Qué hacer con la devolución de impuestos

¡Por fin! Tras una larga espera, la Tesorería General de la República nos devuelve esos dineros que le confiamos por mientras decidían si éramos lo suficientemente ricos como para pagarlos o tan pobres como para que nos duela entregarlos. Esos montos extras que nos hacen felices, como si fuera una paga extra para el cada vez más triste boletariado. ¿Qué hacer con tanta enjundia? Revisemos algunos panoramas:

1. Cargar la BIP con más de diez lucas

O bueno, tal vez solo 7.982 pesos, pero como sea, son más de cinco lucas y eso alcanza para casi una semana de pasajes. Así, por fin te podrás sentir un magnate que no tiene que estar preocupado de cuánto saldo le queda a la tarjeta, de andar contando monedas frente a la máquina cobradora (porque ya ni cajeros están quedando, cosa de ver que retiraron cajas en Cal y Canto para reemplazarlas por maquinitas) ni de andar constantemente usando el saldo de emergencia. No hay nada más 5% mejor pagado de Chile que poner la BIP y no mirar cuánto saldo queda. Sea uno de esos. Aunque sea por un solo día

2. Comer “chuchi”

Los sabores extraños de las lejanas tierras de oriente son todas denominadas “sushi”; arroz pasado de cocido y medio pegoteado rodeando una serie de ingredientes al azar, que pueden ser cualquier cosa; rellenarlo hasta de mortadela lisa, si es necesario. Mal que mal, por algo inventaron esa cosa indescriptible y aberrante (otros lo llamarían cosmopolita) del sushipleto. Gástese su devolución en sushi, el pequeño lujo del pequeño boletariado.

3. Salir a caminar al parque más cercano.

Un panorama nada extraordinario que a nadie resulta inalcanzable; cualquiera puede ir cualquier día a caminar a la arbolada más cercana e ir, meditabundo, entre árboles que vieron pasar más generaciones de humanos que Lucía Hiriart. El tema es que involucra gastar entre uno y dos pasajes más de lo presupuestado, y como andamos con el presupuesto excesivamente ajustado, no podemos darnos el lujo de andar gastando como desquiciados. Este dinero extra representa la posibilidad de caminar por el parque y devolverse a la casa en micro, porque de tan pocas caminatas diarias, usted va a haberse sobregirado físicamente.

4. Gastar en la citación al Servicio

Es que le devolvieron plata, pero lo van a llamar a declarar, porque algo raro encontraron. Así que puede aprovechar el monto en ir al Servicio todas las veces que va a tener que ir a dar explicaciones que no explican nada y que ni usted mismo entiende.

5. Nada.

No hará nada. No hará nada porque su suculenta devolución de impuestos se la quedaron, en el siguiente orden: La AFP, la Isapre, el Banco con el que suscribió el CAE, la división de Crédito Universitario de Fondo Solidario de su universidad, la Municipalidad. De todo eso, se disputaron proporcionalmente los fondos y terminaron convertidos en eso: nada. Y se habrá enterado a destiempo que había que hacer una declaración de renuncia a cotizar en no sé que cosa el año no sé cuánto y usted nunca se enteró, y ahí, usted, con cara de bobo, pagando impuestos.

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