Simce go home

POR JAIME RETAMAL SALAZAR*
Los 50 liceos de excelencia, la autoimpuesta fecha de inicio de clases post terremoto a como dé lugar, el after school para evitar que los escolares delincan, el convenio con la PDI para combatir el bullying, el acuerdo con Carabineros para montar una obra de teatro y sensibilizar a los niños contra la violencia escolar, el convenio con la Fiscalía Nacional para perseguir judicialmente a los agresores al interior de las escuelas, la creación de una Comisión de expertos para descubrir la pólvora, el lanzamiento del misionero Servicio País en Educación para que cualquiera sea profesor por un año en una escuelita pobre, los semáforos SIMCE, son sólo algunas de las medidas que en este corto tiempo ha tomado nuestro ministro de Educación, Joaquín Lavín. Pero ¿qué se le ocurrió ahora? Simplemente más de lo mismo: dos nuevos SIMCE, el de educación física y el de inglés, que no atacan el problema de fondo y que generan más mercado para quienes lucran con este desastre. Veamos.
Primero, ya se han hecho mediciones representativas sobre la enseñanza-aprendizaje del idioma inglés en Chile. El 2004 y el 2008 se ha medido a cerca de 11 mil estudiantes, con resultados desastrosos: al finalizar 8° básico, sólo el 1% de los escolares sabe algo decente, y al terminar 4° medio sólo el 5%. Si consideramos que han tenido aproximadamente 1800 horas de idioma inglés en su trayectoria escolar, es francamente malo. Pero ¿tienen los estudiantes las condiciones estructurales para hacerlo bien? ¿Se han fortalecido las capacidades del sistema escolar para responder bien a este desafío de aprender una segunda lengua antes de evaluarla con un SIMCE? El 45% de los estudiantes de 8° básico no cuenta con profesores titulados en inglés, y es fácil imaginar dónde están esos profesores y a quienes están “enseñando”. También sabemos hace tiempo que el léxico disponible en inglés, como segunda lengua, se distribuye socialmente: los estudiantes de escuelas municipales tienen menos. Y del Programa ministerial “Inglés abre puertas”, lamentablemente, no tenemos ninguna evaluación seria.

Segundo, según estimaciones oficiales, en la escuela municipal hay un profesor de educación física por 1200 estudiantes; en tanto en la particular pagada hay un por 218 estudiantes. Se estima, además, que de 90 minutos de tiempo asignado a la clase de educación física, solo 20 se usan efectivamente en los liceos públicos. Por otra parte, si se mira el ranking de los 10 mejores colegios particulares de Chile, encontraremos que en los 10 la oferta deportiva es importante, sistemática y de muy buena calidad (natación, fútbol, básquetbol, vóleibol, hockey). En este sentido, el currículum escolar no se reduce simplemente al fomento del razonamiento lógico y la comprensión lectora, que aunque importantes, sólo han neurotizado a la casi totalidad de los establecimientos escolares, sino que se amplía a la educación corporal, motora y rítmica del cuerpo. Aquí hay una brecha importante, pero que se verá aumentada por otro factor muy relevante como lo es la distribución de la obesidad, el sobrepeso y el sedentarismo en la población escolar. Aproximadamente el 21% de los niños de nivel socio-económico bajo es obeso y a mayor pobreza mayor tasa de obesidad.
Más que intuir, prácticamente ya sabemos cómo saldrán esos dos nuevos SIMCE: mostrarán nuevamente la cruda segregación socio escolar de nuestra educación. ¿Y quién gana con esto? Hay un mercado sumamente lucrativo, en expansión y crecimiento, el mercado de las asistencias técnicas a las escuelas pobres (siete mil establecimientos), que mueve 20 millones de dólares al año, y de cuya calidad nadie sabe a ciencia cierta. Pingüe negocio la escuela pobre; y ahora que sabremos que necesitarán asesoría en educación física e inglés, que corran las apuestas.

El problema de nuestra escuela es estructural. Es un sistema excluyente, segregador y verdaderamente violento desde sus bases. Si miramos específicamente este sistema escolar en perspectiva histórica, descubriremos que él ya fue puesto en el gobierno DC de Frei Montalva, so pretexto de ideas democratizantes, en un engranaje puramente desarrollista y economicista; después con la dictadura de Pinochet y los Chicago Boys se transformó en un lucrativo mercado para privados (aquí se creó el SIMCE para entregar información de mercado); y finalmente con la Concertación, ahora so pretexto de igualdad y equidad, se terminó por consolidar dicha fuente de negocios con la introducción de importantes correcciones desde el Estado.
SIMCE: go home, now!
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*Académico Facultad de Humanidades USACH.

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