Llegué a Caracas el sábado 2 de febrero en la tarde, cuando ya apenas quedaban los restos de la primera protesta ciudadana convocada por Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional en su papel de “Presidente de la República Encargado”, fórmula que encontró la oposición para despojar de poder y legitimidad a Nicolás Maduro, quien consideran que ejerce un “gobierno de usurpación” desde que asumiera el 10 de enero de 2019 su segundo período presidencial tras una elección que desconocen por fraudulenta.

Nadie sabe la fecha ni el modo en que terminará esta historia, pero hay que estar ahí para constatar que no puede durar eternamente. Que sus días están contados, así falten cientos. Imaginar que la situación se prolongue por más de 6 meses, cuesta mucho. Hay quienes ya advierten que con las medidas de bloqueo o embargo norteamericano, Venezuela debiera quedarse sin gasolina de aquí a pocas semanas. El embajador de Francia –Romain Nadal- me dijo que su país y buena parte de Europa estaban dispuestos a presionar económicamente con nuevas restricciones si eso no bastaba. Asfixiado por la falta de dinero y el estallido social, la permanencia del régimen sólo es imaginable aplicando una represión creciente.

Me reuní con Juan Guaidó el domingo 10 de febrero, en la iglesia de Las Mercedes, en el barrio de Guadalupe, donde se realizan las manifestaciones contra el régimen. La entrada al templo con su única hija en brazos fue ovacionada. Él tiene apenas 35 años y pertenece a la generación del movimiento estudiantil de 2007, que parió a buena parte de los políticos que hoy comandan la oposición. Lo esperé adentro de una camioneta que lo llevaría a una actividad de campaña en Vargas, el estado del que es parlamentario. Sus guardaespaldas, me dijo uno de ellos, deben ser de extrema confianza. Mal que mal, lo cuidan también de las fuerzas del Estado.

Antes de que llegara conversé con su madre, Norka Márquez, una mujer de 54 años, y con su esposa, Fabiana, una chica de 26 años. A Norka le gritaban “¡virgencita!”, “¡Dios la bendiga por el hijo que le tocó tener!”, y cosas así, que ella se asomaba a agradecer. Su vida había cambiado hace apenas un par de semanas, el 23 de enero, cuando su hijo saltó al estrellato convirtiéndose en el nuevo “Presidente Encargado”, un cargo muy difícil de explicar, pero que guste o no ha convertido a Juan Guaidó en el político más importante de Venezuela. Lo que le viene por delante, no es poca cosa. Todo podría cambiar brusca y violentamente, o de modo más civilizado.

– ¿Cómo describirías este momento en Venezuela?
De consolidación de una opción de cambio, de haber conseguido la construcción de una mayoría durante mucho tiempo… De haber denunciado una crisis que era evidente y de haberlo hecho, inéditamente, de manera pacífica, porque nuestra lucha es no violenta, es electoral y constitucional, a pesar de que el contrario no respetaba las reglas del juego, simplemente para no abrir espacios democráticos. Lo que le generó costos. Fue casi un suicidio político lo que hizo el Gobierno durante años negándose al Estado de derecho y a la democracia. El ejemplo más reciente fue el 2016 cuando desconocen al parlamento en pleno y declaran a un poder autónomo en supuesto desacato, cuando quitan a los diputados sus prerrogativas…

Estamos en un momento de consolidación de una opción de cambio real. Podríamos hablar de un momento pretransicional o casi transicional; estamos en un break o gris inédito al tener un “Presidente encargado” en ejercicio, pero también otro usurpando funciones, apalancado en las armas de la república.

– Cuando dices que es una oposición pacífica… ¿quiere decir que no apoyan procesos no pacíficos?
Nosotros estamos dispuestos a construir la presión y la fuerza necesaria para lograr el fin de la tiranía. En todo momento nuestro carácter ha sido –y lo ha visto el mundo, y nos ha costado- pacífico. Protestar era ilegal, y sigue siéndolo, en Venezuela. Y el no protestar también, porque simplemente ejercer la función de diputado ya te cuesta, si no, pregúntenle a Juan Requesens, a Freddy Guevara, a José Manuel Olivares, a Ismael García, (N. del E.: todos ellos actualmente en prisión) entre tantos otros. Es decir, la acumulación de fuerzas es fundamental y, en definitiva, como presidente encargado también soy el comandante en jefe encargado, de modo que mal podríamos hablar nosotros de ningún tipo de injerencias, sino de decisiones soberanas venezolanas.

– Pero si llegara a ver una injerencia o una participación…
¡No hay posibilidades de injerencia! Eso es importante decirlo, porque vamos a tomar nosotros nuestras decisiones. ¿Ok?

– Es decir, no habrá ejércitos extranjeros participando en esta historia.
Entiendo la polémica, es una pregunta que reiteradamente nos hacen… Nosotros haremos lo necesario para llegar al cese de la usurpación con el menor costo social, que nos permita estabilizar al país, debemos generar gobernabilidad y reinstitucionalizar rápido, especialmente el Consejo Nacional Electoral (CNE) que es un organismo clave en este proceso, porque es el que rige una elección libre. No hay posibilidades de elecciones libres hoy, cuando el CNE está secuestrado, cuando hay inhabilitados, cuando hay presos políticos, cuando no hay observación internacional porque no la aceptan, cuando no hay posibilidad de auditoría previa del proceso, cuando la propaganda está secuestrada. Es curioso que, por ejemplo, yo he salido no sé en cuántos periódicos del mundo, pero en Venezuela no ha salido ni una sola entrevista mía, ni radial ni televisiva.

– ¿Nunca te han invitado a la tv?
Una sola vez antes del 23 de enero. He salido solo en un programa. No existo. De hecho hay presiones a las radios y los canales para que no se mencione mi nombre.

– ¿En los canales de TV no puede aparecer alguien de oposición manifestando sus pareceres?
Hay destellos. Pero cuando vas a salir en TV o radio te llaman para decirte que no hables de que Guaidó es Presidente Encargado, porque eso generaría problemas y arriesgarían el cierre. Revisa tú mismo la parrilla.

– Ok, el plan es el fin de la usurpación, ¿pero no se sabe cómo ni cuándo?
El cómo no es tan complicado. Tiene que ver con fuerza política, con capacidad de transición, es decir, producir las garantías para todos los sectores: militares de oposición, del chavismo, que permita conformar un gobierno de transición con reglas muy claras para generar una elección libre. Aquí hay un factor determinante, que son las Fuerzas Armadas. Aquí nadie está pidiendo un golpe de estado, porque hay golpe de estado cuando se están usurpando funciones. Nosotros lo que estamos diciendo es que Padrino López (N. del E.: Ministro de Defensa del Gobierno de Nicolás Maduro) se manifieste a favor de elecciones libres. Muy sencillo.

– Pero cuando se habla de las Fuerzas Armadas, lo que se está pidiendo es un quiebre entre los generales y la tropa, ¿no? Porque el generalato debe estar bastante contento con sus privilegios.
Yo no los veo contentos, si te soy sincero. No hay una unidad monolítica. Si vas a la tropa o los rangos de comando medio o iniciales, hay descontento. Eso es abierto. ¡¿Quién puede vivir hoy con el sueldo que recibe en Venezuela?! Me atrevo a decir que el 80 u 85% de las FFAA está absolutamente descontenta.

– ¿Y tú tienes testimonios concretos de eso?
Sí, claro, explícitos.

– ¿Existen conversaciones entre oposición y gobierno sobre cómo esto podría continuar?
El régimen está, paradójicamente, cada vez más soberbio. A todas luces cada día tiene menos acumulación de poder y que 60 países históricamente aliados comerciales no te reconozcan, no solo es un golpe diplomático, sino también una burla al venezolano como tal. Es curioso que ellos hablen del imperio y del petróleo del modo en que lo hacen, es retórica absurda, porque su principal cliente de los últimos 20 años fue EEUU. Cuando ellos dicen que EE.UU se quiere hacer de nuestro petróleo, la respuesta es sencilla: pero si tú ya se lo vendes. De qué me están hablando…

– El ejercicio real del poder que tú puedes llevar a cabo como Presidente encargado, porque hay otro en ejercicio, ¿tiene que ver con las relaciones económicas con el extranjero? Porque desde el momento que los EE.UU cierran las cuentas, cierran Citgo (filial de la estatal venezolana PDVSA en Estados Unidos)
No es EE.UU. Es Bulgaria, Portugal, Europa, América Latina… Te lo digo porque han querido hacer de esto un tema de los EE.UU y no lo es. Es reconocer que tras años de construcción nosotros ganamos la mayoría de la Asamblea Nacional. Este es un gobierno de usurpación.

– De acuerdo. ¿La estrategia es seguir apretando desde afuera la economía? El embajador de Francia acá en Caracas me decía que ellos estaban disponibles para eso.
Lo vamos a hacer y lo vamos a solicitar.

– ¿En qué podrían consistir esos aprietes?
Una vez que protejamos los activos del país, más la posibilidad de recuperación de activos producto de la corrupción… Estamos hablando de un fondo interesante para la recuperación de Venezuela, tras el fin de la usurpación, claro. La verdad es que este régimen se va quedando sin soluciones. Por ejemplo, los fondos chinos eran de 60 mil millones de dólares, y hoy el 90% o 95% de las obras iniciadas con esos fondos están paralizadas. ¡Es increíble! También sus aliados deben estar disconformes, por los errores y contradicciones de un régimen que dijo que protegía a los más vulnerables, que ciertamente estaban desatendidos. Esa fue la narrativa que sustentó el proceso, pero ellos los multiplicaron, los utilizaron y hoy los niegan, no dejando que llegue ayuda humanitaria…

– ¿Aumentó la pobreza y la desigualdad social con Maduro?
Hay 85% de pobreza en Venezuela. Un venezolano vive con entre 3 y 6 dólares por mes… No vive, sobrevive. Y eso explica la emergencia, que uno de los países con las reservas petroleras más grandes del planeta tierra tenga una emergencia sanitaria latente que nos puede explotar en la cara en cualquier momento. Malaria, paludismo, dengue, entre varias otras cosas. Más de 300.000 venezolanos están al borde de la muerte, porque les falta un antibiótico. Es tan obvia la contradicción. Y se hacen llamar de izquierda.

– Hay una generación nueva que parece estar tomando la batuta en esta nueva etapa: tú, Miguel Pizarro, Freddy Guevara, Stalin González, Juán Andrés Mejías. ¿En qué dirías que se distingue de la otra? En Chile también estamos viviendo un cambio generacional en la política.
Usamos Twitter… no, jajaja, estoy bromeando. Por lo menos en el caso venezolano, nos formamos en dictadura, en un momento muy difícil, con pocos espacios democráticos. Con mucha resistencia y mucha determinación, nos tocó fundar partidos políticos, entender el proceso anterior que vivimos, cómo fue que llegamos a esto.

– ¿Les está tocando asumir problemas sociales que, quizás, la Cuarta República no se hizo cargo?
-En este punto, luego de veinte años, es difícil hablar de Cuarta República. Después de dos décadas…

– Pero el chavismo no nació porque sí.
-Es que a eso voy. Luego de dos décadas, lo único que podemos decir de la Cuarta República es que produjo la Quinta.

– ¿Cuáles fueron los errores que desembocaron en la Quinta República (Revolución Bolivariana)?
-Hubo un gran porcentaje de la población que estuvo desatendida, y la Quinta lo multiplicó.

– ¿Una élite que estuvo lejana de la población?
-Sí, claro. Exactamente eso fue lo que catalizó el chavismo durante años. Pero este régimen tuvo 5 o 10 veces más manejo de recursos que los 40 años anteriores de democracia. Eso los desdobló de la realidad, no hubo un buen manejo de las finanzas públicas, hubo un gasto público exacerbado, como si el petróleo fuera eterno o como si los métodos de finanzas lo pudieran soportar. Entonces, lo que nos llevó al quiebre del sistema democrático en el país, sólo se ha exacerbado.

– Ya, pero hay coincidencia de que se requiere, hay un proyecto país, un proyecto de inclusión de las mayorías.
– Cuando hablamos del plan país, de ayuda humanitaria, de protección a los más vulnerables, de equiparar un sistema público de calidad, estamos hablando de eso. No puede ser que hoy en día, a cerca del 80% u 85% de las casas de Venezuela no les llega agua por tubería frecuentemente, sino que les llega cada semana o cada mes. ¿Qué significa para un país de potencial turístico no tener servicios básicos? Hoy un venezolano no decide cuándo bañarse, no puede decidir qué comer.

– Este nuevo mundo político que viene a postularse y plantearse, ¿no es un mundo político nacido y criado en Altamira?
-Ja, no. Bueno, yo soy diputado por Vargas, que es el lugar al que nos dirigimos. Cuando el chavismo intentó utilizarme en 2016, me daban ese tipo de argumentos, pero la respuesta era muy fácil: “les mandan saludos los sifrinos de Cateramar, “o los encumbrados de Montesano”, donde vamos ahorita. Yo represento a Vargas…

– ¿Y te sientes de Vargas?
Me sudé la construcción de la mayoría en mi estado, y haber fundado Jóvenes por Vargas, y ser un digno representante del mar Caribe en todo momento. Es simplemente el deseo de algunos de arrogarse la representación de alguien que ya no los quiere. No es que me sienta de Vargas, me siento popular, vengo de abajo. A mí me tocó sudarme el metro toda mi carrera universitaria, que me la pagó un tío además, porque tuve la oportunidad, gracias a Dios, de que tuve un familiar que me pudo financiar la carrera, y después le devolví a mi familia un título, lo que es un orgullo para toda familia venezonala. Cuando se cayó el viaducto que acabamos de pasar, me tocaba todos los días a las cuatro de la mañana hacer una cola en Caraballeda para agarrar un autobús y llegar al metro. Ese dilema de clases sociales que trata de presentar el chavismo, solamente es para arrogarse una segmentación o división que ya no existe en Venezuela, porque hoy todos somos pobres, no hay capacidad de ahorro, ni de ascenso social…

– Pero hay un mundo que tiene su dinero afuera del país.
-Bueno, y entre ellos, ellos. Ojo, naturalmente, en un país al que entró un trillón de dólares, esa renta fue captada por alguien. Eso es obvio. Fue captada por un pequeñísimo grupo de la sociedad, y eso es más o menos lo que en este momento mantiene parte de la economía venezolana. Fíjate lo paradójico de todo este proceso perverso; no es que crecieron las desigualdades: ahora todos somos pobres en Venezuela. Yo no tengo capacidad de ahorro en este país, no tengo vivienda propia. Compré un departamento en gris hace cinco años, pero no me lo han entregado porque se paralizó la obra, porque no había dinero para seguir.

– ¿Cuáles son los pasos que vienen? ¿Puede hacerse la transición, o ese llamado a elecciones, con Maduro en el gobierno?
-Yo lo veo cada vez más improbable. Cuando niega la crisis, cuando dice que la ayuda humanitaria es limosna, cuando no reconoce una mayoría de Venezuela exigiendo una elección libre. Él no hizo una elección en 2018, porque sabía que no podía ganar. Lo veo difícil.

– Entonces, para no pensar en violencia, en tu parecer, ¿Maduro tendría que retirarse, ser sacado del juego?
-Eso sería lo más sano en este momento.

– ¿Y en ese momento vendría otro presidente de transición, o “Presidente Encargado”?
-Bueno, viene el momento transicional, el momento en que todos quieren participar en ese espacio.

– ¿Está pensado que tú seas el “Presidente Encargado” durante ese período?
-Hoy, sí.

– ¿Y si tú eres el Presidente Encargado, cuando vengan elecciones, puedes participar en ellas?
-Creo que no es momento de hablar de eso. Mi rol es articular el momento transicional. El mejor candidato será que el que surja durante ese período.

– Ya, ¿pero la Constitución no dice nada al respecto?
-No, no dice nada.

– ¿Entonces podrías ser candidato?
-Es un momento bien complicado para nosotros, por eso autorizamos y aprobamos una ley de estatuto de transición.

– ¿En qué está ahora, por ejemplo, Leopoldo López?
-Trabajando muy duro. Como puede, porque sigue preso. Al igual que Henrique Capriles, María Corina Machado, Henri Falcón y todos los líderes de los partidos. Todos trabajando muy duro y muy unidos.

– ¿Y el candidato que represente a toda la oposición en una próxima elección, será elegido de qué manera?
-O tendremos una primaria o tendremos un consenso. Esas son las dos opciones que manejamos hoy. La idea es que surja el mayor consenso social posible.

– ¿Hay muchas armas dando vueltas en Venezuela?
-Sí, se estima que casi quince millones.

– ¿Y grupos organizados que podrían utilizarlas en un enfrentamiento, en caso de producirse cualquier cosa violenta?
-Eso requeriría de dos presupuestos: que se aglutinen en torno a Maduro o a quién él designe, y de que estén dispuestos a usarlas por él. Yo no descarto este escenario, pero si tuviera que asignarle una probabilidad a eso, sería del 2%.

– Me da la impresión que los venezolanos, como decimos en Chile, son mucho ruido y pocas nueces.
-Sí, y sobre todo Maduro. ¿Quién estaría dispuesto a inmolarse hoy, por un personaje que no supo aprovechar su momento político, que llevó al país a su peor crisis humanitaria de la historia, que dejó a su entorno sin protección? Porque fíjate que no protege a nadie. Los sobrinos de Maduro, por ejemplo, están presos por narcotráfico. El entorno cercano a Chávez, como Miguel Rodríguez Torres, Ortega Díaz, Rafael Ramírez, están perseguidos. Incluso Nelson Martínez, que fue ministro de Chávez, fue asesinado estando preso. Eso hay que decirlo: Maduro no protege a nadie. ¿Quién se inmolaría por alguien que no protege a nadie, que no tiene la capacidad de interlocución con el mundo, que a todas luces no tiene cómo resolver el problema económico y social de Venezuela? Mientras hablo, la idea es ir reduciendo la probabilidad de eso. Y otra cosa: ¿cómo él financiaría un proceso como ese? No tiene cómo hacerlo, con los activos protegidos de Venezuela. No es un capricho, por cierto, el tema de la protección de activos de Venezuela. Él utilizó nuestros activos para comprar armas, para financiar a grupos armados, para ejercer control social.

– ¿Tú te crees esta noticia que ha rondado, de que se han estado llevando cargamentos de oro?
-Sí, hay una denuncia clara. De hecho, logramos detener una de las compras, que era de parte de los Emiratos Árabes Unidos. Afortunadamente no la hicieron. Pero no tengo duda que esa es su intención. Tiene un severo problema de flujo de caja que no va a poder resolver en corto plazo. No sé cómo es en Chile, pero en Venezuela cuando una familia tiene una urgencia, como una operación familiar –a mí me tocó en el caso de mi padre-, se apela a las joyas familiares, las poquitas que haya, como el anillo de casados de la abuela. Funciona así. ¿Qué tan desesperado tienes que tener a una familia para apelar al oro? Bueno, Maduro está haciendo eso ahora.

– ¿Hay mundos chavistas que se han estado plegando a la oposición?
-Claro, lo has visto tú.

– Pero he visto que se han descolgado.
-Se han desprendido, eso es una variable clave en este proceso de transición.

– Claro, pero esos que se han descolgado, ¿se han acercado a la oposición?
-Con el mismo Miguel Rodríguez Torres o la fiscal Ortega Díaz, que no están en la oposición, estamos buscando articular una transición. Es importante decir que ellos no se vinieron a la oposición, no, tienen una identidad clara con sus principios y valores, pero estamos buscando articular esto por un bien superior, por el respeto a nuestra Constitución, para cambiar el país, que así como está no es viable..

– ¿Es EE.UU el jefe de esa coalición internacional que hoy desconoce a Maduro?
-Esta coalición es Venezuela. Debe quedar meridianamente claro: el proceso que hemos ideado, trabajado, sudado, es 100% hecho en Venezuela.
Mira, estamos llegando a Altamira (ironiza).

– ¿Es una zona muy pobre ésta?
-El agua llega cada seis meses. La gente camina kilómetros acarreando agua, y en la semana los niños en lugar de ir a la escuela trabajan haciendo lo mismo.

– Este mundo social más desvalido, ¿se ha sumado políticamente al movimiento?
-Yo soy diputado por aquí.

– Pero dicho eso, ¿están activos?
-Están activos en la medida de sus posibilidades, porque aquí la gente se debate en su día a día para poder comer y sobrevivir. La necesidad que existe aquí es muchísima, como tú palparás en vivo y directo, y no obstante, lo hacen, protestan. Dos de las protestas más grandes que hemos visto en la historia de nuestro estado fueron el 23 de enero y el 2 de febrero, sin precedentes para nosotros.

– ¿Y en Vargas la participación fue alta?
-Muy alta. Yo gané con cien mil votos en 2015. Para hacerte una idea de lo que ha sido construir la mayoría -porque la gente puede creer que nacimos en 2019, cuando esto tiene años de sacrificio y de lucha-, en 2012 sacamos 25 mil votos, y en 2015 sacamos 100.000. Crecimos 400% en tres años.

– Roberto Patiño, a cargo de Alimenta la Solidaridad, me decía que la ayuda humanitaria, en realidad, también se recibe desde hace años.
-Así es. Esto ha sido un proceso largo, difícil, muy duro.

– ¿Tú crees que esta ayuda que se está acopiando en Colombia, va a causar problemas o va a entrar tranquilamente?
-Yo espero que entre tranquilamente. Apelo a la conciencia de las Fuerzas Armadas, sobre todo.

– ¿Y si Maduro se pusiera hostil y la impidiera, qué se hace?
-Vamos a insistir. No creo que tenga tanta capacidad, la verdad, como para detener el salvar vidas. No es sencilla nuestra posición, pero es justa y necesaria.