En poco menos de cuatro horas, Natalia Rifo declaró este jueves en una nueva jornada del juicio que se sigue contra Mauricio Ortega, único acusado de la agresión que en mayo de 2016 la dejó sin los globos oculares. La mujer afirmó en todo momento que él había sido quien la atacó, pegándole en tres oportunidades con un piedra hasta dejarla inconsciente.

Nabila partió el relato recordando los detalles de aquella noche del 14 de mayo que termina a altas de la madrugada con la cruenta agresión en plena calle. Dijo que luego de una discusión en que fue tratada de “puta” y “maraca” sale “despacio, el portón estaba con candado y las llaves estaban en el clavito. Abro, dejo todo colgado en el clavo y dejo el portón abierto. Ahí sale Mauricio, yo iba por Lautaro hacia arriba y Mauricio me decía vuelve, y empieza a seguirme. Después yo lo espero un poco, me decía no peleemos, íbamos caminando, cruzamos Monreal y quedamos frente a frente”. Entonces -recordó- Ortega empieza a golpearla brutalmente. “Ahí se puso a alegar, le dije que al otro día me iba a ir, que era insolente, insoportable, y en eso me doy vuelta y siento que me pega con una piedra en la cabeza. La primera que sentí, me llegó a retumbar, me bajó todo lo que había tomado, la segunda igual, era una piedra muy grande y con la tercera yo quedo inconsciente. Con el primer golpe me botó al pasto y de ahí ya no doy más, quedo mirando para arriba, me hice como la muerta para que no me siga pegando”.

Después de eso golpes Nabila perdió la conciencia y así relató lo que sigue. “Cuando desperté en el hospital de Santiago. Mi mente estaba muy confundida, pensé que estaba con mi mamá de viaje comprando muebles, mi mente estaba divagando, no me acordaba de nada”.

En esos momentos, Rifo aún no estaba al tanto de lo que le había acontecido, dijo que “los ojos los tenía vendados y un día le dije a la enfermera que porque no prendía la luz, me dijo que había tenido un accidente y dijo que tenía prótesis. Le pregunté si con las prótesis iba a poder ver y me dijo que no. Para mí era un infierno lo que me estaba pasando“, recordó entre sollozos.

A Nabila la defensa de Ortega le consultó reiteradamente de por qué en un principio había contado que él no había sido el agresor. Justificó que fue porque aún no advertía que había perdido los ojos y que sentía que lo quería. “Me fueron a preguntar yo quise defenderlo diciendo que había sido otra persona, no lo quise culpar a él”.

“Cuando volví a Coyhaique vi a mis hijos, los toqué y no me reconocían. Los más grandes lloraban igual, yo decía cómo los voy a ver, cómo los voy a vestir, cómo los voy a sacar a pasear. Yo sufrí demasiado, por eso dije la verdad“, aseveró

En un momento y entre tantas veces que se le consultó por la versión inicial, cuando exculpa a Ortega, respondió: “Yo vi cuando Mauricio me pegó con las piedras, yo lo vi”.

En parte de su testimonio, Nabila también contó detalles del tiempo en que convivió con Ortega. “Eran dos casas, una adelante donde vivía el padrastro y atrás vivíamos nosotros, yo, Mauricio y mis cuatro hijos. La relación siempre fue mala. Siempre fue como frío, calculador, yo hacía todas las cosas mal, me humillaba, él era el único que hacía las cosas bien“.

Nabila también hizo alusión al día en que Ortega entra a punta de hachazos a su casa. Vi “desde la mitad de la escalera que están rompiendo la puerta con un hacha. Ahí Mauricio entra con el hacha en un hombro, me dijo me buscaste el odio huevona, mi mamá se va a morir, no me importa ni una cosa, te voy a hacer la vida imposible. Yo no lo vi ebrio, pero lo vi con unos ojos rojos como que estaba en otro mundo, nunca lo había visto así”.

Cerca de las 12:45 horas el tribunal dio por terminado el interrogatorio y citó a una nueva jornada para mañana a las 8:30 horas.