Figueroa

“¿Saben qué significa que 2.200 personas vivieran, comieran y estuviesen en buenas condiciones durante el viaje?”, es una de las reflexiones con la que Maritza Figueroa, una las españolas que llegó a nuestro país a bordo del Winnipeg en 1939, rememoró un viaje que no solo dejó recuerdos personales sino también anécdotas y aventuras de niños. Un trayecto que trajo a miles de refugiados españoles que huían de la dictadura de su país, y que se pudo concretar gracias a la intervención del poeta Pablo Neruda.

Figueroa, junto a otros pasajeros, compartieron sus vivencias y travesías en un conversatorio denominado “Historia con nombre propio”, organizado por la Casa de la Ciudadanía Montecarmelo en colaboración con la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

La actividad que se realizó en el marco de los 75 años del arribo del Winnipeg a las costas de Valparaíso, contó además con la participación José Maza, Premio Nacional de Ciencias y uno de los más destacados astrónomos de Chile, cuyos padres viajaron en la embarcación; Mercedes Corbato, presidenta de la Agrupación Amigos del Winnipeg, el curador de la obra Jesús Codina y José Bengoa, rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, quien moderó el conversatorio.

En la ocasión, los participantes emocionaron a los presentes al relatar sus historias, experiencias relativas al viaje y como hicieron sus familiares o amigos para poder salir de España.

Maritza, oriunda de Bilbao relató que su padre era marino y que solo por el hecho de ser vascos, sufrieron muchas represalias. “cuando llegamos a Francia, nos recibieron muchos españoles, nos vacunaron y debíamos buscar el consulado español en Paris (…) mi mamá imitaba a Neruda diciendo que nos debían dejar embarcarnos”.

Su padre era marino con grado y ayudó con la organización del viaje. Recuerda que cuando llegaron al Canal de Panamá “pensaron que la gente que venía en su interior estaban apestados. Mi papá los hizo pasar y se llevaron la sorpresa de que el barco estaba impecable (…) las mujeres españolas fueron muy valientes en atreverse a realizar el viaje, querían un futuro mejor para sus hijos”.

Figueroa, quien actualmente es docente en la Universidad Católica de Valparaíso, recuerda que “llegar a Chile fue muy difícil para los mayores, pero no tanto para los niños”, Lo cual era un sentir común entre los pasajeros.

José Maza, recordó que si bien su padre era abogado “también trabajó en farmacia y cuando llegamos a Valparaíso, se dedicó a eso”. Mientras que Mercedes Corbato no tiene mayores recuerdos del viaje: “en el barco me enfermé y pasé gran parte del trayecto en cama. Cuando llegamos a Valparaíso me internaron en un hospital”, relatan.

En Valparaíso, punto de arribo del Winnipeg o “barco de la esperanza”, Mercedes recuerda que “al poco tiempo, terminé hablando más chileno que mis compañeras (…) el chileno nunca se presentó hostil conmigo. Mi alegría siempre fue el recibimiento que nos dieron”. Mientras que José Maza, pasó por varias ciudades antes de radicarse en Valdivia: “Parral es como Macondo, pero acá en Chile”, menciona, agregando que sus padres fundaron el Hotel España de Valdivia, que llegó a ser la sede socialista en aquella ciudad. El golpe militar lo dejó reducido a cenizas.

A muchos de estos españoles les tocó vivir un segundo periodo negro. El curador de la obra Jesús Codina al preguntar como vivieron los españoles el golpe militar, Maritza Figueroa, recordó que ella era profesora de la U. de Chile y en 1976, tras un primer susto, ‘me despidieron’; Mercedes Corbato, en tanto, recordó que si bien “a los españoles nos sobrecogió, no podíamos opinar mucho. Nuestra descendencia era chilena y podía opinar sin mayores problemas”. Los españoles “ayudábamos, pero sin sublevar. Al final de cuentas, era una opinión española”.

En la ocasión, también estuvo presente Iván García, secretario de cultura del socialismo español, quien señaló que “hay una parte importante que no puede quedar fuera de la historia (…) nunca estaremos totalmente agradecidos de países como este”.

Del mismo modo, el senador Andrés Gil (PSOE), representante de Burgos, indicó que iniciativas como esta “son actos de justicia con la memoria histórica y la más trágica (…) Estamos peleando para que la ley de memoria histórica vuelva a los presupuestos del estado”, sostuvo.