messi

Objetivamente, porque los números tienen esa condición propia de las ciencias formales, nadie podría decir que el Argentina-Chile es un clásico de la región, pues a diferencia de los duelos frente a Uruguay o Brasil, la albiceleste ostenta una implacable historia sobre la Roja, más aún tratándose de Copa América, donde las estadísticas dicen que hay 19 triunfos de los trasandinos y seis empates. Sin embargo, la reñida final del año pasado sumada a ésta que se vivirá el domingo en Nueva York proyectan que, tal vez (no es descabellado pensarlo), se está ante un nuevo derby en potencia. Acá la tesis de El País de España.

“Hasta la llegada de Marcelo Bielsa a la dirección técnica de La Roja —entre 2007 y 2011—, Chile era más una suma de jugadores que un equipo. No le habían faltado talentos Desde Sergio Livingstone, el portero al que los rivales de la selección de Paraguay sacaron a hombros del campo, hasta Marcelo Salas, El Matador, pasando por el goleador Enrique Hormazabal, Leonel Sánchez, Chamaco Valdés (máximo goleador histórico de la Liga chilena), Carlos Caszely e Iván Zamorano, entre otros. Nunca faltó materia gris en Chile, pero nunca le sobró organización —en los tiempos modernos— para multiplicar el talento”, sostiene el medio español para describir el escenario previo a la llegada del rosarino.

Así las cosas, como ya se sabe y como lo afirma ese medio, “Bielsa lo logró. Consiguió que los jugadores chilenos recuperasen la implicación con su selección y con Sampaoli consiguieron su único título de la Copa América que este domingo defenderán ante Argentina, su repetido rival”.

“Chile ha sido, probablemente, el equipo mejor organizado del torneo, con las ideas más claras y las misiones más precisas en el campo (…) A Chile le costó arrancar, sí, pero cuando el motor se ha puesto a punto ha transmitido la sensación de una selección imparable que fabrica ocasiones y goles a la misma velocidad de vértigo con la que juega. Nadie se ha arrugado en Chile, nadie se ha escondido. Los galones de Alexis Sánchez no le han impedido perseguir a los rivales hasta su propia portería si era necesario; Vargas es tan molesto cuando ataca como cuando defiende. Hasta el momento no ha dado síntomas de flaqueza física en ningún momento y ahora opone su acusada personalidad futbolística a la ya conocida de Argentina. Chile no tiene un Messi. Nadie, salvo Argentina, tiene un Messi, pero la tela de araña de Chile es tan pegajosa como flexible. Cuando Messi regatea, asiste o dispara, tiemblan los rivales, pero cuando Chile echa a correr el campo se hace tan grande para sus enemigos como pequeño para los chilenos. El nuevo clásico es desigual en todo. Pero ya tiene todos los aires de un clásico”.