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“Había tanto vómito”: Dueño de la casa del carrete de Cachagua anuncia querella contra arrendatario

"Voy a tomar acciones legales porque no quiero que esto se repita más, esto tiene que servir de ejemplo a nivel nacional y ojalá mundial, lo que pasó fue demasiado irresponsable, esto no se puede perdonar y la única forma que sirva de ejemplo es un castigo muy fuerte", reveló Gabriel Biggs en entrevista con 24 Horas.

Luego del carrete clandestino realizado en Cachagua para el Año Nuevo, que dejó cerca de 40 contagiados y más de 100 contactos estrechos, el Gobierno denunció a Samuel Israel, quien le habría arrendado la casa a Gabriel Biggs por AirBnb.

El propietario de la casa donde se realizó la fiesta masiva rompió el silencio en una entrevista con 24 horas, donde anunció que se iba a querellar contra el piloto de rally, Samuel Israel, quien arrendó la casa para siete personas como máximo.

Samuel Israel. Foto: captura Youtube

“Voy a tomar acciones legales porque no quiero que esto se repita más, esto tiene que servir de ejemplo a nivel nacional y ojalá mundial, lo que pasó fue demasiado irresponsable, esto no se puede perdonar y la única forma que sirva de ejemplo es un castigo muy fuerte”, reveló Biggs en entrevista con 24 horas.

El piloto de rally además fue denunciado por el Gobierno por infringir las normas sanitarias producto del covid-19, ya que aquel día asistieron alrededor de 200 personas. Ante esto, el dueño del lugar sintió que “me vulneraron a mí y claramente a toda la comunidad”.

Captura Youtube
Captura Youtube

“En el contrato con AirBnB dicen que el señor Samuel va a tener siete personas, no más y que se iban a respetar todas las reglas  sanitarias del covid-19. Cuando me llegan todas estas informaciones gravísimas, llamó enseguida al arrendatario que no me contesta y todo es intercambio de mensajes. Él me aseguró que nunca fue tanta gente y que hubo dos fiestas más, donde seguramente los vecinos se confundieron con los ruidos”, detalló Biggs.

Como parte de las pérdidas, Biggs contó que “no sobrevivió ni un vaso” y que incluso los jóvenes habían destrozado las tazas de café. Pero eso no fue lo más indignante: la persona encargada de hacer el check in y el check out manifestó que “había tanto vómito por toda la casa que tuvieron que entrar tres personas a limpiar y sanitizar todo el lugar”.

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