El ex párroco de la Iglesia El Bosque, Fernando Karadima, suspendido de por vida de su oficio sacerdotal luego de que se conocieran los abusos sexuales que cometió en la citada parroquia de la comuna de Providencia, sufrió un infarto que lo tiene internado grave en el Hospital de la UC.

Según confirma el arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, el hecho aconteció el viernes anterior en el Hogar de Ancianos San José, Lo Barnechea, lugar donde permanece recluido a una vida de oración y penitencia luego del proceso canónico que lo declaró culpable de abusos sexuales.

En mayo de este año, Karadima había sido removido del convento de las Siervas de Jesús de la Caridad en Providencia tras petición que hicieron las religiosas al Arzobispado.

“Comunicamos que Fernando Karadima ha sido trasladado de residencia al Hogar de Ancianos San José, de las Religiosas de la Congregación de Santa Teresa Jornet”, se informó en la oportunidad.

“La medida, que responde a razones internas, ha sido autorizada por la Congregación de la Doctrina de la Fe de la Santa Sede y se aplica desde el día martes 2 de mayo de 2017”, decía además la resolución.

En la oportunidad, las religiosas acusaron un desgaste natural en la convivencia.

Por otro lado, en el lado civil de la historia del cura abusador, en marzo de este año la justicia había rechazado la demanda presentada en contra del Arzobispado de Santiago por las víctimas de abusos de Karadima, quienes solicitaban una indemnización de 450 millones de pesos. Ellos (James Hamilton, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz) reclamaban una “negligencia sistemática e ignorancia deliberada” de autoridades de la Iglesia Católica en Santiago, tales como el cardenal Francisco Javier Errázuriz y el actual arzobispo y también cardenal Ricardo Ezzati.

“En la valoración de la prueba rendida por la demandante, apreciada legalmente en conjunto con los descargos y argumentos de la demandada, no permiten formarse convicción acerca de la existencia de coerción, difamación y silenciamiento por parte del Arzobispado de Santiago, en desmedro y sufrimiento de los actores, por insuficiencia probatoria”, rezaba el libelo.