Nueva ofensiva contra el Simce exige no publicar resultados y bajar licitación para mejoras del gobierno anterior

Con un actor caracterizado como “El Principito” y la frase “Lo esencial es invisible al Simce”, estudiantes y miembros de la campaña Alto al Simce llamaron al gobierno a detener la publicación de resultados del test y suspender su aplicación por los próximos dos años para repensar los sistemas de medición de la calidad. Todo, a días de que adjudicar una licitación por 2.900 millones de pesos para mejorarla, tras el aumento de pruebas y de su periodicidad durante la administración anterior.


Con el dibujo de una serpiente comiéndose la frase “Lo esencial es invisible al Simce” y el actor Ignacio Quinteros disfrazado de El Principito, representantes de organizaciones estudiantiles entregaron una carta en el Ministerio de Educación pidiendo no revelar los resultados de esa prueba y eliminarla como sistema de medición de la calidad de la educación en Chile.

Una nueva campaña, que busca que no se publiquen sus resultados ni elaborar rankings ni ordenación de escuelas según esas evaluaciones y detener las consecuencias que actualmente tienen estos resultados en los establecimientos, como en los sueldos de los docentes, autonomía de las escuelas y algunas veces en sus cierres.

Un nuevo impulso que tiene como objetivo final repensar la manera de evaluar la calidad de la educación en los colegios, apenas dos días antes que se adjudique una licitación por 2.900 millones de pesos para mejorar las preguntas de las pruebas de 2014 y 2015.

Suspender por dos años

Fue durante la tarde del sábado, frente al ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo; el intendente Metropolitano Claudio Orrego; los diputados Camila Vallejo y Osvaldo Andrade y una sala llena de apoderados en el Centro Cultural La Barraca, en La Florida, cuando el senador Carlos Montes le pidió expresamente al ministro suspender el Simce por dos años.

“Yo creo que para que los profesores se dediquen a educar es importante ministro, ojalá, que suspendamos el Simce por un par de años (…) porque el Simce desorienta, confunde”, dijo Montes, entre los aplausos de los presentes.

Según el parlamentario, la cantidad y relevancia pública de las pruebas han terminado distorsionando los fines y prioridades de los establecimientos, donde la medición se ha transformado en un mero factor de competencia.

Montes señaló que hace unas semanas propuso un proyecto de acuerdo en el Senado que busca adoptar esta medida. Esto, después que un proyecto de ley parecido fuera declarado inadmisible por reducir las funciones de la Agencia para la Calidad, entidad a cargo del Simce.

La idea, según el senador por Santiago Oriente, no es eliminar para siempre las mediciones, sino suspenderlas mientras se llega a un consenso técnico “acerca de lo que entendemos y esperamos por calidad ‎en la educación y se elaboren, de acuerdo a ello, nuevos instrumentos que tengan una clara orientación y sentido pedagógico, como han planteado en sendos documentos y cartas abiertas destacados investigadores y educadores”.

Montes es uno de los parlamentarios adherentes a la carta de Alto al Simce y el único senador. La misiva también es patrocinada por los diputados Camila Vallejo, Giorgio Jackson, Gabriel Boric, Yasna Provoste, Daniel Melo y Maya Fernández.

Licitación cuestionada

El 4 de marzo de este año, una semana antes del cambio de mando en el Gobierno, la Agencia de la Calidad de la Educación y el Ministerio de Educación comunicaron que se había abierto un proceso de concurso público para mejorar la evaluación y aumentar la base de datos del cuestionario, junto con la inauguración del año escolar.

El objetivo es crear nuevas preguntas, con distintos niveles de dificultad según explicó la entonces ministra de Educación Carolina Schmidt, en las asignaturas de Lenguaje, Matemáticas, Historia y Ciencias.

La licitación vino después de una evaluación internacional realizado por la consultora Acer en 2013, que recomendó ante la aplicación de más pruebas y en más niveles la elaboración de más ítems al respecto. Sebastián Izquierdo, ex encargado de la Agencia, señaló entonces que por esa razón “necesitamos tener preguntas ricas para poder tener mejores pruebas y así avanzar en esto como una herramienta útil para la mejora de los establecimientos”.

La medida, va en dirección absolutamente contraria de la campaña Alto al Simce. Paulina Contreras, vocera de la campaña, dice que seguir gastando recursos en una evaluación que no mide la verdadera calidad de la educación no tiene sentido.

“Un nuevo sistema de evaluación tiene que ser más completo y más complejo que solo una medición en algunos sectores. Creemos que tiene que ser un sistema de evaluación que sea diseñado por los distintos partícipes del mundo de la educación, como profesores, estudiantes, investigadores y políticos del parlamento y el Gobierno”, señala Contreras.

Acá la carta entregada hoy por “El Principito” en el Mineduc:

 

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