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No tengo diarios ni periódicos a mano porque no leo ni los unos ni los otros pero tengo este vuelito y la teoría de funcionar con lo que uno recuerda y sabe (en vez de investigar los detalles para quedar después como un perito en lo que no es perito) / un japonés un sirio un tunecino francés un inglés y creo un alemán se reparten 19 muertos acuchillados en un recinto para discapacitados en las afueras de Tokio y 24 heridos (¿se lo imaginan –al nipón– persiguiendo discapacitados cuchillo en mano la griteria-carnicería viejitos huyendo tropezando y cayendo sayonara sayonara sayonara?) / el sirio subió a una micro con un machete mató a dos mujeres y dejó a una tercera pal pico / el tunecino en Niza arrendó un camión y mató a 80 y tantas personas incluyendo niños que disfrutaban con sus padres de los fuegos artificiales del 14 de julio francés más 200 y tantos heridos / el alemán de origen musulmán llegó hasta nueve y se autoeliminó el japonés se entregó y había trabajado en el asilo donde asesinó a los que asesinó porque no merecían vivir como vivían (dijo) / el resto murió abatido por la policía uno detrás de otro ahora que me acuerdo ayer no más entraron dos tipos a una iglesia no importa dónde lo que importa es que tomaron a dos religiosas mataron a una tercera y la guinda de la torta degollaron al cura párroco un pobre viejito nonagenario en nombre de ISIS no faltaba más cambio y fuera todo este horror vía tele instantánea internet me tiene hasta más arriba del copete no quiero más guerra no quiero más esa es la verdad debería ducharme por suerte te llegó la regla traer niños a este mundo para que los mate un tarado fundamentalista es un crimen (if i may say so) pero qué importa lo que yo piense vamos a cambiar de tema voy a levantarme y a poner agua para los tallarines y antes creo que me voy a duchar aunque ya no me duché ya el tiempo vuela 5 pm / leyendo el comienzo de esta columna recuerdo unas líneas de Baudelaire: “es imposible recorrer cualquier gaceta, de cualquier día, mes o año, sin encontrar en cada línea los signos más espantosos de la perversidad humana, al par que las más sorprendentes vanaglorias de probidad, bondad, cordialidad y las afirmaciones más desfachatadas sobre el progreso y la civilización. Todo periódico, de la primera línea a la última, no es más que una trama de horrores. Guerras, crímenes, impudicias, torturas, crímenes de príncipes, crímenes de naciones, crímenes de particulares, una borrachera de atrocidad universal. Y es de este aperitivo repugnante con lo que el hombre civilizado acompaña su comida de cada mañana. Todo, en este mundo, suda el crimen: el diario, la muralla y el rostro del hombre. No comprendo cómo una mano pura pueda tocar un diario sin una convulsión de asco” / ahora es igual o más o menos distinto / me duele una muela el cerebro y la guata / corro duermo tirito y como / auto bomba en Irak (reciencito no más) 44 muertos / para no mencionar los cientos de heridos de diversa consideración que es lo peor que hay porque siguen vivos y sufriendo –es probable– lo que no se puede sufrir.