Crecí con mi abuela en Haití hasta que ella murió. En ese entonces tenía 12 años. Después me fui a vivir a República Dominicana con mi papá. Él vivía ahí por trabajo. Pasaron dos años y él se vino a Chile. Yo me quedé allá con otros familiares. A los 16 me vine a terminar mis estudios. No sabía nada de este país. Averigüé cosas por internet porque no sabía ni dónde quedaba.

Cuando tomé el avión estaba nervioso. Era mi primer viaje solo. Además, iba a conocer otra realidad. Conocería gente blanca. Cuando llegué me quedé viviendo con él en Estación Central. Al principio me sentía extraño porque todos me miraban, pero después fue pasando.

Entré al colegio Ricardo Navia -de esa misma comuna- y estuve desde séptimo hasta cuarto medio. Terminé estudiando de noche, porque después me dieron ganas de trabajar. Comencé en una fábrica de hormigones -que es en lo que me encuentro actualmente- y después fui auxiliar de viaje en la estación de buses de Estación Central. Pasaba viajando. Conocí Concepción, Temuco, Valdivia, La Serena, Coquimbo y muchos otros lugares. Después fui cajero, pero al tiempo me salí y volví a lo que estoy ahora.

Mi relación con la actuación comenzó justamente en el terminal. Un día cualquiera estaba ahí y noté que alguien me estaba filmando en secreto. Lo llamé para preguntar por qué lo hacía y -de la nada- me preguntó si me gustaba actuar. Le comenté que siempre había sido mi sueño y antes de irse me pidió mi número. Pasaron varios días y de repente recibí un llamado del Teatro de la Memoria. Me citaron para el casting de la obra Trabajo Sucio. Fui y quedé seleccionado. No era un gran papel, pero eso me permitió avanzar mucho. Todo ese tiempo estuve trabajando con Alfredo Castro, que se convirtió en una especie de mentor para mí. Se estrenó el 15 de enero del 2015 y fueron alrededor de 26 funciones.

Tiempo después, Dënver -la banda- me llamó para protagonizar un videoclip de su canción Los Vampiros. De a poco fui metiéndome en el mundo de la actuación, casi de la nada. De pura suerte.

Con Perro Bomba todo comenzó a principios del 2016. El productor de la película me mandó un mensaje. Se había conseguido mi número con la producción de Trabajo Sucio. Me dijo que fuera a su casting. Ellos buscaban a una persona negra. Habían muchos postulantes. A la segunda semana me llamaron diciendo que había quedado para el papel. Estaba súper contento. Además, otra vez iba a trabajar con Alfredo Castro, que me había ayudado mucho anteriormente. Incluso, hasta me hacía chistes hablando en francés.

He improvisado harto en esta película. El director me decía lo que tenía que hacer y yo me lanzaba a la vida. Casi sin un dialogo claro. Me decían algo y yo hablaba y hablaba. Siempre me había imaginado protagonizando una obra o una película, pero antes de llegar a Chile nunca en mi vida había actuado. En República Dominicana solía ir con mis amigos a los montes y nos grabábamos haciendo cualquier tontera. Tomábamos los celulares con cámaras y nos filmábamos, pero para pasarla bien un rato.

Actualmente ya está toda mi familia aquí. Con el tiempo todos se vinieron. Seguimos viviendo en Estación Central. Está mi papá, mi madrastra, mi hermano chico y mi hermanita menor. Es una casa grande y antigua. El padrino de mi hermana –que es chileno- le cedió la casa a mi papá y él la arregló para nosotros.

Ya que ahora llevo más tiempo en Chile podría decir que ha sido un poco duro vivir acá. Cuando llegué era un niño, sólo pensaba en jugar Nintendo y esas cosas. Después fui creciendo y maduré. Pero levantarse tan lejos de tu país es complicado, porque no es fácil decir ‘me voy’. Muchas veces no se tienen las herramientas necesarias para poder hacerlo. Muchos tienen que mandar dinero y no les alcanza para vivir. Para los inmigrantes que ganamos entre 300 mil pesos hacia abajo todo es más complicado.

Cuando un haitiano llega acá no importa ni su profesión ni sus estudios. Aquí no se los reconocen. Uno llega y tiene que trabajar en lo que sea, en lo que encuentre. Siempre que se está en una tierra que no es la tuya habrá un poco de sufrimiento y discriminación. Hay que estar preparado cuando se toma una decisión así, porque la vida no es fácil y hay que ser perseverante en todo.

Hoy en día todas las ofertas actorales que me llegan las acepto. Hay gente que si los llaman para grabar por 10 lucas no van. Pero en esto hay que empezar desde abajo. Ese mismo que te llama por poquito, le puede dar tu número a alguien que te llamará por mucho. Si a mí me llaman, voy. Aunque no haga nada. Por último converso con la gente que esté ahí. Además, no es llegar y pedir un papel. He estado en un montón de cosas como extra, tantos que ni recuerdo cuántos. Quizá más de 50.

Hace poco estuve en una obra callejera llamada Sin Fronteras, que la organizó La Patogallina en Santiago a Mil. Mi papel era ser Pedro de Valdivia. Había mucha gente de color actuando porque la idea era hacer algo diferente, no lo tradicional. Nunca antes había actuado frente a tanta gente. Me gustó vivir esa experiencia.

Ahora estaré en la teleserie La Colombiana de TVN. Seré el que empaca las compras del supermercado. Es un papel pequeño, pero me llaman una vez a la semana para filmar. Me encantó estar trabajando en una, porque ahora no me la debo imaginar, sino que estoy dentro. Siempre veía cómo se grababan las películas o las series en Youtube.

Lo único malo de todo esto es que no he podido estudiar actuación porque no me dan los tiempos. Tendría que meterme en una escuela de teatro y no hay ninguna de noche. En el día debo trabajar para tener plata, así que no tendría cómo. Eso me complica por el momento. La única solución, por ahora, es hacer talleres los fines de semanas y seguir buscado pegas de extras y avanzar en todo lo que aparezca, aunque sea un papel chico.

Con todo esto en mi trabajo me pasan molestando. Me dicen el Famoso. Me piden autógrafos de leseo y me llaman la Perra Bomba. Me lo tomo con humor, en todo caso. Yo les digo que me gustaría ser famoso, pero que no estoy apurado. Dicen que me parezco a Will Smith, pero no me incomoda, es más, me gusta. Es mi actor favorito. Lo encuentro simpático y me identifico con él.

Ver que en Chile cumplo mi sueño es genial. Soy un afortunado entre todos los extranjeros. En la vida nada es fácil, pero estoy consiguiendo mi objetivo. Ojalá llegar lo más lejos posible en esto. Y si no, haberlo disfrutado al máximo.