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“El desquite es como la fiesta al final del rencor. Trato de perdonar, pero no se me da fácil. Soy rencoroso a un nivel terrible. Perdonar es un ejercicio importante, consciente y de voluntad”, escribe el escritor Oscar Contardo en la sección Manifiesto de La Tercera.

Cuenta además que prefiere “morirme antes que todos. Es lo más práctico. Mis 40 fueron complejos. Murieron dos de mis amigos más cercanos del colegio de manera muy trágica. Esas muertes marcaron mis 40, edad que ellos también cumplirían. Hoy, tengo pesadillas con que se me mueren amigos. Antes, en 2007, había muerto mi mamá de una aneurisma. Estuvo dos semanas en coma y era muy difícil que saliera de eso. Fue fuerte y me es difícil describirlo, porque yo sabía que no había posibilidades y lo asumía, pero el hecho de no verla nunca más era muy duro. A raíz de esas muertes, no tengo conflicto con morirme, pero sí con que se me muera gente cercana, sobre todo que mis amigos se mueran antes que yo. En eso soy súper egoísta, prefiero irme yo primero que ellos”.

Contardo también habla de su sexualidad, y al respecto sostiene que “es raro cuando me preguntan cuándo me decidí por mi sexualidad, como si esas cosas se decidieran. Nunca tuve dudas de mi “orientación sexual”. Nunca me lo cuestioné, simplemente era así. No tuve que buscar a alguien que me dijera por dónde ir. Eso es una cosa que me llama la atención de Chile: la necesidad de mucha gente de que alguien les diga lo que tienen que hacer. Tanta gente que necesita que un cura para tomar decisiones, por ejemplo. Me irrita. Es raro cuando te preguntan los pormenores de tu orientación sexual, porque generalmente te lo pregunta una persona heterosexual, entonces si tú le preguntas a un heterosexual lo mismo, obvio que te va a mirar extraño. Es una pregunta muy extraña, pero la gente no se da cuenta de eso. La gente se da cuenta de muy pocas cosas”.

Al respecto, opina que “la izquierda chilena es misógina y homofóbica. Tiene unos titulares enormes con el “pueblo”, pero el “pueblo” para la izquierda chilena es masculino, es el hombre heterosexual que no le plantea mayores discusiones a una forma de vida que ellos ya tienen preplanteada. Es una vida prepicada idealizada. Eso fue, eso ha sido. Aunque sospecho que está cambiando. Me parece gracioso que Camilo Escalona después de decir que la única ventaja que tiene la candidatura de Isabel Allende sea ser mujer, lance un documento en el que nos cuenta que las mujeres, fíjate, sí tienen derechos y que son iguales en muchos sentidos. Escalona está descubriendo el feminismo hace media hora”.

En otra de sus confesiones, cuenta que sus “resacas son con mucha culpa, aunque nunca haga nada malo. Siempre quedo con una culpa de que pude haber dicho algo que no correspondía, haber dicho algo de más o haber metido la pata. También me revoletea el espíritu de la escalera: cuando estoy discutiendo con alguien y después, pasado el rato, se me ocurre qué haberle dicho, cómo haber contestado bien eso”.

Finalmente, admite que “jamás tendría hijos. Encuentro que es muy fuerte lo que significa para la gente criar a otra persona, ser responsable de que sea feliz a pesar de todo. No sería capaz y nunca he querido tampoco”.