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Una extensa entrevista, en donde se abordó de manera medular el financiamiento ilegal de la campañas política en Chile, concedió al diario El País de España el ex candidato presidencial y fundador del PRO, Marco Enríquez-Ominami.

“Venían de antes, nosotros lo planteamos en la primera campaña presidencial, hicimos leyes sobre esto. Lo que irrita hoy es el match entre las posiciones que defendían el sistema y los financiamientos aparentemente irregulares”, responde el ex diputado del PS al ser consultado sobre el porqué del estallido de estos casos.

Dentro de los próximos días, ME-O debe comparecer en calidad de imputado por el llamado caso SQM, esto por los pagos (362 millones) que recibió su exasesor, el periodista Cristián Warner, de parte de la filial Salar.

Ante esta situación, el excandidato ha dicho que él responde por su empresa, que se llama Rivas y Rivas limitada, y que “puede decir mirando a los ojos: Yo no tengo una sola factura, no hay enriquecimiento personal, no conozco a Ponce Lerou”.

De todos modos, en la entrevista en El País se le pregunta directamente si es que reconoce financiamiento ilegal. Al respecto, contesta que “nosotros hemos dicho que el financiamiento de las campañas es muy complejo. Y que efectivamente es muy difícil competir contra el duopolio. Y que nosotros tuvimos, como todos los demás, que recurrir a la ley. Y la ley está pensada para que las empresas financien las campañas. La ley creó las condiciones para que las empresas privadas incidan en los procesos electorales”.

A propósito de respuesta, se le insiste en saber si es que no ha ido más allá de la ley.

“Reconocemos que las campañas son extremadamente complejas y que nosotros nunca vendimos nuestra conciencia”.

Sobre la disyuntiva moral de haber sido supuestamente financiado por el ex yerno de Pinochet, Enríquez-Ominami argumenta lo siguiente…

“Mire, mi abuelo, Edgardo Enríquez, ministro de educación de Allende, no le daba entrevistas al diario El Mercurio porque era pinochetista. Le cortaba el teléfono. Yo doy entrevistas en el Mercurio. Cuando llegué a Chile, mi primera gran contradicción fue ser compañero de curso de hijos de militares, que se enorgullecían de haber matado a mi padre. Hace mucho rato que vivo en un mundo de contradicciones. Juzgo a la gente por lo que hace y defiende. Nosotros defendemos una asamblea constituyente que supere este modelo. Pero tratar de disociar la realidad, cuando las portadas que me han regalado son de diarios pinochetistas que acusaron a mi padre de ladrón y terrorista sin nunca dar una disculpa. Tengo tíos desaparecidos. Si fuera mínimamente riguroso no daría entrevistas en Chile. Una anécdota: tengo cuentas bancarias en un banco que mi padre asaltaba, que aún hoy está en manos de gente que admiró a Pinochet. ¿Qué hago, cierro mis cuentas? Soy hincha de un equipo cuyos directivos fueron o son pinochetistas. Esa es la lucha, no nos arrepentimos de haberla dado como movimiento”.