alessandri

El 21 de julio, cuando Joaquín Lavín decidió bajar su postulación por Santiago y anunciar que iría de candidato por Las Condes, el concejal Felipe Alessandri, electo ayer alcalde de la comuna, se sorprendió tanto como el resto del país.

En su sector, la nominación fue vista como la aceptación implícita de que Carolina Tohá, la eterna promesa de renovación de Ricardo Lagos, era imbatible. “Es una candidatura testimonial”, comentó en aquella ocasión a The Clinic Online, una alta fuente de Chile Vamos.

Pero Alessandri, fiel a su consigna de no darse por vencido, se volcó a recorrer las calles. Desde marzo, había “derrotado” a una serie de posibles adversarios. La derecha había medido a los exministros Jaime Mañalich y Cecilia Pérez, y había desistido, sin dar razones, de ambos nombres. Luego puso a última hora, a Joaquín Lavín en reemplazo de Carolina Lavín.

Era obvio que en Alessandri no creía nadie. Ni siquiera él mismo se tenía tanta fe. “Podría postular a Consejero Regional el próximo año”, comentaba cuando Lavín asomaba como posible triunfador de una encuesta vinculante de última hora que iba a zanjar al postulante opositor.

El abogado tenía todas las de perder: no era un rostro conocido, no tenía un gran discurso y carecía de “chispeza”. A este pasquín le dio este año dos entrevistas. Ninguna fue publicada porque Alessandri era, es, muy fome. Pero ganó, en un día con una abstención del 80% en Santiago, le sacó más de 10 puntos a Tohá.

LAS CLAVES DE ALESSANDRI
-He seguido trabajando igual que el primer día, en terreno, todos los días, en ferias los fines de semana, organizaciones sociales y trabajando fuerte, fuerte. No me he preocupado del que tengo al frente- contaba el 11 de julio a este medio.

En aquella ocasión aseguraba que, tras 12 años en la comuna, lo conocía “el 40 o 50% de la gente de la comuna”. “Saben que hay un Alessandri que es peleador, que está apoyando las cosas buenas y que anda todo el día en la calle. Yo he pedido desde marzo a los de Chile Vamos ‘déjenme desplegarme, déjenme desplegarme’ y no me conocía nadie porque no me dejaban, porque siempre habían tenido una cartita bajo la manga. Entonces ellos no sabían si yo era competitivo, porque yo estaba en La Moneda en 2012 y las famosas encuestas cómo se equivocaron. Esa vez ganábamos todo y perdimos”, relataba.

Sobre su método de trabajo, con el que dio el batatazo en las elecciones, comentó:

-Hubo mucha presión para que me bajara, no de RN, sino recados de más arribas y eso me dio más fuerzas. Lo de Lavín justo se supo un día que se entregaban los fondos concursables en la Estación Mapocho y habían como 600 adultos mayores y cuando me nombraron, se pusieron de pie. Y ahí yo dije, “esta lucha la voy a dar”. Será David contra Goliat, pero los vecinos eligen y si pierdo, pierdo con las botas puestas, no por secretaría.

-Recibo mucha audiencias en la municipalidad, los fines de semana voy a las ferias, en la semana trato de ir a las ferias más chiquititas. La política cambió. La gente prefiere a un gallo que ha visto en la calle, que ha visto en la feria, que ha visto preocupado, que cuando le escriben un correo contesta rapidito, más que un gallo que quiere usar Santiago de trampolín. Tengo posibilidades de ganar, mi porcentaje de rechazo es súper bajo porque la gente dice: “este gallo será de derecha, pero lo llamo y me contesta”. Mi celular es de dominio popular, he ido todo este tiempo a las ferias, no sólo porque es elecciones. Saben que a veces me paro frente a Tohá, pero que a veces también llego a acuerdos. Entonces, más que de derecha, ven que soy republicano.

-Yo no quiero ser rostro, quiero que me conozcan por la gestión. El apoyo de la mesa ha sido súper fuerte. Pero en Chile Vamos se genera esto. Yo sé que Santiago es importante. Cuando me junté con Lavín, antes de que quisiera ser candidato, me dijo que Santiago era la madre de todas las batallas y yo le dije que eso era muy malo, porque esa extrema politización le hace mal a la comuna, porque el vecino quiere luminarias, seguridad, que le solucionen los problemas.

-Cuando ganó Tohá yo pensé “esta galla a ser un aporte”, pero al poco andar, se entrampó, no logró formar equipos, ha tenido tres administradores municipales, cinco encargados de educación, por eso tiene el despelote en los colegios, en seguridad ha tenido cuatro directores. Ocupan el municipio como botín, llevaron mucha gente, 300 personas. Hoy un va y dice “pinten un paso de cebra”, y la respuesta es “no hay plata.

-Yo, por ejemplo, tengo una visión sobre los parques. En el forestal quisieron instalar ferias de las pulgas y este parque no da para eso. Soy súper cachurero, pero aquí no da, vamos al Parque de Los Reyes. El barrio Yungay requiere proteger la construcción.

-Mi modelo va a ser muy parecido al de Alcaíno. Voy a traer poca gente de afuera, voy a trabajar con los funcionarios municipales, y a exigirles también, ritmo de empresa. Ellos se sienten pasados a llevar cuando se trae a gente de afuera.