Un verdadero remezón se vive en la Universidad Iberoamericana, debido a que la fuerte crisis financiera por la que atraviesa generó la renuncia del rector, Félix Viveros, y el aplazamiento del inicio de clases de alumnos nuevos y antiguos.

Según consigna La Tercera, por medio de la página, los cerca de 2.900 alumnos del establecimiento supieron de la modificación del calendario académico “debido a ajustes administrativos”.

De acuerdo al matutino, el recinto contaba con una deuda de $1.200 palos en diciembre de 2016. Sumado a esto aparecieron conflictos en la asamblea de socios y sueldos impagos a más de 250 funcionarios en febrero.

Junto a Viveros renunciaron otros cuatro integrantes de la junta directiva del plantel, quedando únicamente el presidente del grupo, Roberto Belmar.

Consultado por La Tercera, Viveros soltó que “esto se produce por la imposibilidad absoluta de dar continuidad al proyecto educativo”.

Sobre la asamblea de socios se puede decir que se disolvió en parte luego de la renuncia de Gladys Cárdenas, quedando sólo los tres hermanos Cárdenas Narváez. En medio de la lucha por salir de los problemas, esta agrupación no pudo sumar nuevos fondos.

Viveros detalló que “los socios acordaron que ya no quedaría en manos del rector la posibilidad de nuevos inversionistas o de una fusión, sino que sería tarea del presidente de la asambleas de socios, Jorge Cárdenas. Eso ya trajo durante febrero alta inestabilidad, porque no fue posible seguir asegurando flujos ni tampoco conseguir alguna alianza estratégica”.

En tanto, se pretendía que la fundadora Filomena Narváez – persona bajo la lupa por posibles delitos tributarios- aportara con $1.000 palos, sin embargo, sólo puso $525 millones.

El renunciado rector sostuvo que “actualmente, hay una deuda financiera de $ 1.260 millones y existen compromisos cercanos a mil millones más: $600 millones que se debe devolver del CAE y pagos a proveedores directos por unos $400 millones”.

Añadió que “con el apoyo monetario de la asamblea de socios, la universidad es un proyecto viable. Es su responsabilidad que no pueda funcionar”.

Vale decir que la fundadora Filomena Narváez recibió una querella en su contra por parte del Servicio de Impuestos Internos (SII) por posibles delitos tributarios. El organismo apunta a que en los años 2009, 2010 y 2011, la firma de la involucrada habría presentado declaración incompleta u omisiones en el impuesto a la renta.