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Médico encargado del medicamento ruso en Chile

Dr. Eduardo Sendra: “Es verdad que hay pocos estudios sobre el Avifavir, sin embargo debemos hacer todo lo posible para que no siga muriendo más gente”

Médico pediatra formado en Cuba y en la extinta Unión Soviética. Es de perfil bajo y suele evitar las cámaras, sin embargo, en los últimos días ha estado en medio de la controversia que se ha desatado en torno al medicamento ruso que fue importado por la Municipalidad de Recoleta, el famoso Avifavir. En entrevista con The Clinic sale a aclarar los reales alcances de este antiviral. También acepta las recomendaciones y críticas que han lanzado el ministro Enrique Paris y la dra. Izkia Siches, sin embargo, también les pide que no se arroguen atribuciones que son del ISP y no de ellos.

Al igual que muchos chilenos, la vida del dr. Eduardo Sendra Arratia (63) se quebró con el Golpe de Estado de 1973. Debido a su militancia en las Juventudes Comunistas y con sólo 16 años, partió al exilio a la ciudad de Montreal en Canadá, donde permaneció hasta 1980, cuando terminó su educación secundaria y sus estudios de francés.

Ese mismo año, el Partido Comunista le consiguió una beca en Moscú para estudiar medicina en la Universidad Patrice Lumumba, institución soviética que había nacido 20 años antes con la misión de formar profesionales para los países del tercer mundo. Durante siete años, Sendra se formó en un idioma que no conocía y con compañeros provenientes no sólo de las 15 repúblicas soviéticas, sino también de África, Asia, Medio Oriente y otros países latinos.

Hacia fines de esa década se trasladó a Cuba, donde sacó su especialidad en pediatría en el Instituto de Ciencias Médicas de La Habana. Durante esos cinco años, se instruyó bajo los preceptos de una de las escuelas más destacadas del mundo. Sin embargo, le tocó atravesar por la fuerte crisis económica que azotó a la isla durante el llamado “período especial”, tras el colapso de la URSS en 1991.

Así se ve en la actualidad la RUDN (ex Universidad Patrice Lumumba). Foto: Wikipedia

A su regreso a Chile, comenzó a trabajar en distintos recintos médicos. Su salto a la administración en salud la dio el 2008, cuando salió electa la primera alcaldesa comunista en la RM, Claudina Núñez en Pedro Aguirre Cerda, donde asumió como director de salud. Posteriormente, durante el segundo Gobierno de Michelle Bachelet, fue nombrado subdirector médico del Servicio de Salud Metropolitano Norte.

Hasta la semana pasada se desempeñaba activamente en dos trabajos. Sin embargo, tras el incendio que afectó al Hospital San Borja Arriarán, su papel en la unidad de urgencias quedó en pausa. De este modo, sus labores están completamente enfocadas en el SAR de Recoleta, donde ejerce como director.

LA POLÉMICA POR EL AVIFAVIR

Por estos días, la Municipalidad encabezada por el alcalde Daniel Jadue ha sido escenario de controversias por la importación del medicamento ruso Avifavir, nombre de fantasía para una versión genérica del favipiravir (T-705), un antiviral de amplio espectro, particularmente efectivo contra afecciones que atacan el tracto respiratorio, que comenzó a ser comercializado en Japón el año 2014.

En su resolución, el Instituto de Salud Pública (ISP) dejó al dr. Sendra como responsable de la prescripción de este medicamento. Según el documento, el especialista deberá realizar un seguimiento de los pacientes, reportar las sospechas de reacciones adversas y llevar un registro local.

¿Qué hay de cierto y qué hay de mito sobre lo que se ha dicho en los últimos días sobre el Avifavir?

– Usted es periodista, sabe que se dicen cosas que no son. Es verdad que hay pocos estudios con respecto a esto. Sin embargo, nosotros pensamos que debemos hacer todo lo posible para que no siga muriendo más gente. Nosotros respetamos absolutamente las opiniones de todos. Es más, nos nutrimos de ella, sin embargo, no nos pueden dejar con las manos atadas.

¿A qué se refiere?

– A mí, en este centro de Recoleta, se me morían tres pacientes por día. El Hospital San José vive colapsado, es decir, nosotros no teníamos donde mandarlos y se nos morían delante de nuestros ojos. Bajo esas condiciones, empezamos a buscar herramientas que nos ayudaran a que esto no pasara. Una de ellas es el Avifavir, pero no fue la única.

En marzo, cuando nos empezaba a golpear el coronavirus, el alcalde le pide al ISP si puede traer el Interferón. Nos dijeron que no, pero hicimos un convenio con la U. de Concepción para que la pueda producir y está ad portas de ser autorizado. También estamos trabajando en la ozonoterapia, nos hemos preparado con 11 profesionales y ya tenemos los equipos.

Avifavir. Foto: Municipalidad de Recoleta

El exsubsecretario Arturo Zúñiga acusó que se estaban generando falsas expectativas con este medicamento. ¿Cuáles son las reales expectativas que hay que tener con el Avifavir?

– Lo que hace este medicamento es inhibir la replicación del virus. Los estudios que se han publicado dicen que al cuarto o quinto día de haber dado PCR positivo desaparece la carga viral en un 60% del paciente y al décimo día ya no tiene. Disminuye el transcurso de la enfermedad y alivia los síntomas. Si hace todo eso, evita las hospitalizaciones y no tenemos que derivar pacientes al Hospital San José. Esperamos que nos dé algún resultado y, de hacerlo, lo estaremos comunicando.

¿Y cómo se puede acceder a este medicamento?

– Fuimos autorizados solamente para utilizarlo en el SAR de Recoleta, centro que yo dirijo. Puede ir cualquier persona que tenga los síntomas, puede ser chileno o inmigrante, puede venir de cualquier comuna, no es exclusivo para los recoletanos. Nosotros vemos a ese paciente, lo examinamos y, si entra dentro de nuestro protocolo, se le entrega el medicamento.

Ahora estamos creando los mecanismos para que tengamos bajo supervisión estricta a ese paciente. Ayer tuvimos una reunión con los médicos de Recoleta y resolvimos que va a quedar bajo mi supervisión. Soy yo el que va a dar el visto bueno.

“Los estudios que se han publicado dicen que al cuarto o quinto día de haber dado PCR positivo desaparece la carga viral en un 60% del paciente y al décimo día ya no tiene. Disminuye el transcurso de la enfermedad y alivia los síntomas. Si hace todo eso, evita las hospitalizaciones y no tenemos que derivar pacientes al Hospital San José”

¿Cómo se iniciaron las gestiones para importar el Avifavir?

– Algunos contactos tenemos todavía (sonríe). El trato se hizo a través de la Asociación Chilena de Farmacias Populares (Achifarp). Previamente nosotros habíamos empezado a revisar los estudios que habían y, en ese sentido, yo entiendo la preocupación del ministro y de la presidenta del Colegio Médico, porque para la influenza, el favipiravir se usó en dosis menores a las que se usan contra el coronavirus. Nosotros, por supuesto, estamos trabajando en esto y el protocolo va a ser muy acotado.

La dra. Siches dijo que el Avifavir no se puede prescribir a pacientes hospitalizados graves ¿A quién se le va a recetar este medicamento?

– Este no es un medicamento que podamos entregar a los pacientes graves o moderados. Nosotros tenemos un servicio de urgencia de alta resolutividad, pero sigue siendo atención primaria. Nuestro protocolo va a ser destinar el medicamento a pacientes más bien jóvenes, hasta los 55 años. No vamos a correr ningún riesgo.

La dra. Siches también recomendó que no se prescribiera en la atención primaria…  

– Me parece bien que tengan sus aprensiones. Que estén encima de nosotros me parece respetable, sobre todo si nos colaboran. Y no dejan de tener razón. Sin embargo, el ministro Paris y la presidenta del Colmed se arrogan cosas que no deben, porque para algo está el ISP. Nosotros se lo presentamos a ellos y nos dijeron ‘sí, háganlo’. Si revisas la resolución, en ninguna parte dice que es experimental.

¿Por qué cree que surgen estas sospechas? ¿Le parece que hay una mayor desconfianza con productos que provengan de Rusia o China, o efectivamente hay problemas de transparencia en esos países?

– Son resabios que quedan de la Guerra Fría. En la Unión Soviética había secretismo. Justamente, yo estaba allá cuando ocurrió lo de Chernobyl y nos enteramos como tres o cuatro días más tarde por las radios suecas, porque había aumentado la radioactividad por esos lados. No creo que esas prácticas se mantengan. Ya no existe la Unión Soviética y las 15 repúblicas son capitalistas a más no poder. Sin embargo, quedaron esos estigmas.

Además, en Chile, el 60% de los medicamentos son de origen chino. Entonces, ¿por qué le temen tanto a la vacuna de Sinovac? Al sistema le interesa que no se develen sus grandes intereses. Hay una competencia en la industria farmacéutica, que es la segunda o tercera que mueve más capitales en el mundo. Algo también hay ahí.

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