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Una crisis de conducción, de relato, de agenda, de comunicación y de altas expectativas sustentadas en bases poco reales,  cuyo origen en parte se encuentra en la precampaña, es la que enfrenta el gobierno a juicio del ex ministro de la Concertación, José Joaquín Brunner.

En entrevista con La Segunda, Brunner ahondó en los cinco puntos que expuso hace unos días en una columna donde aseguró que de la crisis se sale: no haciendo nada, pasando la retroexcavadora, aterrizar el programa de gobierno, formar un gabinete de unidad nacional o lo más extremo… la renuncia de la Presidenta.

El analista dice que esto último le cuesta mencionarlo e imaginarlo, que no debería por qué pasar, pese a que hay voces que así lo han expuesto.

Lo que sí admite Brunner es el porque de la incapacidad del gobierno para ordenar el cuadro y sus equipos.

“La crisis es de conducción y toca, fundamentalmente, al gobierno en todas sus estructuras, aparece sin agenda clara, sin prioridades, con problemas de comunicación ante la opinión pública, y de gestión en el plano político y sectorial. Sin embargo, aún no es una crisis de gobernabilidad, que es algo mucho más sistémico”.

Consultado por el origen de esa crisis, responde que “es que el equipo de campaña y la propia Presidenta alimentaron el sueño de una radical transformación, con un discurso inflacionario en el terreno de las expectativas. Una vez que llegó a La Moneda no hizo lo que hacen todos los gobiernos cuando tienen un respaldo tan fuerte: acotar esas esperanzas, mostrarle al país esas posibilidades reales. El Gobierno es el responsable comunicacional y político del desorden anímico que vive el país”.

Además Brunner advierte parte de lo que denomina el germen de la crisis.

“Se constituyó un grupo al margen de la órganica de los partidos de la Concertación al que se sumó el Partido Comunista, para crear un programa hecho entre cuatro paredes, sin conocimiento por parte de la opinión pública, sin discusión abierta, sin deliberación democrática. Un programa que, por lo demás, se generó con un débil y equivocado diagnóstico y con propuestas descaminadas respecto de lo que se pudiera hacer como gobierno”.