El ex ministro de Economía del gobierno de Sebastián Piñera y consejero del Instituto Libertad y Desarrollo, Juan Andrés Fontaine, comentó la Reforma Tributaria que impulsó la presidenta Michelle Bachelet que busca recaudar fondos para financiar la reforma educacional, entre otras cosas.

Como es la postura en algunos sectores de la derecha, Fontaine sostiene que “la principal preocupación que me despierta la reforma tributaria es su efecto en el empleo”, añadiendo que “una reforma que debilita la capacidad económica de las empresas (pequeñas, medianas y grandes) corre el riesgo de amenazar ese buen desempeño económico y social del país y, con ello, un crecimiento sostenido que ha mostrado el empleo en los últimos cuatro años”, según consigna La Segunda.

“Los impuestos a las empresas en Chile fueron bajados incluso a cero en 1989. Entonces, desde ese punto que era muy bajo había espacio para ir subiendo paulatinamente los impuestos sin que se produjera un grave daño. Pero, ya con la última reforma llegamos a impuestos a las empresas equivalentes al 20%, lo que nos sitúa por arriba de las economías que han sido exitosas en los últimos años”, dijo el ex ministro, asegurando que el impuesto realmente se subirá a un 35%, poniéndonos por sobre países como Francia, Alemania e Inglaterra.

Sobre uno de los puntos nombrados por Bachelet durante la cadena nacional del día lunes, donde indicó que esta reforma también buscaría disminuir la desigualdad económica en el país, Fontaine dijo tener “que quienes piensan que la reforma tributaria es un mecanismo eficaz para combatir la desigualdad tendrán una gran desilusión. En primer lugar porque lo que se está haciendo es cambiar la tributación a la renta. En Chile pagan impuesto a la renta el 19% más rico de la población y lo que se está cambiando en este impuesto es lo que juega en el 5% más rico. Aritméticamente es muy difícil que esos cambios tengan un impacto en el coeficiente de Gini”.

“Es muy legítima la propuesta del gobierno de cómo allegar recursos para educación, pero sentémonos primero a discutir los proyectos que mejoran la calidad y después vemos cómo financiarlos. Una fuente son los impuestos, pero hay otras”, sentenció el perteneciente a L&D.

Sobre el FUT, uno de los puntos que más posiciones tiene dentro de la política nacional, dijo que “ha funcionado muy bien desde mediados de los ’80 y ha permitido aumentar fuertemente el ahorro, que es la principal fuente de financiamiento de la inversión, que no es otra cosa que fuentes de trabajo”. Sería “valido” para “las 500, 1.000 mayores empresas del país que tienen acceso financiarse barato en el mercado de capitales o a conseguir acciones”, pero “a todo el resto se le quita esta fuente de financiamiento y se les obliga a enfrentar bancos que le cobran caro por los créditos o que los van a ver como más riesgosos porque tendrán menos patrimonio”, haciendo que los créditos fueran más caros.