¿Influye en la vacunación?: Tres preguntas claves sobre el rol de la vigilancia genómica en el control de la pandemia

Imágenes del SARS-CoV-2 capturadas por microscopio electrónico de transmisión. Fuente: NIAID

¿Influye en la vacunación?: Tres preguntas claves sobre el rol de la vigilancia genómica en el control de la pandemia

The Clinic conversó con el dr. Rafael Medina, virólogo de la U. Católica, para conocer la importancia que tiene el seguimiento a las mutaciones del virus y porque en Chile, hasta ahora, sólo se ha secuenciado un 0.15% de las muestras.

¿QUÉ ES LA VIGILANCIA GENÓMICA?

Es considerada uno de los campos claves a la hora de controlar enfermedades. Su principal objetivo es detectar y monitorear las distintas mutaciones, linajes, cepas y variantes de los virus que circulan por un determinado territorio.

En el caso del SARS-CoV-2, el análisis se realiza a partir de la composición del ácido nucleico del patógeno, obtenido de las mismas muestras de secreción nasal utilizadas para los exámenes PCR. Con ello, ya se puede secuenciar su material genético e identificar sus cambios.

Gracias a esta labor se ha podido modelar la primera variante del SARS-CoV-2, que se originó en Wuhan, y distinguirla de otras que han sido bautizadas de acuerdo a su país de origen, como el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

Al mapear la propagación de un determinado virus, la vigilancia genómica permite ir evaluando la frecuencia con la que se transmite. Por ejemplo, en los casos del Reino Unido y Brasil, los estudios preliminares arrojan que son más transmisibles que la cepa original, esto es, podrían ser capaces de contagiar a más personas en un período más corto de tiempo.

Esto no sólo ocurre con los estudios que se hacen del Covid-19. Hace más de medio siglo, distintos centros de salud del mundo se han articulado alrededor de la Red Global de Vigilancia de Influenza para evaluar, año a año, las distintas mutaciones que está teniendo el patógeno a escala global.

¿CUÁL ES SU IMPORTANCIA?

El dr. Rafael Medina, virólogo de la U. Católica, subraya que la vigilancia genómica es importante para ir estudiando el comportamiento del virus, pero pone el acento particularmente en países que iniciaron su campaña de vacunación masiva.

Esto porque la mayoría de las vacunas se empezaron a desarrollar en base a la cepa de Wuhan del virus, por lo que aún es materia de estudio si estas fórmulas siguen siendo igual de efectivas frente a las variantes del Reino Unido, Sudáfrica o Brasil.

“Lo que hemos visto en este tiempo es que el virus tiene capacidad de cambiar, que no es tan predecible y que, incluso, puede evadir los anticuerpos que se genera de la vacuna, como se presume que ocurrió con AstraZeneca en Sudáfrica”, explica el especialista.

¿CÓMO SE IMPLEMENTA EN CHILE?

En marzo del 2020, el Instituto de Salud Pública (ISP) implementó el primer protocolo para el análisis genético del SARS-CoV-2. Dicho programa permitió informar del primer caso en Chile de la variante británica del virus el pasado 28 de diciembre.

A mediados de enero, presentó su primer balance a nivel nacional, donde reportó la disponibilidad de sólo 963 genomas de los 656.712 casos que tenía el país hasta octubre del 2020. De ellos, la mayoría fue procesada por el ISP, pero también aportaron distintos centros de investigación y universidades como la UNAB, la U. Católica y la U. de Magallanes.

Justamente, de esta última universidad, un grupo de investigadores presentó resultados preliminares sobre una posible nueva variante del virus en la zona, que ya había sido detectado en países como España o Italia, pero no con la frecuencia con la que se encontró en Punta Arenas.

Sin embargo, los especialistas manifiestan que la vigilancia genómica que se hace en Chile no es suficiente. La dra. Francisca Crispi, presidenta del consejo regional del Colegio Médico, manifestó en el programa Tolerancia Cero de CHV que el trabajo que se hace “es poco, considerando la capacidad” y planteó que “deberíamos tener un plan más ambicioso. Por ejemplo, el Reino Unido secuencia el 5% de las muestras”, mientras que en Chile, ese porcentaje apenas llega al 0.15%.

El dr. Rafael Medina explica que la secuenciación genómica “tiene un costo alto. Son técnicas muy sofisticadas. Por lo tanto, es el Estado el que tiene que hacer un esfuerzo mayor de contrapesar la inversión de lo que significa hacer esto y estar preparados para detectar alguna de las variantes que podrían ser más transmisibles”.

“El ISP tiene un muestreo bastante general a nivel país y en este minuto se están enfocando en los viajeros que vienen específicamente de las zonas donde se ha detectado alguna de estas variantes (…) El esfuerzo es poco. Tenemos algún matiz de lo que puede estar circulando. Pero al no ser constante, es difícil poder entender cuál es la relevancia de una variante versus otra, cuando no hay un sistema de seguimiento masivo”, cuestiona.

A la fecha, hay alrededor de 1.200 secuencias que se han podido realizar en Chile. Pese a ello, el dr. Medina asegura que “no estamos en condiciones de decir cuál variante está o no presente en la población. Si tuviéramos un trabajo un poco más constante, estaríamos en una posición de decir si el brote actual tiene que ver con comportamientos de la población, que se ha relajado durante las vacaciones, o hay otros factores, como por ejemplo, que haya una variable más transmisible circulando”.

Comentarios
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