El lunes pasado, a primera hora, el latente “quiebre” de la Confech, se frenó. La crisis se había originado el domingo 18 de mayo cuando la presidenta de la Feuc, Naschla Aburman, se retiró antes de tiempo de la cita de las federaciones estudiantiles por el poco apoyo que recibió tras las amenazas que llegaron a su departamento y la negativa de la entidad a realizar un repudio público a todo tipo de violencia.

A menos de 24 horas del incidente y previo al encuentro del Zonal Metropolitano, una cita entre el Frente de Estudiantes Libertarios y el NAU (Nueva Acción Universitaria) dio por zanjado el impasse. Allí Aburman recibió el apoyo del grupo que lidera la Fech, pero también una advertencia: un nuevo episodio de esta naturaleza o su renuncia a la vocería traería consecuencias nefastas para el movimiento estudiantil y para el NAU, porque pondría en duda la permanencia de la Feuc en la dirigencia de la Confech.

Concretamente, en la reunión el FEL le ofreció “protección” y una declaración de condena a la violencia y a las amenazas que había recibido -que se concretó pasada la medianoche del lunes en palabras de Melissa Sepúlveda-, pero también le notificó que su eventual deserción dejaría a la UC sin vocería y su federación pasaría a ser considerada como un grupo afín a la Nueva Mayoría y, por lo mismo, contraria a la postura acordada por los universitarios de exigir cambios más estructurales que los propuestos por la actual administración.

Tras eso, la reunión del Zonal Metropolitano transcurrió sin mayores sobresaltos y ya en la madrugada del martes salió humo blanco: tanto Sepúlveda como Aburman desmintieron el quiebre, ratificaron la vocería de la estudiante de la UC y condenaron el amedrentamiento contra la dirigente estudiantil.

En la práctica, al evitar el cisma, el Confech adquirió más fuerza algo que necesariamente va a complicar al Gobierno porque hoy la posición dominante en la organización -donde el PC no tiene peso alguno- es seguir en las calles y no conformarse con la reforma que propone el Ejecutivo.

Ello porque en el escenario actual -y a diferencia de lo que sucedía en 2011 donde el PC a través de Vallejo tenía incidencia directa en las decisiones- es la alianza entre el FEL, los autónomos y la Une la que tiene preponderancia en el debate en la Confech y estos movimientos no son precisamente oficialistas.

A la izquierda

El incidente del domingo dejó claro que Aburman, sexta presidenta consecutiva del NAU (Nueva Acción Universitaria) en la UC, hoy tiene el cupo más moderado dentro de la mesa ejecutiva. Esto, tras la salida de Mario Domínguez (U. de Valparaíso), quien era, hasta hace unas semanas, el único representante comunista en la mesa ejecutiva y que debió dejar su puesto después de que el Tricel de la Quinta Región decidiera invalidar la votación en la que fue reelecto por irregularidades en el proceso.

Los intentos de la izquierda no oficialista para que la militante del NAU no quedara aislada del eje de conducción actual de la Confech – como sucede hoy con las Juventudes Comunistas, más complacientes con el discurso del Gobierno-, han existido desde inicios de año y se intensificaron con las reuniones del lunes. La idea es mantener la buena relación que han sostenido las dos vocerías de Santiago desde el 2011 con la dupla Vallejo-Jackson y que se afianzó con las conducciones de Gabriel Boric y Noam Titelman en 2012, y el año pasado con Andrés Fielbaum y Diego Vela.

Durante este año y ante la “correcta” vocería que ha llevado adelante Aburman, el eje conductor ha incluido a la estudiante de Pedagogía y Arquitectura, a pesar de que es vista con mucha desconfianza por los sectores más “ultrones” del Confech. Los reparos puntuales se refieren a su relación con militantes de Revolución Democrática (RD), en especial con Miguel Crispi, ex coordinador nacional de RD y hoy asesor directo del ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre.

“Quizás no fue la forma, pero era necesario que Naschla hiciera una distinción y separara aguas con Crispi. No creo que sea una marioneta de RD, pero es relevante que se distinga y se aclare esa relación”, dice un encargado estudiantil de los grupos conductores.

La balanza de fuerzas en la Confech está así: la  alianza entre el FEL, los autónomos y la Une maneja cinco de los nueve cupos de la mesa ejecutiva y su posición es mayoritaria en la treintena de federaciones que integran el Confech. Además de Melissa Sepúlveda, al mando de la federación más importante, los estudiantes libertarios tienen la presidencia de la Universidad Austral, en alianza con la Izquierda Autónoma y la Une.

Ese mismo modelo se repite en la Federación de la Universidad Católica de Valparaíso, donde pasaron a segunda vuelta, y el bloque además se baraja como opción para asumir el cupo vacante que dejó la Universidad de Valparaíso con la salida de Domínguez. Sin embargo, este no es un tema zanjado dado que la U. de Valpo es un referente en el Zonal Quinta Región y las próximas elecciones se realizarían en agosto próximo.

Junto a ellos, la Une cuenta con un cupo del Zonal Sur, con la presidencia de Daniel Henríquez en la FEUFRO y en el otro cupo de la Quinta Región, con el independiente Jorge Maldonado -cercano a la Une- que lidera la Federación de la Universidad Técnica Federico Santa María.

Los Autónomos, en tanto, cuentan con una de las vocerías del Zonal Norte, con Pablo Herrera como presidente de la Federación de la Universidad de Antofagasta y lideran la lista que ganó la primera vuelta en las elecciones de la Federación de la UCV, en alianza con el FEL y la Une.

Finalmente, al extremo izquierdo existen dos vocerías en la mesa ejecutiva: el colectivo “Para Todxs Todo”, que ganó las elecciones en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, y el otro cupo del Zonal Norte, que hasta hace poco ocupaba Ken Rivera de la Federación de la Universidad de La Serena, pero que hoy recae en Mónica Maturana, lidera la Federación de la Universidad Católica del Norte sede Coquimbo.

En la U. de Concepción, domina un colectivo apoyado por la Juventud Guevarista, que vuelve a la federación después de dos años. En 2011, su presidente era Guillermo Petersen, quien el año pasado integró el equipo joven de la campaña presidencial de Michelle Bachelet y actualmente se desempeña en la Dirección de Organizaciones Sociales (DOS) del Gobierno, organismo que lidera el PC y ex presidente de la Feusach, Camilo Ballesteros.

En tanto, los de Coquimbo mantienen una relación más estrecha con la Federación de Estudiantes del Pedagógico, hoy liderada por un grupo mirista y que cuenta entre sus filas con adherentes a la dictadura Norcoreana.

La ausencia y las tensiones de la Jota

El clásico grito “Y qué fue, y qué fue” de los militantes de las Juventudes Comunistas de Chile, se escuchó fuerte el pasado 21 de mayo. Eso sí, esta vez, después de varias décadas, en una especie de “tribuna” al frente del Congreso y no por la calle Pedro Montt, la ruta histórica que ocupan las organizaciones sociales para manifestarse contra el gobierno de turno en la cuenta pública.

La situación no pasó inadvertida, aunque a nadie lo sorprendió. La inclusión del PC en el pacto de Gobierno tarde o temprano terminaría por marcar una diferencia entre las organizaciones sociales a la izquierda de la Nueva Mayoría y el partido de la hoz y el martillo. En la Confech ya es un hecho.

Según comentan representantes de grupos políticos estudiantiles, la salida de Domínguez fue el tiro de gracia para la Jota y una confirmación del declive en la representación universitaria después de la generación de Cariola, Vallejo y Ballesteros.

“La estrategia general del PC de acercarse a la Concertación le significó desvalidar la estrategia de la Jota y en ese sentido, la consigna de la Karol Cariola o Camila (Vallejo), que en un momento dijeron ‘vamos a estar con un pie en la calle y otro en el gobierno’, no es tan así. Yo creo que están con los dos pies y el cuerpo entero adentro, mirando desde afuera lo que pasa en el movimiento estudiantil”, dice Sebastián Farfán, ex miembro de la mesa ejecutiva en 2011 y encargado político de la Une.

Como partido oficialista, la situación del PC es completamente distinta a la de años atrás. En 2011, por ejemplo, Vallejo y Gajardo fueron dos de las figuras que lideraron la marcha contra la administración Piñera, cuando comenzaba a crecer el movimiento estudiantil. Esta vez, sin embargo, estuvieron dentro del Congreso.

Desde la Jota, desmienten haber perdido fuerza dentro del movimiento estudiantil, aunque reconocen que la decisión del partido tuvo costos. “Nosotros, el 2011 asumimos la conducción de la movilización estudiantil, teniendo la federación más importante de Chile, que es la Fech, y teniendo la conducción en las principales federaciones del país. En ese sentido, asumimos decisiones, un principio de responsabilidad, que implicó que asumiéramos posiciones complejas, que no fueron posiciones fáciles, y por tanto, eso también tuvo sus costos políticos. Pero primó siempre el interés del movimiento estudiantil y de los cambios en educación. En ese sentido, evidentemente tuvimos un grado de retroceso en el año 2012 y 2013, pero hoy día nosotros hemos crecido al interior del movimiento estudiantil”, señala el encargado estudiantil de la JJCC, Cristián Andrade.

Actualmente la Jota mantiene su presencia en la Coordinadora de Estudiantes Secundarios, con la vocería de Ricardo Paredes, dirigente secundario cercano al partido. Eso sí, la vocería de Paredes no ha estado exenta de polémica, ya que apenas una semana después de la reunión que tuvieron con el ministro Eyzaguirre, tuvo que renunciar a su cargo como presidente del Centro de Alumnos del Barros Borgoño.

Esto se suma a la conducción que por años ha mantenido el PC en el Magisterio, con Jaime Gajardo a la cabeza, un actor que siempre ha sido visto con más desconfianza desde las organizaciones sociales. De hecho, los Profesores no asistieron a ninguno de los dos encuentros realizados en el Museo de la Memoria a principios de mayo, en los que participaron la Confech, Aces y Cones, en una primera ocasión y las organizaciones de carácter técnico como la Fundación Sol, Educación 2020 y la Opech, una semana después.

De hecho, el propio Gajardo señaló públicamente no haber sido invitado a estos encuentros, aunque desde la Confech rechazan la acusación.

Y no sólo eso: según un dirigente estudiantil del Confech acusa que fue el propio PC el que obligó a suspender y correr en una semana el primer encuentro en el Museo de la Memoria porque no estaban dispuestos a compartir con la Aces ya que el grupo secundario, que lidera hoy la estudiante del Manuel de Salas Lorenza Soto, se había adelantado a un posible pacto de todo el movimiento estudiantil al convocar a una marcha inconsulta con los otros actores a la salida de la reunión con Eyzaguirre, lo que provocó el enojo del PC y de algunas federaciones universitarias.

De esta forma, los hechos y críticas públicas que han realizado miembros del PC a la Confech son vistas por los estudiantes universitarios como una acción política que busca generar tensión al interior de un grupo donde ya no tienen una postura predominante.

“Se han dicho un montón de cosas y sabemos de dónde vienen esas críticas infundadas, que son organizaciones que pactaron con la ex Concertación, como el Partido Comunista, o sus organizaciones satélites como Revolución Democrática, que vienen un poco a hacer creer que no hay conducción. Nosotros tenemos una agenda clara. Otra cosa es que a ellos no les guste, porque es una conducción que no se va a entregar al Gobierno”, comenta Francisco Sainz, encargado político del FEL.

Proyección post 21 de mayo

La nula presencia de la Jota en la Confech, en el organismo ha convertido a Aburman en el rostro de la moderación y, por ende, de los cuestionamientos de las fuerzas dominantes. Con todo, la líder de la UC asistió a la marcha del 21 de mayo, acompañada por algunos compañeros de la UC y dio por superada cualquier fisura en la Confech. Ese día, sin embargo, se encontró con un nuevo mensaje: en la parte trasera de la Kombi de Papas Fritas, que contenía las supuestas cenizas de los pagarés de alumnos de la Universidad del Mar, estaba escrito “Naschla ponte viva”, con la A final envuelta en un círculo, el símbolo anarquista.

El mensaje, de todas formas, no fue atendido por la dirigente estudiantil porque el tema fue abordado en distintas reuniones y los demás dirigentes estudiantiles le señalaron a Naschla que no era excepcional la situación que había vivido, al tiempo que la conminaron a no destacar estos hechos para no desviar la atención de lo que realmente se juega este año.

“El caso no es nuevo. Muchas veces nos hemos encontrado con rayados en las salas donde realizamos los Confech e incluso en 2011, Giorgio Jackson recibió un ‘paipazo’ a la salida de un plenario en Chillán, justo cuando daba declaraciones a los medios”, destaca un dirigente.

Con el episodio crítico dejado atrás, la Confech ahora se prepara para enfrentar el escenario más complejo con el gobierno, cuando se hagan públicos los detalles de los proyectos sobre Educación Superior que presentará la administración Bachelet. El domingo pasado se mandató a las federaciones a validar sus decisiones con las bases para enfrentar con determinaciones validadas los próximos anuncios del Gobierno de Bachelet.

“Más allá de las tensiones, que son típicas, vemos que los ánimos comenzarán a caldearse con los secundarios y en concreto cuando comience a discutirse el rol de la Superintendencia de Educación Superior. Ese será el organismo para regular el lucro y no podemos quedarnos fuera de ese debate. Mejor dicho, el movimiento estudiantil no se quedará fuera porque la reforma, sin la aprobación del movimiento social, no va a ser válida”, señala un ex líder universitario.

Por lo pronto, la Confech espera amarrar una manifestación para antes que comience la fiebre mundialera, que reafirme lo convocado tras la manifestación del 8 de mayo, en el que se cumplió el objetivo de demostrar que la reforma educacional “no se va a regalar”.

De esa forma, se pretende que el gobierno entable una relación directa con los estudiantes para la discusión de los proyectos de Ley que se discutirán ahora y que se aborde temas delicados para el movimiento, como la gratuidad, la condonación de deudas a deudores Corfo, CAE y Fondo Solidario y la eliminación absoluta del mercado en todos los niveles.

¿Cómo está conformada la Confech?

Zonal Metropolitano (RM):
Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile: Melissa Sepúlveda, FEL.
Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile: Nashcla Aburman, NAU.

Zonal Norte:
Federación de Estudiantes de la Universidad de Antofagasta: Pablo Herrera, de la Izquierda Autónoma.
Federación de Estudiantes de la Universidad Católica del Norte sede Coquimbo: Mónica Maturana, Juventud Guevarista.

Zonal Quinta (Valparaíso):
Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica Federico Santa María sede Viña del Mar: Jorge Maldonado, independiente cercano a la Une.
*Cupo pendiente tras la impugnación a la elección de la directiva de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Valparaíso, con Mario Domínguez (JJCC) a la cabeza. Ahora se conformaría una mesa interina que lidere la federación hasta las nuevas elecciones, en agosto próximo.

Zonal Sur:
Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción: Felipe Quezada, colectivo Para Todxs Todo.
Federación de Estudiantes de la Universidad de La Frontera: Daniel Henríquez, Une.
Federación de Estudiantes de la Universidad Austral: Ángel Delgado, FEL, aunque comparten directiva con la Izquierda Autónoma y la Une.