Stephen Paddock, 64 años, contador jubilado, fue encontrado muerto en el cuarto de hotel que alquilaba en el Mandalay Bay, en Las Vegas, Estados Unidos.

Al presentarlo de esa manera, bien pudiera pensarse que se trataba de otro ser humano que, atormentado como tantos, optó por atentar contra su vida. Pero no, no es el caso. Hay un pequeño detalle que hará que el nombre de Stephen Paddock sea difícil de olvidar. Antes de matarse, masacró a mansalva, matando a decenas (el número va en aumento) y dejando a cientos heridos.

Como se dice, lo obrado por Paddock anoche en Las Vegas (las motivaciones quedaron enterradas con el presunto suicidio) es el peor ataque reciente en la historia gringa desde las Torres Gemelas hace ya 16 años.

Y entonces, la interrogante que surge es qué lleva a un hombre jubilado a disparar un arma hacia una multitud, con las consecuencias evidentes que acarrea el hecho.

Si bien el Estado Islámico se atribuyó el ataque, el FBI salió rápidamente a desmentirlo. Cuál es la motivación entonces.

“No tenemos idea de qué ocurrió. Es como si un asteroide hubiese hecho impacto sobre la familia”, dice a Las Vegas Review-Jornal Erick, hermano del autor del tiroteo.

“Era apenas un tipo normal. Algo se quebró en él, algo ocurrió”, agrega Erick, quien sostiene que hasta donde sabe su hermano no tenía vínculos religiosos de ningún tipo.

La policía informa que antes de acometer los disparos,  Paddock no tenía ningún antecedente, ni menos un registro de detención

Además de contador, tenía licencia de piloto y poseía permiso para caza mayor. Esto válido para el territorio de Alaska. Muy al norte, como se sabe.

Paddock, que se encontraba en el hotel frente al festival country el Route 91 Harvest, residía junto a un campo de golf en Mesquita, un zona cercana a la división de Navada con Arizona.

Así las cosas, qué hacia hospedado en un hotel, y por qué descargó su arma, son preguntas que siguen dando vueltas cuando el mundo aún mirar con horror el sangriento hecho.