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El vocero del gobierno Marcelo Díaz (PS) hizo un análisis sobre los distintos hechos que sucedieron el año pasado. Abordó diversos temas antes de irse a vacaciones y destacó como representante de la actual administración que “fuimos capaces de mantener el rumbo”.

Pese a los coletazos que dejaron algunos golpes como el caso Caval, Díaz prefirió realizar un balance positivo sobre las reformas que se están llevando a cabo bajo el mandato de la presidenta Michelle Bachelet.

“Seguimos adelante con nuestra acción de gobierno. Admiro la capacidad de la Presidenta de sostener el curso de acción y mantener el rumbo. Eso, precisamente ha permitido poder continuar con la agenda de cambios. La Presidenta tiene una capacidad de resiliencia que da cuenta de su fortaleza. Y más allá de que rasgos de la crisis se mantienen y permanecerán por largo rato, nosotros fuimos capaces de sortearla, no derrumbarnos y gobernar. Otros se habrían derrumbado. Sostuvimos al gobierno y sorteamos este escenario tremendamente complejo”, afirmó a La Tercera el político socialista.

Asimismo, al ser interrogado por el pronunciamiento que tuvo el gobierno en el “caso Caval” y el efecto negativo que tiene en los ciudadanos, el vocero de La Moneda dijo que “hay un pronunciamiento político y un juicio del gobierno porque la agenda de probidad incluye una norma de especulación sobre uso de suelo. Y la declaración de la Presidenta el viernes antepasado da cuenta de aquello. En Chile no hay nadie que no comprenda lo que esto ha significado para la Presidenta en términos personales. Pero ella dice que ante el dolor personal, primero la República”.

“No se puede ni se debe pedir al gobierno que emita juicios sobre casos particulares”, añadió Díaz.

Sobre cómo afectó personalmente el caso Caval a la presidenta, el funcionario de La Moneda no dudó en defender a su jefa y hizo un llamado para que los chilenos seamos de “carne y hueso”.

“Si alguien dice que los hechos que vivió la Presidenta no le afectarían, significa que es de palo. Las personas somos de carne y hueso. Pero lo cierto es que la agenda del gobierno siguió su curso”, argumentó.

“No lo veo así. Si alguien no es capaz de ponerse en su lugar y darse cuenta de lo que significó en términos humanos, carece de sensibilidad. Pero eso no nubló a la Presidenta en su rol”, complementó Díaz.