Más de 18 mil alumnos, repartidos en 8 colegios, es la cantidad que tienen los sostenedores de los colegios Alcántara-Alicante. Con un copago que va desde los 40 mil pesos hasta 80 mil pesos, la directora ejecutiva de la sociedad, Ana Humeres, señala que este sistema les permite el estándar de calidad que mantienen hoy día.

El año pasado promediaron 577 puntos en PSU (Matemáticas y Lenguaje), con algunos puntajes nacionales en Matemáticas e Historia. Sus principales sostenedores son Jaime Melnick -primo de Sergio Melnick, director de Odeplan durante la dictadura- y David Gottlieb, quienes son dueños de los inmuebles donde funcionan los establecimientos.

Por esta razón, no ven con buenos ojos el proyecto que impulsa el gobierno. Dicen que no les cuadran las cifras entregadas por el ministro Nicolás Eyzaguirre y les preocupa que lo que reemplace al copago no cubra lo que hoy les permite ese cobro a los apoderados. “Hay que financiar el inmueble y además el retiro, que es legal, de parte de los socios, que son los dueños. Porque así estaba regulada esta actividad y nadie puede satanizarla ahora por eso”, dice Humeres.

¿Cuánto les preocupa la aprobación del proyecto que elimina el copago?

Bueno, el Estado nos invitó a participar en una actividad para darle cobertura a un sistema educacional que no la tenía. Esas eran las reglas del juego, así nosotros entramos. Y en este camino hemos sido colegios exitosos: tenemos 18 mil alumnos, excelentes resultados académicos, en algunos momentos comparable a los promedios de los particulares pagados y nos sentimos muy orgullosos de lo que hemos hecho. Y nosotros quisiéramos seguir en esta actividad. Nuestra primera intención no es salirnos porque esta cosa para nosotros es importante. Pero dado como viene aparentemente el proyecto, por una parte no nos asegura tener los ingresos suficientes a los que nosotros estamos acostumbrados. Segundo, no nos garantiza autonomía en la gestión. No nos garantiza poder tomar las decisiones que a nosotros sí nos importan, respecto de los profesores, de las contrataciones, de los proyectos que queramos estimular.

¿No ven cómo van a poder seguir operando?

O sea, no sabemos qué va a pasar con los edificios, nos obligan a transformarnos en una fundación sin fines de lucro y vamos a tener que tener una auditoría permanente de parte del Estado y no sabemos cuáles van a ser los límites de la gestión. Nosotros creemos que si algo ha hecho que nuestros colegios sean exitosos es que somos capaces para intervenir cuando vemos dificultades. En la toma de decisiones respecto a las personas que trabajan con nosotros, de los programas, de la cantidad de horas adicionales que hemos dado en ciertas asignaturas relevantes. Por lo tanto, hemos tenido autonomía para nuestra gestión. Eso no lo vemos garantizado, como tampoco disponer de los mismos recursos que disponemos.

¿Qué tan importante es la subvención que hoy les entrega el Estado?

Yo diría que la subvención nos alcanza para cubrir un 90% de la planilla de remuneraciones, aproximadamente. Pero todo lo que significa la infraestructura, la propiedad del inmueble, el haberlo hecho, el deberlo en algunos casos, la administración del edificio, toda la cantidad de talleres, todo lo extraordinario del colegio y las actividades que el colegio tiene se financian con el copago.

¿Y lo que sobra se reinvierte?

Obviamente, hay que hacer que el colegio funcione. Lo que significa el mantenimiento, cuidado, todos los gastos que significa cualquier actividad. Desde el gas que hay que comprar para las oficinas, la papelería, todo lo que no es sueldo. Todo eso hay que financiarlo. Hay que financiar el inmueble y además el retiro, que es legal, de parte de los socios, que son los dueños. Porque así estaba regulada esta actividad y nadie puede satanizarla por eso.

¿Estás de acuerdo con lo que mencionaban los ministros anteriores, que es válido que las familias hagan un esfuerzo?

Sí, nosotros apoyamos eso. O sea, los apoderados tienen derecho a elegir el colegio que les de la mejor educación que ellos quieren obtener para sus hijos. O sea, acá hay una clase media a la que no le gustaba el sistema público porque no le daba las garantías de calidad que nosotros aparentemente les dábamos. Por lo tanto estaban dispuestos a tener sus hijos con nosotros. Y esa, aparentemente está bastante respaldado por los resultados porque por algo tenemos la matrícula que tenemos y nuestros resultados son los que son. Entonces, no es que los papás estén acá porque se les va a poner más rubio el pelo. No es así. Es porque obtenían una educación de mejor calidad que en el sistema público.

¿Entonces no están de acuerdo con que los padres dejen de pagar?

No, nosotros no estamos en desacuerdo con que los padres no paguen, no estamos contra la gratuidad. Pero nosotros decimos ¿cómo se va a reemplazar ese copago? Si el Estado garantiza que nos va dar ese diferencial nosotros no tendríamos ningún problema con que el colegio sea gratis. Pero sí con espacios para funcionar y no tiene por qué limitarnos en qué vamos o no vamos a gastar el dinero. Yo creo que lo importante aquí es tener los ojos puestos en la calidad que cada establecimiento es capaz de dar a sus alumnos y las familias que confiaron en ellos. El acento no debe estar puesto en si alguien lucró más o menos, sino en el resultado educacional que esa institución tiene.

¿No cree que la reforma persiga un espíritu de mejora?

No, yo creo que van a nivelar para abajo. O sea, yo creo que la reforma, a nuestro juicio, debiera haber apuntado a fortalecer una educación púbica que efectivamente se lo merece. Chile se merece una educación pública de primer nivel y todos los énfasis deberían haber estado primero en ese rubro. Si los colegios públicos fuesen todo lo bueno que debieran ser, nosotros no existiríamos. ¿Qué apoderado iba a querer pagar por un colegio si al lado tenía algo gratis y de mejor calidad? No existiríamos. Si existimos es porque lo otro es malo y lo otro no se va a mejorar solamente por inyectarle menos recursos porque efectivamente tengan menos recursos que nosotros. El sector municipal tiene recursos de otros lados, ellos ni siquiera pagan un bien raíz porque lo recibieron del Estado. Entonces, tienen más recursos y no lo hacen por un problema de gestión. Porque hay lejanía respecto de quienes toman las decisiones y otros motivos. Hay muchos elementos que hacen que las decisiones no puedan ser tan rápidas como las que nosotros sí podemos tomar. Entonces, en vez de empezar a arreglar la educación pública que debe hacerse y debe hacerse de verdad, y significaría la muerte natural de nosotros si eso pasara, nos quieren matar a nosotros y por lo tanto bajar el nivel nomás. No lo podemos ver de otra manera.

¿Dices que detrás de esto hay otra intención? Porque el ministro ha señalado que las prácticas de selección, lucro y copago fueron abandonadas en países desarrollados porque disminuyen el capital cultural y las habilidades blandas.

Claro, eso es una visión y es un mito. Porque decir que nosotros tenemos resultados porque descremamos, porque seleccionamos, no se ajusta a la verdad. Si nosotros tenemos todos los años que matricular a 500, 600 niños, porque son colegios grandes, no tenemos ninguna posibilidad de seleccionar. Se matricula el que llega. Obviamente, entendemos que el copago es una barrera de entrada, el papá que no puede pagar 40 mil pesos no va a ir a nuestro colegio, pero de ahí el que llega, postula y si hay vacantes, se matricula. Nosotros no seleccionamos, ni siquiera en enseñanza media y mucho menos en la básica, independiente de que exista o no exista la ley que la prohíbe. No lo hacemos porque nosotros tenemos que tener matrícula, nosotros funcionamos con la matrícula.

Entonces tú dices que no hay discriminación.

O sea, entendemos que hay una barrera de entrada, que está dada por el monto del copago. Eso lo entendemos y lamentablemente es así, pero nosotros no nos oponemos a que no haya copago. Ese no es el tema. Si el Estado quiere que la educación sea gratuita, felices nosotros. La pregunta es para qué nos tienen que sacar del sistema para que eso ocurra. O sea, si a nosotros nos reemplazan el valor que pagan los padres, nosotros vamos a seguir haciendo igual nuestro trabajo. Y con la mejor calidad que podamos hacerlo.

¿Saben en detalle a qué se tendrán que atener en este caso?

Nosotros entendemos que nos están obligando a transformarnos en una sociedad sin fin de lucro y seguir operando los colegios en el plazo que podamos, y eso. Esas serían las reglas bajo el paraguas del Estado, para todos los efectos. Lo que a nosotros nos preocupa es la autonomía en la toma de decisiones.

¿Y en términos administrativos, cómo los afecta?

Osea, en transformarnos en sin fines de lucro y ajustarnos a los recursos con los que vayamos a contar. Si se nos congela el copago y no se va a dar nada por el otro lado hasta llegar a cero en el copago en el plazo de 10 años, obviamente que vamos a tener menos ingresos, con menos recursos para funcionar. Y obviamente vamos a tener que hacer ajustes en cosas que hoy día tenemos y que después no vamos a tener, probablemente.

Hay gente que dice lo contrario, que en términos prácticos esto podría hasta beneficiar a los sostenedores.

Es que eso va a depender más o menos del tramo de cobro que tú realices, porque hay distintos niveles. O sea, un colegio que hoy día le cobra a los padres 10 mil pesos, a los que lo pagan, el Estado les va a dar más que eso. Entonces, en un colegio chiquitito, que va a tener asegurado un ingreso pero no va a significar calidad porque con otros montos no hay calidad. No hay calidad ahora y no va a haber después. O sea, cada realidad es distinta. Nosotros necesitamos más recursos para operar porque nosotros tenemos muchas más actividades para los alumnos, desde reforzamientos hasta talleres, actividades culturales. Nosotros hemos traído gente de la Nasa a dar talleres a nuestros profesores y a nuestros alumnos. O sea, nosotros invertimos en educación y para eso se necesitan recursos. Entonces, las realidades son todas distintas y uno no debería meter en el mismo saco todas las realidades que hay.

El proyecto también tiene la intención de terminar con el lucro. ¿Tú crees que se demoniza a los sostenedores de los colegios porque se dice que no imparten mejor educación que los colegios públicos?

Bueno, eso es parte de la ideología. Es cierto, esta actividad, en el caso nuestro, tiene un fin de lucro. O sea, hubo una cantidad de gente que invirtió debidamente y acá no hay robo, en el caso nuestro no hemos dejado de impartir educación de calidad y se retiran excedentes y eso no es algo malo y hoy día eso nos convierte en ladrones y eso no es así, es mito y es parte de lo que tienen que hacer para asegurar esta reforma, pero claramente no responde a la realidad de todo el mundo. Nosotros también entendemos que pudo haber habido mucho abuso, que hay un problema en la calidad y que hay que mejorar, pero la forma de mejorar es la equivocada.

¿Y en ese sentido, no podrían impartir la calidad que dan hoy día con un copago menor?

O sea, vamos a tener que tomar algunas decisiones de quitar algunas cosas de las que hacemos. No sabemos cuánto. Ahora sabemos que durante dos años vamos a seguir haciendo lo mismo que hacemos ahora y todavía no hemos tomado una decisión respecto de lo que se va a hacer cuando se conozca los verdaderos alcances de la reforma. Pero claramente, si nosotros hoy día tenemos un copago de un monto y ese monto no se iguala con la reforma, si el Estado no es capaz de transferirme lo que paga el apoderado hoy día, claramente no va a haber lo mismo nomás.

¿Y ustedes qué piensan hacer? ¿Reducir la matrícula o transformarse en particulares?

Mira, esa decisión no la hemos tomado todavía. Estamos esperando bien cómo va la discusión parlamentaria en ese tema. Cómo va a terminar finalmente porque hay un plazo de dos años para tomar esa decisión, pero en cada colegio tienen una realidad distinta. No todos los colegios pueden transformarse a particulares pagados. Es una opción, pero nosotros todavía no hemos tomado una decisión.

¿Qué espera usted que ocurra: que se regule y se avance en esto o que quede como está?

O sea, si claramente como está sería tremendo. Nosotros lo que creemos es que se ponga cordura y que se piense en la calidad. Lo que se va a perder por esta reforma que obedece más a criterios ideológicos que de verdad. Si se pone acento en la calidad y se quiere que sea gratuito, perfecto, pero para eso las medidas tienen que ser otra, no estas. Y esperamos que en la discusión parlamentaria se escuchen todas las visiones de este tema, que es muy complejo.