gumucio

El escritor y ex rostro del programa humorístico “Plan Z”, Rafael Gumucio, se refirió a las rutinas de los humoristas en la Quinta Vergara que han destrozado a los políticos y figuras públicas como Sebastián Dávalos y su esposa Natalia Compagnon. Sin pelos en la lengua, el autor de “Milagro en Haiti” hizo un análisis respecto al tema y contó por qué su primo Meo y Sebastián Piñera no fueron subidos al columpio durante estos últimos días.

En una entrevista con La Segunda, Gumucio peló a la coyuntura nacional que existe a raíz del evento viñamarino porque dijo que “me parece bastante divertida y ridícula la preocupación nacional en torno a este tema”. También aseguró que esto es normal que ocurra en el mundo de la política y duda que esto sea “un castigo” para los afectados.

“No sé si es un castigo; mucha gente se ríe de mí, pero no lo considero un castigo. En todo el mundo la política es parte del humor y de la sátira”, aseguró.

Asimismo, el novelista país que conoce a profundidad a la política chilena -es nieto del senador Rafael Agustín- explicó que “a veces en el Festival uno ve un tono de indignación, de enojo, y eso tiene que ver con los últimos acontecimientos. Anormal es lo que teníamos en Chile antes, en que los políticos tenían un estatus en que uno no se podía reír de ellos”.

Al ser consultado por la frase que dijo la vocera subrogante del gobierno, Javiera Blanco, quien dijo que “aceptamos todas las manifestaciones en el marco del respeto”, Gumucio lo comparó con la realidad americana que conoce de cerca porque vivió en Nueva York y calificó la reacción del gobierno como “provinciana”.

“¡Es muy provinciano eso! En Estados Unidos, en la comida de los corresponsales extranjeros, el Presidente hace bromas y tienen a un humorista a cargo de reírse de él y de todos los presentes. Es extremadamente provinciana la idea de que si se ríe de alguien lo están destruyendo; el humor es una forma de evitar que la gente se vaya a los golpes, o que se escupa, o que grite”, manifestó.

Por otra parte, el director del Instituto de Estudios Humorísticos de la Universidad Diego Portales señaló que está de acuerdo de calificar el apoyo del público a los humoristas como una “válvula de escape de la ciudadanía”.

“Claro, es una forma de conflicto no conflictiva. Es un ritual en que escogemos un momento y lugar para burlarnos y dar rienda suelta a la sensación de ahogo que sentimos frente al poder”, expresó.

Cuando le preguntaron sobre el polémico chiste que hizo Edo Caroe de la supuesta tensión erótica que tienen dos miembros de la “bancada estudiantil” en el Congreso, Gumucio declaró que “Camila Vallejo y Giorgio Jackson son personas con carné de identidad, pero también dos personajes, dos títeres; no se está hablando de ellos. El misterio de su relación sexual o no ha sido también parte de su campaña política, parte de su atractivo. Un político no puede aprovecharse de algo y después quejarse cuando otro se burla de lo mismo. Ahora, el sentido del humor de los comunistas nunca ha sido algo que uno haya comprendido mucho: el mejor humorista comunista, Joseph Stalin, mató a seis millones de personas por un par de chistes”.

¿Y Bachelet? El escritor también se refirió del respeto que se le perdió a las tallas que le hicieron a Natalia Compagnon y al hijo de la presidenta, Sebastián y a la misma mandataria a raíz del bullado caso “Caval”.

“La gente se ríe de lo que ellos representan: un gordo patético, casado con una señora patética, sin divertidos un poco, pero es más divertido que sean poderosos”, afirmó.

De la misma manera, se refirió a la ausencia de su primo político Meo y del otrora Jefe de Gobierno Sebastián Piñera en la rutina de los humoristas en el Festival de Viña del Mar.

“El humor tiene que ver también con la contingencia: tu chiste tiene que entenderlo la gente muy luego, y ahora la cosa gira más hacia los Compagnon y compañía. Si el Festival se hubiera hecho hace dos meses, seguro que le habría tocado a Marco. Y Piñera va a ser el protagonista de las rutinas del próximo Festival. Marco y Piñera son mejores personajes para los imitadores, más que los humoristas”, sostuvo.

“Que tomen una posición habla del estado de ridiculez de todo este asunto. No existen ‘los políticos’: si hacen un chiste sobre Pizarro, no sé por qué tendría que sentirse aludida, no sé, Lily Pérez. La reacción corporativa no tiene ningún sentido. Este miedo a que te columpien y ser parte del ridículo es bastante ridículo El político más exitoso del momento es Donald Trump, que se ha hecho famoso en base a que todo el mundo lo columpia. Él busca hacer el rídiculo, no es problema”, remató.