Natalia Valdebenito y Javiera Contador hablan de su obra de teatro sobre la cultura de la cancelación: “Hoy a cualquiera le pueden querer cortar la cabeza”
Natalia Valdebenito y Javiera Contador nuevamente llegan juntas al escenario en “Que le corten la cabeza” -que se estrena el 25 y 26 de agosto en el Teatro Nescafé de las Artes- una obra sobre María Antonieta y esa costumbre histórica y contemporánea de exigir cabezas. En esta conversación con The Clinic hablan de su amistad, de cancelación, redes sociales y del Chile que puede pasar de los aplausos a las pifias en cuestión de segundos. “Es tan sencillo hoy día terminar con la vida de una persona, al menos mediáticamente”, dice Valdebenito.
Por Isabel Plant 15 de Agosto de 2026Compartir
Natalia Valdebenito y Javiera Contador estrenarán “Que le corten la cabeza” el 25 y 26 de agosto en el Teatro Nescafé de las Artes. La obra, escrita por Los Contadores Auditores, parte de María Antonieta y “esa costumbre histórica y contemporánea de exigir cabezas” para hablar de funas, cancelaciones y redes sociales.
- Valdebenito y Contador estrenarán “Que le corten la cabeza” el 25 y 26 de agosto.
- La obra fue escrita por Los Contadores Auditores con ambas actrices en mente.
- Parte de María Antonieta para hablar de funas, cancelaciones y redes sociales.
- Valdebenito dice que “a cualquiera le pueden querer cortar la cabeza” mediáticamente.
- Contador plantea que las redes aceleran el “odio al tiro” y la falta de reflexión.
El artículo aborda el estreno de una obra teatral protagonizada por Natalia Valdebenito y Javiera Contador, donde ambas reflexionan sobre la cultura de la cancelación, la exposición pública y el impacto de las redes sociales. A partir de María Antonieta, el montaje conecta el pasado con el presente y el debate sobre cómo se juzga y derriba a figuras públicas.
Fue un show conjunto contra viento y temporal: Javiera Contador y Natalia Valdebenito, comediantes, actrices y amigas, estaban agendadas hace unas semanas para una noche de stand-up en La Bota Cervecera de Valdivia. Cada una con sus temas, compartiendo y turnándose el micrófono. Pero lluvias torrenciales tenían cerrado el aeropuerto.
“Estuvimos todo el día en el aeropuerto tomando champaña, ese es otro tema (se ríen ambas), con Sergi Arola, que además iba también a Valdivia a la Fiesta de la Sopa. Gracias a él pudimos llegar a Temuco y después a Valdivia”, relata Valdebenito, junto a Contador, en el estudio de The Clinic.
“Y yo creo que el show funcionó bien porque ninguna de las dos tiene, en ningún caso, esa energía de ‘aquí estamos, súper cansadas de haber viajado todo el día’. Veníamos sin comer, nada. Y nos comimos el escenario, porque por ahí va lo que nos une: usar el escenario, energéticamente arrasarlo todo, para que la gente se divierta. Y esta (apunta a Contador), es súper productora”.
“Yo en un momento dije: vamos en mi auto. Cachamos que eran doce horas manejando y no llegábamos”, dice Contador.
La cosa es que, con Arola como amigo nuevo, escala en Temuco y traslado por tierra, llegaron a hacer su primer stand-up conjunto. Era un show “a la carta”: cada una presentaba sus temas, la audiencia elegía, y ellas iban improvisando. Para Valdebenito: “Cambios; sexo; funa; gobierno actual”. Para Contador: “Mamá y papá; safari; barco; Rosalinda”. Imposible más claro ejemplificar cómo se dividen las aguas de sus temáticas en el escenario.
—¿Se sorprende la audiencia de que siendo tan distintas sean amigas?
—Sí, son opuestos, pero igual hay un matiz, quizás porque las dos caímos en la comedia, en el stand up, desde el teatro, entonces igual tenemos una cosa parecida energéticamente, en los personajes, actuarlos”, dice Contador. “Nunca habíamos compartido escenario en stand-up y esa vez funcionó súper, cuajó perfecta la mezcla”.
—A la gente le encantó vernos juntas, yo creo que eso es lo que estás preguntando: ¿y estas dos, de dónde, cuándo? Y le gusta ver la complicidad”, agrega Valdebenito.
En teatro, ya han compartido escenario en la obra “Tóxicas” (junto a Karol Blum). Y ahora estrenarán en el Teatro Nescafé de las Artes “Que le corten la cabeza”, montaje que Los Contadores Auditores -la dupla creativa pop de las tablas locales- escribió justamente con ellas en mente. Una historia que comienza con la reina María Antonieta y su criada, y luego las tiene interpretando a múltiples personajes, para hablar de amores y odios, funas y cancelaciones, entre otros temas.
Juan Andrés Rivera, uno de los dos Contadores Auditores, cuenta que ya habían trabajado con ambas por separado en distintas obras, las fueran a ver en ‘Tóxicas’ y vieron cómo encajaban: “Algo que podría parecer como un choque de egos, nunca lo ha sido, porque ellas se admiran, yo creo que se complementan y eso es súper bacán de ver para uno como director también”.
Luego explica: “Entonces teníamos ganas de hacer algo los cuatro y nosotros estábamos medio obsesionados con la figura de María Antonieta. Estamos en una época en donde se exigen muchas cabezas, que rueden, y ambas además vivieron temas relacionados, como que les quisieron cortar la cabeza. Todos como país exigimos guillotinas. Se nos ocurrió esta idea, se las propusimos a las chiquillas y engancharon al tiro”.
Dice Valdebenito: “Los Contadores todos los días nos dicen: ‘A todos los actores tenemos que decirles pongan la energía. A ustedes como que bajen la energía, por favor'”.
—Podría haber sido entonces un choque de trenes, de exceso de energía. Podrían haberse terminado gritando.
—Contador: Lo que pasa es que la comedia es hermosa, pero la comedia compartida crece. Es más entretenido.









A la guillotina
—Cuando llegaron a hacer “Tóxicas” se conocían, pero no eran amigas. ¿Por qué engancharon tan bien, tanto arriba del escenario como atrás?
—Valdebenito: Yo creo que le hemos dado una vuelta a eso, porque nos interesó este match que hicimos. Creo que cuando uno va envejeciendo, creciendo, te interesa tener conexión con las personas que realmente te marcan, te van dejando algo o te dan curiosidad o ganas de aprender. A mí me pasó con la Javi, yo creo que hicimos un match muy importante en el escenario, que tiene que ver con la comedia.
Con el ritmo de la comedia, con conocer la comedia actuada en teatro, hecha en el stand up también. Y obviamente sería muy raro que nos lleváramos pésimo en la vida real, si en el escenario estamos fluyendo, si somos capaces de escucharnos, si somos capaces de hacer que la otra brille. Porque la comedia se trata de eso, que tú bajas, te adecuas para que el otro también tenga su momento.
—Contador: Ha sido súper bonito el viaje, porque ha sido muy placentero. Lo que pasa es que, cuando uno es más grande, es encontrar amigos para jugar, porque finalmente el teatro siempre es un juego, aunque sea un drama feroz. Y la Nata siempre está dispuesta a jugar, para mí eso es muy rico.
Y cuando hicimos ‘Tóxicas’ fue un proceso muy rápido, paramos esa obra en doce días. Fue tan vertiginoso que si no hubiéramos hecho ese match, hubiera sido imposible. Es como poner a prueba tus capacidades de fluir, con gente que no has trabajado antes. Yo siento que lo tengo con los chicos de ‘Casado con hijos’, pero porque hemos trabajado años.
Entonces, encontrar esto en menos de dos semanas fue un gran descubrimiento, y eso hizo que ese proceso también fuera gozoso.
—”Que le corten la cabeza” fue escrita con ustedes dos en mente.
—Contador: Ha sido muy bonito, porque hicimos una producción atómica. Es una obra súper contingente, hablar del tema del corte de cabeza de la Revolución Francesa por la subida de los impuestos, porque no había pan, cómo eso se mantiene, incluso ha adquirido una nueva contingencia. Es bien choro lo que se produce, como resuena por la cancelación, por el corte de cabeza.
—Hablemos de cancelaciones. Si estamos hablando de María Antonieta, adquiere otro ribete…
—Valdebenito: Y acá tenemos una experta en materia (risas). Chicos, estoy aquí para responder.
—Contador: Hemos traído a un magíster, un MBA (carcajadas).
—Cuéntanos Natalia, ¿qué se siente ser cancelada? (risas) ¿Porque a esta obra te tocó en lo más profundo?
—Valdebenito: Cada vez me toca más. De verdad, porque yo creo que cuando estás ahí, tan al medio de esas vorágines, haces por obligación la separación de tu vida con esa realidad, o sea imposible que yo viva solamente ese afuera. Me voy más para adentro.
—Dices: no es mi vida, esto que está pasando en internet.
—Valdebenito: En las redes, puedo leerlo, lo entiendo, sé de dónde viene, no es que haga que no existe, pero lo que más tengo que hacer es separar eso de mi propia existencia, de mi trabajo, del día a día, de quienes me aman.
Entonces, en la obra hay un texto que dice: entonces a cualquiera le pueden querer cortar la cabeza. Hoy ese ‘a cualquiera’ también soy yo, y también ‘cualquiera’ eres tú.
Y por eso tal vez la gente anda con más susto de opinar, no sabe qué decir, no sabe dónde decir lo que dice. Otros hacemos de tripas corazón y preferimos dar la opinión a quedarnos callados con lo que sentimos o queremos.
Hay un texto que anoche estaba estudiando, que tiene que ver con la cancelación, que tiene que ver con qué me quieren cortar la cabeza, y lo voy a usar yo creo para sanar. Fue súper terapéutico ensayarlo, decirlo, porque se hace preguntas que yo también me he hecho: ¿voy a poder volver a salir a la calle otra vez?, ¿por qué quieren hacer esto? ¿Sirve de algo? Esa es la pregunta que más nos hacemos.
—Contador: Claro, ¿cuánto sirve cortar una cabeza? Porque finalmente en la historia, Napoleón después volvió y la monarquía siguió y tampoco se transformó en una democracia plena. Sin embargo, obviamente sentó un precedente.
La reflexión va por todos lados, porque siempre hay muchas aristas, por ejemplo en el tema de María Antonieta, uno dice villana o víctima. Es un icono estético, pero también es totalmente una figura de la aristocracia decadente, indolente.
—Un símbolo de la desconexión de las clases altas con el resto del pueblo.
—Contador: Esas dos realidades coexisten. En la obra se le dice a María Antonieta que ella es la primera influencer, es una escena muy desquiciada, por supuesto que inventada por los Contadores Auditores.
Ella pregunta, ¿y qué es ser un influencer? Pucha, a ver, te lo podríamos resumir en alguien que hace pública su vida privada. ¿Y por qué alguien haría esa cuestión? Bueno, para ganar más seguidores. Ah, como una corte. ¡Sí, es como una corte!
—Justamente en las últimas dos semanas hemos tenido una crisis de influencers, por distintos casos: una influencer comete un error o se manda alguna embarrada, y viene el pueblo con las estacas digitales a hacerla caer. ¿La gente está menos tolerante a este tipo de personajes? ¿Por qué les tienen tanta rabia?
—Contador: Hay algo que tiene que ver con la inmediatez que han producido las redes sociales, que es como: la cabeza al tiro, el odio al tiro. Está todo muy metido en la juguera. Y ahí siento que hemos perdido un poco el espacio de la reflexión, de la crítica, de poder mirar un poco más atrás.
Yo sé, uno ve las cosas que pasaron con unas cabras ahí, con los animales y el horror. Pero después también ves el horror que les llega también.
—Si ese horror se condice con que haya 100 personas diciéndole: espero que te mueras.
—Contador: Toda tu familia y tus descendientes. Entonces siento que nos falta calma. Y siento que tenía relación con el scrolleo constante. Estamos metidos en esa inmediatez y nos falta mirar un poco, reflexionar y tener la capacidad de hacer una crítica más reflexiva al respecto.
—Bueno, dicen que vivimos en la era de la indignación, que eso es lo que alimentan las redes sociales. Todo nos indigna porque todo es igual de atroz.
—Valdebenito: Sí, sí, yo creo que eso es un poco peligroso, que todo sea igual. Hay cosas que son delito y otras cosas que son errores. Hay cosas que son delito y otras cosas que son cagadas.
Yo creo que esa diferencia hay que tenerla, y esa es la diferencia que tal vez empieza a desdibujarse con este acceso que tienen las personas a opinar, lo cual a mí me parece fantástico, porque si no, cómo lo hacemos, sino cómo nos comunicamos. La gente que está en su casa también tiene que comunicarse, no podemos creer que solo algunas personas tienen el don de la palabra o debemos escucharla.
Yo creo que ahí todos los que estamos expuestos y los que no, sabemos que la gente tiene una herramienta para hacer lo que quiera, decir lo que quiera. La forma en que te informas también yo creo que influye mucho cómo llega esa noticia a ti.
Por otro lado, están los sesgos sociales, que también importan mucho en esta obra: los de arriba, los de abajo, cómo somos capaces de lanzarnos con todo frente a Naya Fácil, pero también a Josefa Sáez.
Se empieza a desdibujar todo, a propósito de qué está mal y qué no tanto. Yo siento que lo de los influencers es lo más rápido que empieza a pasar con cualquier persona en este país: cuando están ensalzando mucho a una persona, es como que nos están preparando para ver su caída, sea quien sea, haga lo que haga. Haga lo que haga bien, incluso puede ser un excelente profesional, pero lo podemos hacer caer igual por otro motivo.
Ese poder de darle mucha fuerza a alguien, muchos seguidores, una corte gigante, alguien que la sigue, le aplaude, te eligen como rostro de no sé qué cosa y bla, bla, bla, y luego eso pum. Puede desaparecer en un minuto, porque no hay una base así contundente que sostenga esto, solo se sostiene en base a likes, que es algo que puede venir e ir, da lo mismo. Es tan sencillo hoy día terminar con la vida de una persona, al menos mediáticamente, que yo creo que eso también es peligroso.

Enojos reales y digitales
—Por ejemplo, en Viña tuviste un súper mal momento, con un escenario de gente pifiándote, ¿después te bajas y dices esto va a ser mi vida?
—Contador: Lo que pasó en Viña fue súper loco, porque por supuesto que me fue súper mal, todo el mundo lo sabe, es un momento muy difícil laboral, pero el cariño de la gente como que se exacerbó.
—¿La gente después te decía no, por favor no sufra?
—Contador: Claro, uno queda sensible, yo soy llorona, entonces uno está súper, súper golpeada. Entonces lloré con mucha gente, como que me abrazaba, como que bajaban del auto y ¿te puedo abrazar? Y yo sí, bueno, ya.
Y después ya no, hay que como que seguir, ya lo superé (risas). Pero fue súper bonito, porque fue una circunstancia también como particular ese Viña, o mi participación.

—Pero te reafirmó que como figura pública eres súper querida.
—Contador: Me hizo aprender un montón de cosas. Yo siento que si uno lo ve como show, estuvo malo. Evidentemente yo puedo tener razones de por qué eso no funcionó y por qué esto se vio como se vio. Porque Chile también es así como: ¿pero estuvo mal o no estuvo malo?
Ahora, la gente que sí quiere escuchar otras razones y que entiende y que lo vio y que lo vivió, ha sido súper cariñosa.
—Valdebenito: Pero eso es Chile. Estoy hablando de la Javi: el país que ha crecido con ella, que la valora, que yo veo cómo la quieren, cualquiera que camine con ella puede ver cómo la gente la quiere, recuerda a los personajes, en fin.
Eso es lo que hay que tener claro: la vieja que se te bajó del auto y que te abrazó, es la misma que está pifiando ese día. Eso es Chile, también. Para nosotras, como comediantes, nos sirve esa observación, saber que ese es el Chile para el cual estamos actuando.
—Contador: Y el humor también está en la contradicción. En la propia y en la social, digamos. Porque la perfección no funciona. Por eso se dice: en Finlandia te perderías de todo esto.
Y siento que dentro de todo igual hay mucho amor, hay mucho talento. Yo sigo creyendo mucho en la comunidad, yo sigo creyendo mucho en todos nosotros, sigo creyendo mucho en el amor, en la risa. Siento que siendo una sociedad más amable, sobre todo en tiempos oscuros, eso nos va a salvar finalmente de todo.
—Valdebenito: Yo, pese a todo lo que me ha pasado, también creo mucho en la humanidad, creo mucho en la comedia, en lo que crea la comedia y en el amor que es la comedia, porque uno lo que quiere es hacer reír al otro. Y yo no voy a dejar de defender lo que hacemos desde su génesis.
¿Por qué lo haces? Es porque te da gusto, placer y amor hacer que el otro se sienta bien, que salga de su estado, que se ría. Con la Javi en ese aspecto tenemos una energía muy parecida.
Y por otro lado, no es real que todo lo que ocurre en las redes pasa a la vida, porque si no probablemente yo no estaría acá, a propósito de las amenazas, a propósito de todo. Y yo tengo una vida de lo más tranquila y feliz, así que no, no es real, no pasa.
—Contador: También es duro lo que dice la Nata cuando uno está en el centro de la vorágine, no lo estás pasando bien. Obvio que no. Después uno tiene la capacidad de abstraerse: como esa frase muy cliché que cada vez está más de moda, de drama, tragedia, más tiempo, es igual a comedia.



