Nikki Haley, la detractora de Trump que lo representará frente a la ONU

Si logra ser confirmada por la mayoría republicana del Senado, Haley llegará al puesto de embajadora ante la ONU sin experiencia internacional, ya que la carrera de la republicana se ha desarrollado exclusivamente a nivel local, ahora como gobernadora de Carolina del Sur y antes como legisladora estatal.

Nikki Haley EFE

La gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, se posicionó durante la campaña presidencial republicana como una de las detractoras del presidente electo, Donald Trump, aunque ahora lo representará como embajadora de Estados Unidos ante la ONU.

Casada con un veterano de Afganistán, madre de dos hijos e hija de inmigrantes de la India, Haley es la primera mujer y la primera persona miembro de una minoría, la asiática, que integrará el futuro Gobierno de Trump, compuesto hasta ahora por un homogéneo bloque de hombres blancos y de avanzada edad.

“La gobernadora Haley ha probado su capacidad para unir a la gente sin importar su procedencia o su afiliación política con el fin de hacer avanzar políticas para mejorar su estado y su país”, consideró hoy en un comunicado Trump, quien tomará posesión como presidente el 20 de enero próximo.

A pesar de las dulces palabras de hoy, la relación entre Trump y Haley ha estado salpicada por ácidos intercambios de críticas tácitas, concentradas en las duras propuestas migratorias del millonario neoyorquino y su resistencia a condenar grupos supremacistas blancos, como el Ku Klux Klan (KKK).

La primera de las críticas a Trump se produjo durante la réplica que, en nombre del Partido Republicano, pronunció Haley para contestar el discurso del Estado de la Unión que, como es tradición, dio el presidente Barack Obama ante el Congreso el pasado enero.

“Hay gente que piensa que tienes que alzar la voz en una habitación para diferenciarte. Creo que eso no es verdad. En ocasiones, lo mejor que puedes hacer es disminuir el volumen. Cuando el sonido es más bajo, puedes de hecho escuchar lo que alguien está diciendo. Y eso puede hacer una inmensa diferencia”, dijo Haley.

En una entrevista posterior en la cadena NBC, Haley consideró que Trump “definitivamente” había contribuido a diseminar “palabras irresponsables” por todo Estados Unidos.

En respuesta, Trump atacó en Twitter a Haley por ser “muy débil en inmigración ilegal” y aseguró que la gente de Carolina del Sur estaba “avergonzada de ella”, críticas a las que la republicana respondió con la expresión del sur de Estados Unidos “bless your heart” (que bendigan tu corazón).

Esa expresión, que se hizo famosa, sirve en el sur del país para expresar desprecio por alguien de una manera condescendiente.

Sin embargo, como representante de Estados Unidos ante la ONU, Haley se convertirá ahora en la defensora de las políticas internacionales de Trump, que quiere menguar la participación y contribución económica de su país a las Naciones Unidas, así como acabar con los acuerdos contra el cambio climático.

Si logra ser confirmada por la mayoría republicana del Senado, Haley llegará al puesto de embajadora ante la ONU sin experiencia internacional, ya que la carrera de la republicana se ha desarrollado exclusivamente a nivel local, ahora como gobernadora de Carolina del Sur y antes como legisladora estatal.

Haley, la gobernadora más joven de Estados Unidos, con 44 años, se convirtió en la primera legisladora de origen indio de la Cámara de Representantes de Carolina del Sur en 2004 y se mantuvo en su escaño hasta 2010, cuando fue la primera mujer en llegar a la Gobernación del estado.

Desde que se alzó con ese puesto en 2010, miembros del partido republicano comenzaron a señalarla como posible candidata vicepresidencial para las elecciones de 2012.

No obstante, Haley vio truncarse ese vertiginoso ascenso con una importante crisis que surgió en su estado en 2012 después de que piratas informáticos robaran los números de identificación y los datos de tarjetas de créditos de millones de residentes.

Uno de los momentos más determinantes en la carrera de Haley llegó con el ataque en junio de 2015 a una histórica iglesia de la comunidad afroamericana de su estado, ubicada en Charleston y en la que un joven blanco mató a nueve feligreses negros supuestamente por odio racial.

Después de la tragedia, la gobernadora jugó un papel importante en la decisión de los legisladores estatales de retirar la bandera confederada de su Capitolio después de más de medio siglo ondeando como símbolo del pasado de segregación y esclavitud en el sur de Estados Unidos.

“En temas de raza, Carolina del Sur ha tenido una historia difícil, todos lo sabemos, muchos de nosotros lo hemos visto en nuestras vidas, en las vidas de nuestros padres y de nuestros abuelos. No necesitamos recordatorios”, dijo la gobernadora, en referencia a su propia experiencia como hija de inmigrantes.

Su emotivo discurso de entonces y su experiencia personal han convertido a Haley en el símbolo de la diversidad dentro del homogéneo conservadurismo del sur de Estados Unidos, una nota discordante que llegó hoy al futuro Gobierno de Trump

Comentarios