Yerko Puchento

“¿Qué me importa que se moleste La Moneda? La molestia es de la gente. Es como que se moleste un violador”, dice sinceramente el actor Daniel Alcaíno al referirse a las críticas que ha recibido por parte de algunos sectores políticos por sus rutinas televisivas a través de su personaje “Yerco Puchento”, donde ha barrido el piso con varios.

“No decimos “los políticos roban o van a robar”. Decimos: “¡Sí! A ti te digo guatón seboso”, apuntándolo con el dedo. Nuestro estilo es jugar a la peligrosidad. La gente se ríe pero dice “¡ay, le van a pegar!”. Yo vivo dentro de un vértigo y me gusta jugar con eso”, confiesa el actor en entrevista con El Dínamo.

Sobre el efecto que han provocado sus rutinas en el mundo político, responde que “este año hemos salido en La Segunda, en las editoriales, han hablado políticos, etcétera. Sergio Bitar dijo que socavábamos la estructuras de la democracia, que no era el humor que teníamos que hacer, que teníamos que cimentar las bases de la confianzas en las instituciones y no al revés. Miles de análisis. Me queda claro que son todos unos tontos graves y la palabra tonto más grande que grave porque si yo fuera un político no perdería el tiempo, me cagaría de la risa. Si Yerko es un mono, sin carnet ni fecha de nacimiento”.

Para Yerko, “hoy la gente quiere ver en esos empresarios, en las tarjetas, las cuentas, los seguros, que alguien diga ‘oye si los gallos de la Arcis estaban lucrando más que las isapres’. No es algo que yo analice mucho, pero sí tienes razón en lo que dices. Pero nuestra función primero que nada es hacer reir, no quiero transformarme en verdugo. Para eso me pondría suspensores como Mosciatti y diría ciertas verdades, pero eso es ser periodista, ser responsable de lo que está diciendo, ser un Lanata de Argentina. No, me gustaría que se mezclara la cosa, con humor, con ingenio, que la vuelta que se dieron para decir la palabra fue simpática”.

La Molestia de La Moneda

Tras la rutina donde disparó contra el hijo de la Presidenta, Sebastián Dávalos, Alcaíno habría recibido las quejas de Palacio. Al respecto dijo a El Dínamo que “en ese caso específico, del hijo de Bachelet, ¿qué me puede importar que se molesten en La Moneda? Si la molestia es de la gente. Es como que se moleste un violador. ¿A quién le importa eso? A nadie, a mí no me interesa”.

“Yo en realidad no participo de la política, pero aquí pueden ir entrando mas independientes, más Boric. Me gusta mucho lo que hicieron personas como Camila Vallejo, Karol Cariola, pero con el PC metido en la Concertación, esas cabras están como ollas a presión, si se liberaran de eso serían grandes líderes, podrían mantener su pensamiento comunista, pero el verdadero; no el que transa, no el que pacta cuando le conviene, no saliendo a justificar dictaduras en el mundo, no quedándose piola con la Arcis”, agrega el comediante, quien asegura no tener definición política.

“Nunca he militado en nada. Me han ofrecido programas tipo CQC para ir con un micrófono donde un político. Yo les digo que no, que no quiero ni verlos, ni tocarlos; me dan asco. Para mi representan algo tan anacrónico, es como ver a una monja en la calle. Me dan ganas de decirle ‘corta tu hueveo’”.