Testimonios de sexetarianos: la tendencia de tener sexo sólo entre vegetarianos

Cuatro vegetarianos y veganos explican sus razones de que no les resulte atractivo estar con una persona que no comparta este estricto estilo de vida. “Afirmaría rotundamente que nunca me acostaría con un torero, ni con un cazador, así que no es tan diferente no hacerlo con alguien que come animales”, dice una de las que comparte aquí su relato.

Vegetariano A1

Los sexetarianos son personas que solamente tienen relaciones sexuales con personas que lleven el mismo estilo de vida y alimentación. Las razones pueden variar, pero principalmente ocurre porque la otra persona no comparte la misma forma de pensar y vivir.

Vice entrevistó a cuatro veganos y vegetarianos que siguen esta tendencia para conocer sus motivos y entender un poco más de qué se trata todo esto.

Raquel de 30 años es vegana hace seis años. Asegura que no se aparta de nadie por no serlo, pero admite sentir “una predisposición especial a relacionarme con gente que comparte esta vida. Sobre todo si son activistas o cuidan de los animales”.

Cuenta que su pareja actual “se hizo vegano al cabo de medio año de convivir conmigo. Lo “veganicé”, y lo digo con total orgullo, porque, ¿cómo no iba a estar orgullosa de que mi pareja evolucionara éticamente y dejara de financiar la muerte de otros animales, y que yo haya propiciado este cambio?”

Desde que se convirtió al veganismo, no ha vuelto a salir con gente que no lo sea. “Ya no me suelo sentir atraída por gente que no comparta esta causa. Aún así, sí creo posible enamorarme de alguien no vegano (porque otros valores y compromisos suyos me resultaran “enamorantes”), pero creo que el peso de la convivencia pondría fin a la relación, asegura”.

Raquel dice que “afirmaría rotundamente que nunca me acostaría con un torero, ni con un cazador, así que no es tan diferente no hacerlo con alguien que come animales”, declara.

Para ella, la cosa es bien simple: “para acostarme con alguien, me tiene que atraer, y para que alguien me atraiga, me tiene que gustar como persona. Y la gente que más me gusta como persona, suele ser la que respeta no sólo a las personas, sino también a los animales”.

Miguel de 21 años, vegano desde hace un año y medio, siente que “es una joda lidiar diariamente con hipocresías, como la gente que condena la tauromaquia al mismo tiempo que se mete un trozo de carne de vaca a la boca (que son la misma especie, por si no lo sabían, sólo cambia el sexo)”.

Actualmente mantiene una relación con una vegana, pero dice que “ser vegano no es la única condición que le exijo a un compañero. Aclaro que sólo me represento a mí mismo. Cada persona es un mundo. Pero en mi caso, supone un problema moral, de convivencia…Un lío”,

Desde que tiene este estilo de vida no ha vuelto a salir con personas que no sean veganas, “y dudo que quisiera… aunque no lo descarto del todo”, señala.

Explica que “eso no quita que me atraigan sexual, sensual o afectivamente personas que mantienen conductas especistas. Pero si me entero de que no es vegano y que ni siquiera se lo plantea (reconozco que si se lo plantea, puedo hacerme un poco de la vista gorda), es verdad que pierde —casi— todo el atractivo”.

Mimy tiene 33 años y es vegetariana de nacimiento y vegana desde los 12. Admite que ‘para mí el mayor de los problemas es soportar la hipocresía de la gente, los argumentos faltos de conocimiento como ‘los leones comen animales’, ‘es la cadena alimenticia’ o ‘sin carne no se puede vivir'”.

Cuenta que el padre de su hijo no era vegano y que eso le costó el divorcio. Luego de eso, el resto de sus parejas han sido veganas.

Se considera sexetariana “tanto a la hora del intercambio de fluidos como de aceptar que la persona con la que voy a vivir está contribuyendo al holocausto… No puedo ni pensar en acostarme o mantener una relación con alguien no vegano”.

Rosa es vegetariana desde hace cuatro años y medio, tiene 29 años y siente que “llega un punto en el que no entiendes por qué la gente consume animales”.

Su pareja actual es vegetariana y asegura que “hoy sería imposible para mí la convivencia con una pareja que no fuera vegetariana e incluso vegana”.

“Si fuera simplemente sexo creo que hasta ayer hubiera dicho que me daba igual, sin haberme parado a pensarlo. Sin embargo, ahora que me lo planteas, no me gustaría nada”, declara.

Agrega que “si es sexo ocasional sin más y la otra persona no es vegetariana, creo que preferiría no saberlo. Simplemente porque no me resultaría atractivo, igual que si tiene ideas en otras cosas que me revuelvan el estómago. Y al contrario, supongo que el que sí lo fuera sería un factor de atracción”.

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