Rector de la UC: “A la gente le importa tener buena educación para sus hijos, independiente de quién sea el dueño”

Ignacio Sánchez es crítico de cómo se ha dado prioridad a la discusión de la reforma.

Ignacio Sanchez UC

“Lo prioritario no es la gratuidad universal, es la calidad”, señala el rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, al abordar el tema de la reforma educacional en entrevista con La Segunda.

Haciendo un análisis de cómo se ha abordado el tema, la autoridad del plantel universitario dice que
“en este cierre de año, se han enfocado los esfuerzos a elementos que tiene que ver más con la propiedad de los colegios que con la calidad, dejándolo para una segunda fase. Ese orden de factores no ha sido el más apropiado”

Para Sánchez, “en la reforma educacional creo que hay un error en las prioridades. El objetivo es lograr que las familias comenten ‘ahora sí que nuestra escuela municipal está aumentado calidad, porque vemos mejores profesores, están más contentos y motivados, están preparando mejor sus clases y hay una mejor infraestructura en los colegios’. Esos son los temas relevantes hoy, no la propiedad”.

Sus palabras resuenan a críticas que han llegado desde distintos sectores.

“A la gente le importa tener buena educación para sus hijos, independiente de quién sea el dueño”, insiste, remarcando lo que a su juicio deben ser las prioridades.

¿Qué debería haber en materia de educación?

El rector UC dice que como el tema de la educación escolar “estamos esperando que antes de marzo el ministerio nos convoque a conversar los lineamientos generales. No sabemos si será una gran ley sobre educación superior o varios proyectos pequeños”.

En línea con sus críticas a las prioridad que se le ha dado a la reforma dice que en la educación superior “lo prioritario, para ser coherente con el tema de la calidad, es trabajar con la institucionalidad y la acreditación. Debemos asegurarles a los estudiantes que las instituciones tienen calidad y cumplen con los estándares que se les han pedido. Por ahí hay que partir. Hoy, la acreditación está muy ligada a la entrega de recursos públicos, pese a que no es obligatoria. Entonces, finalmente el Estado es cómplice de las instituciones que no cumplen con una calidad mínima. La acreditación debe ser obligatoria, porque hay una fe pública que resguardar”.

Plantea además que más importante que dar gratuidad universal es centrarse en los subsidios que aún faltan.

“Debemos aprender de las experiencias internacionales. Es extremadamente costosa, por lo que hay que acotarla a instituciones y a cierta cantidad de años, hay riesgo de que afecte la calidad del sistema, que los estudiantes no cumplan sus rendimientos académicos en los plazos apropiados, que las carreras se alarguen, que la calidad del sistema baje, que no se valore lo que se está entregando, que los fondos destinados a educación le quiten fondos a investigación… hay varios riesgos conocidos”.

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