Anoche, y a la edad de 94 años, murió Liliane Bettencourt, la mujer más rica del mundo, heredera del imperio L’Óreal, el que recibió de su padre en 1957.

La muerte de Liliane fue anunciada por su hija Françoise Bettencourt Meyers, quien a través de una declaración de prensa lo informó de la siguiente manera: “Liliane Bettencourt murió anoche en su casa. Habría cumplido 95 años el 21 de octubre. Mi madre se fue en paz”.

Según el último ranking Forbes, Bettencourt ostentaba un patrimonio de 39.5 billones de dólares, fortuna que la situaba en el casillero 14 del ranking mundial, siendo además la segunda persona más millonaria de Francia, sólo superada por Bernard Arnault, quien luce una billetera de 41.5 billones de dólares.

Liliene y sus hijos eran dueños (los herederos lo siguen siendo) del 33% de las acciones de la empresa que fundó el su padre, el químico y empresario Eugene Schueller.

Para dimensionar la riqueza de Bettencourt, habría que decir que Iris Fontbona, la matriarca del grupo Luksic, figura con un patrimonio en Forbes de 13.7 billones de dólares.