El sociólogo y habitual columnista de diarios, Eugenio Tironi, conversa con el programa Página 13′ de Teletrece Radio respecto de la muerte del dueño de El Mercurio, Agustín Edwards Eastman. “Me ha llamado la atención el odio y la ira que ha despertado en mucha gente tras la muerte de Agustín Edwards. Era una persona que efectivamente cometió muchos errores, pero tenía un grado de complejidad considerable. No era sólo un golpista. Y no era el único golpista, por lo demás”, observa.

En ese sentido, reflexiona que “cuando ocurre la muerte de una persona de prácticamente 90 años que ha tenido un lugar tan preeminente en la historia patria, uno esperaría como tomar un poquito de distancia y hacer una evaluación un poquito más ecuménica y un poco más misericordiosa, pero veo que estamos lejos aún de eso”.

Tironi apunta además a lo desproporcionado que resulta atribuirle tanto poder. “Pareciera que el golpe fue ejecutado por El Mercurio y no por Pinochet, que fueron más importantes los papeles del diario que los tanques o los aviones Hawker Hunter. Es como el gramscismo llevado al paroxismo, es decir, las ideas per se logran modificar la historia a través de las páginas editoriales de un diario”.

“¿Por qué esta necesidad de depositar todo el mal en una figura como Edwards? Bueno, a lo mejor no es malo. A lo mejor a través de su muerte ese mal se disuelve, se purga. Aunque tengo duda”, acota.

El ideólogo de la campaña del NO además llama a la mesura a ciertos actores, como los que “estuvieron involucrados en el secuestro de su hijo”. “Pudiesen ser más moderados en sus opiniones. Hoy uno ve figuras del PC decir cuestiones súper odiosas en contra de Edwards y hay que ver si ellos tienen un reparo respecto de la conducta del grupo del FPMR que secuestró (a Cristián Edwards)”.

“Es verdad que él pidió el apoyo de la CIA, pero ¿quién no pidió el apoyo de la CIA? ¿quién no tocó algún dinero de la CIA entre 1960 y 1990? claro, él fue a golpear las puestas de la CIA para que derrocaran a Salvador Allende, pero muchos después fueron a golpear las mismas puertas para terminar con Augusto Pinochet”, cerró.