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En febrero de 2013, la gente de Freirina pasaba por uno de sus peores momentos. Llevaban casi dos años movilizándose para que la planta de Agrosuper, que tenía a todo el pueblo oliendo a mierda de cerdo, cerrara definitivamente sus puertas. Las barricadas se tomaban la carretera y el movimiento social, liderado por la Asamblea “Freirina Conciente”, juró no dar un paso atrás. La empresa agroindustrial más grande de Chile se tenía que ir de su territorio.

Fue durante esos días de ira social, que el proyecto minero “Cerro Blanco”-primer yacimiento extractor de rutilo (dióxido de titanio) de América Latina-, ingresó al Sistema de Evaluación Ambiental (SEA). Ninguna autoridad, a pesar de la complicada situación que vivía la comuna, les cerró las puertas. En mayo pasado, después de dos años de reuniones entre la municipalidad, la autoridad ambiental y la empresa titular “White Mountain Titanium”, el SEA le dio luz verde al proyecto.

Hoy Cerro Blanco es una realidad latente. Se ubicará a 15 km de distancia de Freirina, transformándose en el nuevo vecino de la comunidad que protagonizó uno de los conflictos socio-ambientales más grandes de la última década. “Familias enteras quedaron peleadas a muerte por lo de Agrosuper, veo venir lo mismo con esta mina y eso no es bueno para la gente”, cuenta Ivette Muñoz, dueña de un local de comida en Freirina.

La desconfianza en la población no ha sido fácil de erradicar. Durante el 2012 y el 2013, la mayoría del pueblo se unió bajo una bandera de lucha, pero hoy se separan en dos fuerzas opuestas: los que están a favor de las megaempresas que dan trabajo y los defensores del medio ambiente. “Acá las cosas no están bien, porque hemos vivido todos juntos y ahora pueden ver al vecino como un traidor. Esta minera viene a agudizar las heridas que nos dejó el pasado”, asegura una dirigente social.

Freirina cambió los cerdos por el titanio.

LA DESCONFIANZA
freirina veganos
Poco antes de llegar a Freirina, en la ruta que une Vallenar con esta comuna, sobrevive una oxidada señalética que advierte sobre la planta de alimentos de Agrosuper. El escenario raya en lo apocalíptico. Las enormes instalaciones que hace unos años albergaron 700 mil animales y que significaron una inversión de más de 500 millones de dólares, hoy están clausuradas y deterioradas. Son los últimos vestigios del enfrentamiento de los pueblerinos con la empresa agroindustrial más grande del país.

El 2012 fue un año movido en la tercera región. Los locales lo recuerdan como “la primavera de Atacama”, porque fue un año marcado por movilizaciones sociales que dejaron grandes pérdidas para las empresas de la zona. Los primeros en alzarse fueron los vecinos de Totoral, logrando revocar los permisos de la Termoeléctrica Castilla. Los siguieron la comunidad diaguita del Huasco, paralizando el proyecto minero El Morro y por último, Freirina, que echó de su territorio a la planta de cerdos que tenía a sus hogares impregnados de un olor pestilente.

“Nosotros evitamos que siguiera avanzando esta lógica de aceptar cualquier megaproyecto contaminante en nuestro territorio. No podemos permitir que el Valle del Huasco se convierta en el Valle de Copiapó o en Chañaral”, cuenta Yahir Rojas, vocero de la asamblea “Freirina Conciente”, en contra de Cerro Blanco.

No hay duda que el debate que divide a Freirina es el trabajo. Atacama es la región con la tasa más alta de desocupación del país, alcanzando el 8% según cifras del INE. “Acá estamos todos cesantes, a nosotros solo nos mueve la necesidad de trabajar” asegura Olga Pastén, vocera del grupo Freirina Esperanza, a favor de Agrosuper y Cerro Blanco.

Una de las principales expectativas que el grupo “Freirina Esperanza” tiene con el proyecto, es la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo. Según las estimaciones de la empresa, en su fase de construcción entregarán en promedio 700 puestos y durante su fase de operación, que durará cerca de 20 años, otros 510. Cifras tentadoras, pero que esconden sutilezas.

-La mina dará trabajo recién en varios años más y será para hombres. No tenemos muchas mujeres cualificadas para la minería y somos las que más necesitamos la pega. Se nos debe incluir como fuerza laboral- dice Olga Pastén.
Según cifras del año 2012, más del 39,9% de los hogares de Freirina son mantenidos por mujeres. Por lo mismo, el Gerente de Operaciones de Cerro Blanco, Francisco Rojas, asegura que la empresa estaría tomando medidas: “Nos juntamos recientemente con el Sernam para ver la posibilidad de comprometernos con el 20% de la fuerza laboral para las mujeres, pero como empresa no tenemos ningún tipo de trato especial hacia los hombres. Mujeres y hombres son bienvenidos a las capacitaciones”.

Yahir Rojas, de “Freirina Conciente”, hace un llamado a que la gente no se deje deslumbrar por estas cifras: “La comunidad no puede aceptar lo que venga bajo la condición de empleabilidad. No criticamos a los vecinos que necesitan trabajo, pero tenemos que tener ojo con la letra chica y las condiciones para que no nos repitan el chancho”.

EL RELAVE
Freirina
El proyecto Cerro Blanco es único en su especie. La sociedad minera White Mountain Titanium, se formó después que unos ingenieros chilenos encontraran rutilo -materia prima para formar titanio- en Freirina, el año 2004. Casi seis años se demoraron en encontrar inversionistas, los que hoy son mayoritariamente chinos. ¿La razón? El alto riesgo de inversión: Cerro Blanco es la primera mina de extracción de rutilo del mundo que tendrá similar estructura y funcionamiento a una mina de cobre. “Era la forma de poder generar trabajos para la gente, porque en Australia o Sudáfrica, donde se genera el 80% de la producción mundial, las mineras tienen una estructura muy distinta a la que se conoce en Chile”, explica Francisco Rojas, Gerente de la empresa.

Por eso, al igual que otras mineras, esta planta que producirá 73.000 toneladas anuales de concentrado de rutilo, tiene contemplado un relave a 15 km de Freirina. Esta es la piedra de tope para la comunidad y quizás su único punto de acuerdo. Todas las organizaciones convergen en que no existen estudios concluyentes que indiquen los efectos de la exposición del ser humano al dióxido de titanio y que por lo mismo, las autoridades debieron actuar con cautela. Opinión que comparte el doctor Andrei Tchernitchin de la Comisión de Salud y Medioambiente del Colegio Médico.

– Me parece pésimo que se instale un tranque de relave en un lugar tan cercano a una población sabiendo los riesgos de ruptura y contaminación. Independiente del mineral que se extraiga, debe estar alejado para evitar la contaminación agrícola- asegura Tchernitchin.

El doctor también ha sido consultado por la Asamblea “Freirina Conciente” para analizar la responsabilidad de las autoridades en la aprobación del proyecto Cerro Blanco: “Nos dijo que si no hay estudios concluyentes sobre este mineral, la autoridad tenía que tomar medidas precautorias o simplemente no aprobar el proyecto sin entender los posibles efectos negativos sobre la salud humana”, cuenta Yahir Rojas, vocero de la Asamblea.
El relave se transformó en la preocupación más importante para los vecinos de Freirina luego de los aluviones de la tercera región en marzo de este año y por lo mismo, no quieren correr la misma suerte. “Se habla de desarrollo, de trabajo, de progreso; pero la verdad es que en zonas como Chañaral o Tierra Amarilla el progreso no fue tal”, sentencia Rojas.

Este es el escenario que tiene a la Asamblea “Freirina Conciente”, levantando actividades de información a los vecinos y buscando apoyo de especialistas que puedan analizar los posibles efectos sobre la población. Francisco Rojas, Gerente de Cerro Blanco, asegura que no hay nada de qué preocuparse, porque el rutilo será extraído en Chile, pero será procesado en el exterior.

-El titanio no es cancerígeno como algunos grupos están diciendo. Está presente en los medicamentos como el omeprazol y la aspirina, en los maquillajes, en las prótesis médicas, en grandes construcciones. No produce cáncer, no es radioactivo y no produce impotencia- aclara Francisco Rojas.

Pese a no existir estudios científicos reconocidos en la materia, países como Vietnam y Kenya han cerrado sus plantas de titanio debido a la oposición de la población y la contaminación de sus aguas subterráneas. Otras de las preocupaciones es la contaminación de aguas marinas por utilización de químicos en el proceso de separación de metales pesados.

De ahí la intranquilidad de las organizaciones sociales de Freirina. Aparte del relave, la mina también contempla una planta desalinizadora, que sacará agua del mar para abastecer la faena. El movimiento S.O.S Huasco, fue el primero en encender las luces de alerta. “Son 40 años de contaminación por estas empresas en la zona y ahora le sumaríamos una desalinizadora que viene a seguir matando el fondo marino y generando más daño a los vecinos. Los defensores del proyecto deben abrir los ojos”, asegura su vocero Juan Carlos Labrín.

El conflicto en Freirina está recién comenzando. El viernes 26 de junio, algunos dirigentes entregaron una carta al Arzobispado y en la sede de la OCDE de Santiago, denunciando la falta de fuentes laborales y los resquemores de los vecinos en contra de la minera. “Esas acciones solo llaman a más empresas a nuestro territorio. Vamos a terminar a combo limpio entre nosotros si seguimos así. Les aseguramos que si tenemos que volver a tomarnos la calle por el bien de nuestras familias, lo haremos sin titubear”, advierte uno de los dirigentes.