del volanteo, hicimos que mucha gente anduviera con la bolsita de feria. Eso era algo que no quería hacer al comienzo, porque sentía que era una forma de tratar de comprar el voto, pero me di cuenta que la gente no vota por quien te regaló la bolsa, porque la gente recibe todas las bolsas y al final tienen bolsas mías y de otros cinco candidatos, lo que quiere la gente es que uno le dé una bolsa, pero no por eso va a cambiar su voto…

¿Te han corrido mano las viejas en la feria?
-Sí, sí, a veces en la fotito. Como a veces ando con mochila y no me pueden abrazar en la cintura, bajan la manito… ja, ja, ja. Pero nada que haya pasado a mayores. Yo tenía una concepción de un votante de tercera edad mucho más conservador de lo que son y no es así. Yo creo que las mujeres sobre todo, que están en tercera edad, se dan mucho más espacios para ser felices, ser picaronas, estar coqueteando…. son súper coquetas y con chistes de doble sentido.

¿Te hacen propuestas indecentes?
-Sí, sí. Y te agarran para el leseo. Me ha sorprendido eso.

¿Qué te han dicho?
-Nada en particular, pero es un tono, es algo sutil que te van transmitiendo.

¿Qué es lo más raro que te ha pasado en esta campaña?
-Me han confundido bastante con Gabriel Boric, me dicen “tú erís de Magallanes”, “no, no”. O de repente me miran y me dicen “a este hueón lo he visto en algún lado”. Entonces, yo me entretengo con eso y le digo “ a ver, ¿y cómo me llamo?”. Y me han dicho “tú erís futbolista, tú eris actor”, miles de cosas que no son. Y les tengo que decir “soy Giorgio Jackson, fui dirigente del movimiento estudiantil…”. Y ahí la gente se acuerda y me dice “ah, tú estabas con la Camila”. Y después no falta que me pregunten si acaso yo era el pololo de la Camila y yo no. O me agarran pal leseo “de que la guagua era tuya”, puras cuestiones de ese estilo que obviamente tengo que desmentir al tiro.

¿Qué sorpresas te has encontrado recorriendo Santiago?
-Santiago es mucho más diverso de lo que pensaba. Tiene una heterogeneidad que me ha asombrado. Desde población migrante, población mapuche, mucha gente joven que vive en departamentos, pero que no se siente arraigada a Santiago, sino es como una ciudad de paso… Es una ciudad de contrastes. Si comparamos el Forestal con otros extremos como San Alfonso, es peludo.

Hay una pobreza que se esconde en casonas antiguas…
-Es muy fuerte ver eso. Una cosa son los cités que esconden una pobreza que es visible, pero hay otras viviendas que por fuera uno cree que son viviendas normales, pero por dentro viven 40 familias. Uno no lo puede creer. Son como campamentos escondidos.

¿Qué se debería hacer al respecto?
-No es tan sencillo para los diputados hacer algo al respecto. Lo que podríamos hacer es fiscalizar, denunciar o hacer que ese problema sea visible. Y legislar para que esas personas que hoy no están en condiciones de poder pedir un subsidio, lo puedan hacer para que tengan un lugar digno… El crecimiento de la ciudad hizo que las viviendas sociales se fueran a la periferia, a lugares muy aislados, generando guetos. Entonces, hay gente que prefiere vivir hacinada, en condiciones indignas, pero cerca de donde está su trabajo. La expansión de la ciudad ha hecho para muchas familias más conveniente vivir en un conventillo que postular a una vivienda en las periferias. Esa cuestión es muy trágica.

¿Regularías la prostitución que se da en la calle San Antonio?
-La gente me ha dicho en conversatorios que regulemos, que hagamos un espacio donde esta cuestión no sea esconder el problema debajo de la alfombra, sino que dar una solución.

¿Qué solución darías? ¿instalar un barrio rojo?
-No sé si eso. Pero hay un problema que no se resuelve con más carabineros, porque las cosas siguen estando ahí. Por lo tanto, soy muy pragmático en esto: no tiene que ver con estar a favor o contra de lo que hagan esas personas porque están en su derecho de hacer lo que quieran, el tema es cómo habilitar un espacio que tenga condiciones sanitarias, que no perjudique a los vecinos… Esa cuestión está pintada para que se regule, pero hay una especie de conservadurismo que impide sacar la alfombra para ver lo que está abajo. Y se prefiere esconderlo tratando de decir que “aquí no existe prostitución o vamos a terminar con la prostitución”. Mentira. O lo mismo cuando dicen “vamos a terminar con la delincuencia metiendo más gente a la cárcel”, mentira. “O vamos a terminar con las drogas prohibiéndolas”, mentira. “O vamos a terminar con el aborto prohibiéndolo”, mentira. Esas cosas son problemas y temas que están dentro de la sociedad. Y la mirada que los ha tratado de abordar es desde el prohibicionismo, de tratar de ocultarlo o reprimirlo, lo que no ha dado resultados.

¿Qué piensas de la marihuana?
-Tenemos una política fracasada de drogas que pone el foco y criminaliza y encierra en la cárcel a personas que no necesariamente son peligros para la sociedad. Y es arbitraria, porque las drogas más dañinas son legales como el alcohol y el cigarro.

¿Has fumado marihuana?
-Sí, obvio. No soy un fumador habitual, pero sí he fumado. Y no tengo problemas en decirlo. Estoy seguro que cada vez hay menos personas que ven a alguien que fuma marihuana como alguien problemático.

EL SUELDO

¿En cuánto te has endeudado en esta campaña?
-Estoy endeudado, pero probablemente si me va bien en las elecciones, la deuda- al menos de la campaña- se salde. Al principio, pedí un préstamo de dos millones de pesos, que fue lo máximo que me dio el banco, de hecho fue un millón 900, bien miserable que me dio hasta vergüenza…Y, por otro lado, hace poco tuve que pedir un préstamo, cuando la cuestión estaba más avanzada, donde mi vieja puso la casa como aval, y ese préstamo fue de 20 millones de pesos. Entonces, hoy estoy endeudado con 20 millones de pesos. Pero el Servel si te endeudas con cosas de campaña, por cada voto te devuelve alrededor de 600 pesos, pero nunca para ganar plata, sino para saldar deudas que hayan significado gasto electoral. Nadie se enriquece, o al menos si sigue la ley y solamente hace las cosas que son legales, cosa que estamos haciendo y transparentando todo…

A ti te dio por transparentar todo…
-Es que la desconfianza se ha tomado la agenda en cuanto a ir o no a votar. Y yo quiero eliminar toda sospecha de que yo vine acá a enriquecerme, que estoy acá con conflicto de interés y que estoy acá tratando de ser trucho o tránsfuga con alguna operación. Por eso para mí la transparencia es fundamental. El que nada hace, nada teme. Entonces, para mí la transparencia debiera ser algo mínimo en los candidatos.

Si salieras electo, ¿has pensado en el sueldo que recibirías como diputado?
-Sí, sí.

¿Te complica?
-Sí, sí.

¿Por qué te complica?
-Por varias razones. La más de guata, es porque mucha gente cree que los dirigentes estudiantiles se están metiendo a la política por las lucas y para arreglarse los bigotes. Y no tiene nada que ver. Yo sacrifiqué un año de mi universidad y después mucho tiempo haciendo política, pero no trabajando, sino que postergando otras cosas, porque creo en esto. No tiene que ver con la plata, sino con el deseo de querer cambiar las cosas. Y esa es mi máxima motivación para estar ahí. Entonces, que la gente te critique pensando que es por la plata, de verdad me duele.

¿Te han criticado mucho?
-Al principio, sí. Pero igual existe. Es legítimo pensar en que por la cresta algunos están ganando un sueldo mínimo de 210 mil pesos, otros una pensión básica de 82 lucas y un sueldo bruto de un diputado hoy día son casi 8 millones de pesos. Entonces, qué es lo que dijimos después de darnos cuenta de esa realidad, “bueno, cambiemos esto”. Y en el artículo 62 de la Constitución, sale que el sueldo de un diputado y senador es equivalente al sueldo de un ministro con todas las asignaciones. Y nosotros queremos impulsar un proyecto que permita limitar las diferencias que existen entre un sueldo mínimo y el sueldo de un diputado o senador. Y esas diferencias que hoy son de casi un 40% nunca sean más de 20 veces, por lo tanto, disminuir el sueldo excesivo de un diputado. Pienso que el sueldo tiene que ser uno que te permita vivir. Un sueldo más que razonable, y para nada reguleque, es la mitad del sueldo actual de un diputado. Imagínate, un sueldo que desearía el 90% de la ciudadanía.

¿Y qué harías con esa plata?
-Primero pagaría mis deudas.

¿Y no la repartirías entre la gente que te ha estado apoyando? ¿pagarás el piso como mínimo?
-No, no, no. Lo que voy a hacer-y eso lo tengo conversado con la gente de Revolución Democrática- es que yo quiero que este movimiento crezca, quiero que trabajemos bien en el distrito, que podamos expandirnos, porque creo que podemos darle un aporte al país, porque no tenemos vías de financiamiento como otros que tienen un empresario, un magnate, que les pone 300 millones de pesos para que funcionen todo el año. Y me gustaría que parte de lo que gane si llego a salir electo destinarlo en mejor trabajo parlamentario. O sea, pasarlo de mi sueldo a la asignación parlamentaria por mutuo propio, porque yo quiero profundizar ese trabajo. Pero por ningún motivo voy a poder vivir con esa cantidad de plata. No tiene sentido. No sabría en qué gastarla. No me imagino. Yo vivo con 300 lucas hoy al mes y estoy bien. No soy de lujos. El único lujo que tengo es la casa que arrendamos entre cinco y yo vivo en la pieza de servicio.

EL NUEVO GOBIERNO

¿Qué esperanzas tienes del próximo gobierno?
-En los próximos cuatro años se abre una ventana de oportunidad, en la cual va a depender mucho de cómo la sociedad civil, los movimientos sociales, sepan reaccionar y al mismo tiempo conversar con los actores políticos. Tensionar y conversar, porque la pura tensión lamentablemente lo que termina es polarizando y separando las visiones de un eventual gobierno con las del movimiento estudiantil. Y el puro diálogo naif lo que hace es la coaptación. Yo creo que debe haber una constante trenza entre tensión y conversación de manera de ir empujando el carro hacia las transformaciones.

¿Y cuáles serán las cosas más difíciles de conseguir?
-Lejos la nueva Constitución. Yo, al menos, quiero trabajar por una asamblea constituyente. Y eso será complicado, difícil, pero es necesario y es posible hacerlo. La Constitución que nos rige fue un fraude y hoy podemos hacer un proceso mucho más democrático que esté a la altura de lo que quieren las mayorías del país. Hoy no hay excusa. No están los miedos de la dictadura. No están los tanques que nos saquen a la calle.

¿Qué fue lo que te gustó del programa de Bachelet?
-Las que encuentro buenas tienen que ver con las prioridades. O sea, los titulares me gustaron. Los titulares en cuanto a cómo Construyen discursos hegemónicos: nueva constitución, reforma tributaria, educación gratuita y terminar con el lucro. Esas cosas me parecen buenas. Pero hay que estar hincando el diente para que esas cosas ocurran, porque nada asegura que lo del programa se vaya a cumplir en el caso de que salga.

¿Y qué no te gustó?
-Tienen que ver con agendas que, lamentablemente, hoy no son prioritarias y que yo esperaba que se arriesgara un poco en esos temas como por ejemplo en temas de pensión. Pero la discusión está abierta, entonces, todavía puede incluirse una reforma radical al sistema actual de capitalización individual. También está el tema de salud, con respecto a isapres, que replica las desigualdades al igual que en educación y el tema con nuestros pueblos originarios que podríamos avanzar hacia un modelo que incorpore esa cultura que estaba desde hace mucho antes que nosotros llegáramos.

¿Qué te parece la canción que te hizo Felipe Avello?
-Es buena para estar alerta y no cambiar nunca. Está muy buena la canción de Felipe. Así que le mando saludos.