Por: José Antonio Neme

Mi líder es el sacerdote Eugenio de la Fuente, una de las otras víctimas de Karadima, quien se reunió con el Papa Francisco en mayo, en Roma, en el segundo grupo de víctimas que viajó al Vaticano después de la visita de Monseñor Scicluna a Chile. Es mi líder porque hace un reconocimiento tan difícil y tan crudo, como los que conocemos de James Hamilton, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz, pero lo hace desde dentro de la Iglesia, lo cual me parece más valorable, porque debe haber sido muy difícil para él. Lo hizo manteniendo la fe en la Iglesia, que debe ser el desafío de miles de católicos hoy.