compagnon

En su espacio editorial de radio Bío-Bío, el periodista Tomás Mosciatti cuestionó en duros términos a Natalia Compagnon, luego de que ayer, en una inédita conferencia de prensa, se quejara del trabajo de la fiscalía y acusara que en su situación personal no ha habido igualdad ante la ley.

“Lo raro es que apareció con Sebastián Dávalos, su marido, para dar un punto de prensa en los tribunales y mostrar así que hay unidad familiar”, afirma el comunicador antes de argumentar por qué la dueña de Caval no podía quejarse de falta de estado de derecho en su contra. 

“Alegó por la filtraciones que se producen en la fiscalía y el no respeto- según ella- de la igualdad ante la ley. Natalia Compagnon, realmente, es notable, es caradura, Apareció como si estuviera en Hollywood. con una sonrisa, una tranquilidad, arreglándose el pelo… un desplante que da terror, pero es caradura”.

“Alegó que no hay igualdad, pero que si de igualdad se trata, su marido, Sebastián Dávalos, un estudiante mediocre, en una universidad mediocre, ¿respetó acaso la igualdad ante la ley cuando entró por la ventana a la Cancillería a hacer la práctica?”.

“¿Se respeto la igualdad cuando Sebastián Dávalos participó en el equipo negociador del tratado de libre comercio con Japón ni más ni menos? Dávalos, usted lo conoce, negociando, con los japonenses. También negoció con Malasia y Tailandia”.

“Mire, 3 meses después de que él ingresó por la ventana a hacer la práctica, inmediatamente, 3 meses después, fue contratado a honorarios para, y esto es textual, ‘realizar labores específicas de carácter especializado’, o sea, teníamos un practicante especialista”.

“En dos años este señor hizo 11 viajes a seis países. Dávalos fue el único, de los 16 negociadores del tratado de libre comercio con Japón, con Tailandia y con Malasia, que no tenía ninguna experiencia diplomática. Fue el único. ¿Esa es la igualdad de la que habla Natalia Compagnon?”

“En 2006 pasa de honorarios a contrata y lo enviaron, con gastos pagados y manteniéndole su sueldo obviamente, a un curso de seis meses en Ginebra”.

Ironizando con que la universalidad de conocimientos surgida en el Renacimiento dio paso a personas cada vez más especializadas en épocas modernas, afirmó que “el último vestigio del universalismo es Caval, la empresa de Natalia Compagnon, porque sabía museología, sabía de minería, sabía informática, sabía salud., sabía de lo que usted le pidiera, claro, copiaban documentos, eso sí”.

Cierra con que Compagnon debería dar explicaciones por muchas cosas antes de afirma que con ella no hay estado de derecho”.

El video completo acá.