En diciembre de 2017 llegó hasta la contraloría una denuncia por acoso en contra del llamado “zar de las teleseries”, Herval Abreu, cabeza de grandes producciones nacionales como Machos o Soltera Otra Vez.

Según consigna la Revista Sábado, la acusación la realizó la guionista Bárbara Zemelman (39), quien fue despedida precisamente por Abreu en noviembre del año pasado mientras se encontraba embarazada, debido a que se producía una “incompatibilidad”.

Aunque el director ejecutivo del canal, Javier Urrutia, habló con ella para reintegrarla, Zemelman se negó a volver a trabajar junto a Abreu. Cuenta el reportaje de Sábado que la mujer le contó a las actrices Paz Bascuñán y Lorena Bosch que el zar de las teleseries la hizo pasar por situaciones impropias.

Pues bien, el 8 de enero la guionista se reintegró al canal a pedido de Max Luksic, subdirector de la estación televisita e hijo de Andrónico. Su reincorporación se produjo tras un almuerzo en el que quedaron claros que Abreu había sido desvinculado.

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En su acusación, Zemelman detalla por ejemplo que cuando estaban discutiendo el nombre que llevaría el personaje de “Susy” en Soltera Otra Vez, él propuso que se llamara Bárbara, igual que ella, porque “dijo que erea un nombre más culiable. Yo llevaba un mes de conocerlo y era una reunión de trabajo. Me quedé helada”.

Añadió que en octubre de 2016 le llegó un mensaje de WhatsApp de abreu “que decía ‘quiero hacerte el amor ahora’. Me quedo estupefacta y luego me pone ‘ja ja ja’. Lo encaré, me dijo estoy enamorado de tu cerebro. Le dije que no me parecía, pero él le bajó el perfil. Nunca dijo que fuera un error”.

De acuerdo al medio, Abreu indicó que el mensaje fue envaido por error y que iba dirigido a su pareja.

Tiempo después la profesional decidió renunciar a Canal 13, pues no sentía la confianza para denunciar a Abreu a sus jefes. Se fue a TVN y el propio zar de las teleseries le habría ofrecido disculpas para que pudiera regresar a su equipo como jefa de guiones. Allí llevaron adelante el proyecto de Soltera Otra Vez 3.

La relación poco y nada mejor. Zemelman relató que “el verano pasado me llevé a mi hija a la playa y él estaba en Viña, me dijo que podíamos resolver un problema con un capítulo en su departamento. Le dije que no, me parecía poco adecuado ir a su departamento”.

Al ser consultada por sus razones para no denunciar, respondió que “el medio es muy chico y si te quemas en un canal, te quemas en todos. En general no se denuncia porque es difícil probar”.

En conversación con Sábado, Javier Urrutia sostiene que “la información que he logrado recabar estas últimas semanas, aún sin ser directa de las víctimas, me parece muy, pero muy grave. Es imperdonable que una persona en una posición de poder utilice su cargo para acceder a situaciones impropias. Lamento que no hayan dado la posibilidad, en primer lugar, de proteger a las víctimas y, después, de tomar las medidas correspondientes respecto a quién habría abusado de su posición de poder y privilegio”.

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Otra denuncia contra Herval Abreu llegó por parte de la arquitecta que guardó silencio por más de 21 años, cuando era sólo una estudiante universitaria.

Mientras hacía pegas de modelo, asistió a un casting de Canal 13 para un papel chico en “Adrenalina”. Abreu, en ese entonces director de segunda unidad, la garabateó por salir con un actor. “Me dijo que cómo se me ocurría salir con este personaje, que qué me creía. Básicamente me dijo que yo era una puta”.

Al término de la teleserie, Carola Paz tuvo éxito en el casting de Mega para “Adrenalina”. Firmó sin saber que el director era precisamente Abreu.

De esta experiencia detalla que “Herval me pedía que desfilara en ropa interior dentro de su oficina. Me decía que estaba gorda y hacía que odiara mi cuerpo. Como yo no era actriz y tenía ese papel, los demás hacían comentarios, pero no frente a mí. Daban por sentado de que había algo entre los dos”.

Por su parte, la actriz Magdalena Max-Neef -también de Adrenalina- apunta a que Carola Paz “tuvo que desfilar en calzón y sostén, como muchas. Parece que ella era un poco más rellenita y le pidieron que para hacer ese personaje, bajara de peso. Se comentaba que andaba con Herval. Pero se comentan tantas cosas siempre”.

Un día que ambos iban en el auto, la arquitecta recuerda que “él me levantó el vestido. Metió la mano por debajo del vestido. Yo creo que él estaba intentando ver, dentro de toda su locura, si yo estaba excitada. Cuando me tocó me sentí congelada, porque no sabía qué hacer. No le quité la mano. Me debo haber acomodado para alejarme de su mano, pero no lo golpeé ni le dije nada. Me quedé muda y no le dije nada el resto de la noche. Sentía que iba en un túnel que cada vez estaba más oscuro. Hasta hoy me da asco acordarme”.

Otro episodio que desclasaifica fue cuando Herval Abreu la llevó a un motel. “No recuerdo haber sentido nada. Era como si hubiera estado viendo desde afuera. Los doctores me dicen que sufrí una disociación. Terminó, solamente pensé al fin me va a dejar tranquila”.

Al ser contactado por la propia Revista Sábado, Abreu niega todas estas acusaciones y que jamás fue a un motel con Paz.

Tras ser despedida, los padres de Carola Paz sostuvieron que “llegamos a su departamento y nos contó lo que le había pasado con Abreu. Que este tipo la habia violado. Estaba muy depresiva y con mucho llanto”.

La actriz Mariana Derderian reconoció que “hace tiempo que existe el secreto a voces de que Herval invita a las actrices a su departamento a hacer tallere o a practicar escenas, siempre de noche, y con vino, sushi y aperitivo. Yo lo escuché en 2014. Nunca nadie lo investigo”.

En tanto, el director de segunda unidad de Herval Abreu, Roberto Rebolledo, confirma este hecho, indicando que “tenía bien claro que él hacía csting en su departamento, que buscaba personajes y lo hacía solo. Para él era normal.

Abreu manifiesta al medio que esos talleres” eran para mejorar rendimientos y nada más.

Sobre estos castings, la actriz Daniela Donoso, que consiguió un papel en “Mas que ammigos” de 2002, dijo que después de las 8 d la noche llegué a una supuesta reunión donde estaría todo el elenco, pero finalmente sólo era él y yo; al resto de los actores los llamó para decirles que no fueran. Me pidió entrar a su oficina para conversar. Y dijo directamente ‘tengo que enseñarte a besar’. Me negué. Al rato recibí su llamada telefónica para decirme que estaba despedida”.

Otra actri que consiguió papel en “Chipe Libre” recuerda que vivió este mismo modus operandis. Después de esas experiencia, no volvió a trabajar con él.

Abreu confiesa que “era una mala broma” el hecho de calificar a la actrices como los colores de un semáforo. La rojas no eran atracticas y las de verde eran muy bonitas.

Antonela Orsini, quien consideraba a Abreu como un amigo, contó que también fue a su departamento pero que cuando se quiso ir “me dificultó la salida y me sentí vulnerable”.

Revista Sábado reproduce también las respuestas de actrices que lo defienden, como Esperanza Silva -presidenta de Chile Actore- quien dijo que “uno no puede poner las mano al fuego por nadie, pero yo a Herval, que lo conozo hace años y trabajé con él, puedo decir que jamás lo vi en algo inadecuado. Diría que es muy serio trabajando”.

María Elena Swett, indicó que “la relación siempre fue muy paternal, un guía para mí. Yo sólo puedo hablar de lo que conozco de Herval, y en mi opinión, sería incapaz de violar a una persona. Pero no me atrevería a tocar las palabras de otra mujer que denuncia, ni a ponerme en medio”.

Revista Sábado apunta a que el mundo audiovisual ya se está moviendo para revisar todo lo que han hecho anteriormente. Un director apunta a que “todos están aterrados. Algunos ya han contactado abogados, está la sensación de que viene una tormenta grande. Todos están claros que Herval no es el único”.