Durante la mañana del viernes 20 de octubre, cerca de las 11:00 horas, una veintena de efectivos del OS-7 de Carabineros se abalanzaron sobre un vehículo de color negro ubicado a las afueras del Hotel Santiago (Vitacura). La acción policial se desarrolló bajo la denominada “Operación Holandés”, un procedimiento que buscó capturar a Richard Riquelme Vega, conocido como “Richard Rico” y sindicado por la misma institución como el “chileno más peligroso del mundo”.

Según informa La Tercera, Riquelme salió del país durante 1973, cuando todavía no alcanzaba su primer año de vida. De ahí en adelante forjó una carrera criminal en países europeos y latinoamericanos, tales como Alemania, Holanda, España, Brasil, Colombia, Marruecos y Chile, siempre con identidades falsas.

Mientras estaba en tierras germanas, en 1990, fue detenido por tráfico de cocaína y permaneció siete años en prisión. Posteriormente, en el año 2011, estuvo cerca de enfrentar la justicia cuando fue acusado de ser financista de una red especializada en el tráfico de cocaína, pero no fue procesado. Un año después, en Holanda, también zafó tras ser detenido por lavado de activos. Después de estos episodios, la última pista de Riquelme databa del año 2015, cuando se detectó que tenía vínculos con narcos españoles.

Esto cambió cuando su nombre estuvo involucrado en la “Mocro War”, una guerra entre grupos pertenecientes a la mafia marroquí asentada en Holanda. La policía de ese país lo investigó por liderar una de estas bandas y financiar a otras por medio del narcotráfico y lavado de activos, y lo ubicó como uno de los “100 líderes criminales”.

Con un intenso operativo tras su nombre, Riquelme decidió volver a Chile el 14 de octubre de este año, a través de un vuelo comercial proveniente de Dubái. A pesar de su abultado historial en Europa, no presentaba antecedentes criminales en su país natal.

Es por esto que la Interpol de la PDI, alertada por su presencia, debió comunicarse con autoridades holandesas para que emitieran una orden de detención con solicitud de extradición.

Tras seguirlo por algunos días por la capital, se percataron que Riquelme contaba con una red de apoyo que invertía grandes sumas de dinero en su seguridad. Prueba de ello, es que cambiaba de vehículos cada 48 horas, los cuales tenían un valor superior a los $30 millones.

Finalmente fue capturado arriba de una SUV Jeep cuando se preparaba para dejar el hotel ubicado en el sector oriente de la capital, donde ocupó una de las suites más caras disponibles.

Luego de su arresto, fue llevado a la 17a. Comisaría de Las Condes y posteriormente trasladado al Centro de Justicia.

Mientras tanto, los efectivos policiales registraron sus pertenencias y comprobaron que portaba $36 millones de euros en efectivo, además de una serie de documentos que lo vinculan con otras dos cuentas corrientes a su nombre.

Según fuentes consultadas por el mismo medio, Riquelme se encuentra en una situación de detención transitoria que podría variar dentro de los próximos días. Posiblemente, será reemplazada por alguna medida cautelar -como la prisión preventiva- con el objetivo de que se tramite su extradición y finalmente sea trasladado a Holanda.