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Por estos días, el jefe de la Unidad de Alta Complejidad de la Fiscalía Oriente, Carlos Gajardo, se ubica como protagonista de uno de los casos más bullados de los últimos años, y Qué Pasa elabora un perfil del profesional que alguna vez destapó la macabra historia del crimen de Diego Schmidt-Hebbel, ocurrido en noviembre de 2008.

La publicación recuerda que, hace tres años, mientras se velaba a su padre, el persecutor pronunció una frase que le legó su progenitor y que lo grafica en cuerpo y el alma, justo en el momento en que tomó por las astas la delicada hebra política del Caso Penta: “No hay que tenerle miedo a los poderosos”, dijo Gajardo, recordando que ése era precisamente una de las grandes enseñanzas que había recibido en la vida.

Gajardo participó de manera pasiva en un polémico allanamiento que hubo en La Moneda en 2008, indagatoria que buscaba aclarar supuestos vínculos entre platas de Presidencia y brigadistas de campaña. Pese a que la investigación no prosperó, Qué Pasa relata que para el persecutor fue una gran lección para en esta pasada.

El fiscal ha manejado el caso con reserva, ha sido acusado de actuar con sesgo político por parte de la UDI, pero en su entorno aseguran que en sus indagatorias ha perseguido a personas de diferentes colores político, lo que quedó plasmado ayer en la diligencia que encabezó en la casa de Andrés Velasco.

Así las cosas, Gajardo cuenta con el reconocimiento de sus superiores, y la denuncia del SII le dio un amplio espaldarazo a su gestión a cargo de la indagatoria del caso Penta.

Ayer, el Fiscal Nacional, Sabas Chahúan, que entregó un reconocimiento a Gajardo en 2013 por su desempeño, confirmó también que la denuncia del SII permitía ampliar la linea investigativa, lo que de alguna manera también le da un empujón a la figura del persecutor a cargo.