Lucas Palacios, ministro de Economía: “No estoy de acuerdo con que hayamos llegado tarde con la ayuda”

Lucas Palacios, ministro de Economía: “No estoy de acuerdo con que hayamos llegado tarde con la ayuda”

Con un paquete de medidas económicas recién salidas del horno, el ministro de Economía se muestra optimista. “Estamos en la recta final de la pandemia”, afirma confiado. A su juicio, el gobierno no ha llegado tarde con las ayudas a la gente más golpeada por la crisis. De allí que considere que hay muchas críticas injustas con el gobierno y que otra cosa es con guitarra. “Hemos tenido a una oposición criticona”, dice.

Está optimista el ministro de Economía. Dice que estamos en la recta final de la pandemia. Que de aquí a dos o cuatro meses estaremos preparados para entrar a una nueva. Su apuesta es que para ese entonces una buena parte de los chilenos estará vacunada.

Está contento el ministro de Economía. Cree que, a pesar de las críticas, los apoyos económicos del gobierno han sido los adecuados y no cree para nada que hayan llegado tarde con las ayudas, como sí lo reconoció en su minuto el ex ministro de Hacienda, Ignacio Briones.

También se lo ve conforme al ministro de Economía. En su perspectiva, no estamos igual que cuando aterrizó el Covid-19 a suelo nacional. No. Él dice que estamos mejor. Y lo explica: “No estamos en lo mismo del año pasado. Hemos llegado a siete mil contagios, pero testeando 70 mil. En cambio, el año pasado, estuvimos con siete mil contagios, pero testeando 20 mil. Entonces, la situación es muy distinta. Ya tenemos cerca de tres millones de vacunados, entre los adultos mayores y personas de riesgo, y esas personas ya están saliendo de la ecuación de contagio. Y respecto de las camas críticas también hay una diferencia que es notable, porque se han aumentado en tres veces las camas críticas, pero antes casi todas estaban ocupadas por personas Covid. Hoy en día es el 66 por ciento. La razón de eso es que se están incorporando otras afecciones”, afirma desde una sala de su cartera a través de la pantalla del computador. 

-¿Y por qué los salubristas, los expertos, el Colegio Médico, están diciendo que nunca habíamos estado en un peor momento? 

-Yo creo que cada uno ve las cosas desde su particular punto de vista.  Los doctores, el personal médico, lo ven desde el punto de vista específicamente sanitario. Y les encuentro razón. No estamos en una buena situación. Tenemos un rebrote en todo el mundo. Pero la situación no es la misma que un año atrás. Ahora tenemos más experiencia, estamos avanzando en el proceso de vacunación, hacemos mucho más testeos, los niveles de mortalidad se han mantenido súper bajos, de los más bajos a nivel mundial. Claro, no podemos bajar los brazos. Lo peor es generar una sensación de tranquilidad y superación de la pandemia y eso todavía no ha ocurrido, pero insisto en que no es la misma situación de hace un año”. 

PAÍS ESTRELLA

-Usted asumió como ministro de Economía cuando Chile era el país estrella de la región. Entre el estallido social y la pandemia, eso cambió. ¿Cómo administra ese cambio entre el país que éramos y el que estamos siendo? 

-Bueno, los países se miden por su capacidad para enfrentar situaciones difíciles. Efectivamente, Chile era reconocido internacionalmente como un país ejemplo. Pero nos vimos enfrentados a un estallido social que dio cuenta que no todas las personas se estaban sintiendo parte del desarrollo. Y luego viene la pandemia y también eso nos vuelve a poner a prueba. Yo pienso que Chile está saliendo de buena manera de la pandemia. 

-¿En qué sentido? 

-Por supuesto que está saliendo golpeado, como todos los países. Esta pandemia ha costado vidas humanas, mucho dolor a las familias y ha puesto a prueba la capacidad de nuestro sistema de salud e institucional para poder canalizar -al menor costo posible- la situación sanitaria. Hoy podemos mostrarle al mundo que llevamos un proceso de vacunación que es ejemplo para muchos países. También hemos obtenido la capacidad para ir generando las herramientas, que han sido múltiples, para apoyar a las familias más golpeadas. Pienso que este año se ve con bastante más optimismo, porque ya hacia fines de junio deberíamos tener inmunidad de rebaño y eso nos va a permitir poder recuperarnos mucho más rápido.

“Hemos tenido a una oposición criticona y poco promotora de nuevas ideas. Lamentablemente, en el Congreso, en vez de encontrar un apoyo, siempre hemos encontrado un escollo. La crítica surge antes que se conozcan siquiera las medidas”.

¿Y a qué atribuye lo que muestran las encuestas? Una distancia de la gente con el gobierno, una mala evaluación del gabinete. Pareciera que algo pasa entre su diagnóstico y lo que la ciudadanía está percibiendo. 

-En una situación como la que estamos viviendo, todas las instituciones han sido golpeadas por la opinión pública porque, de alguna manera, las personas canalizan sus frustraciones frente a lo que están viviendo. Sin embargo, creo que lo que estamos viviendo va a ser reconocido en el tiempo. Porque, ojo, durante este tiempo, nos ha tocado tomar decisiones difíciles. 

-¿Por ejemplo?

-Confinar a las personas es difícil. Y eso no siempre es bien recibido por las familias, sobre todo por aquellas personas que necesitan salir a trabajar. Por eso hemos tenido que generar herramientas de apoyo y el Presidente Sebastián Piñera entregó un conjunto de medidas muy contundentes. 

Pero se ha criticado mucho al gobierno, tanto desde el oficialismo como desde la oposición, de llegar tarde con la ayuda. ¿Hace un mea culpa? 

-Yo no estoy de acuerdo con que hayamos llegado tarde. 

Lo dijo el mismo ex ministro de Hacienda, Ignacio Briones…

-Sí, pero no necesariamente puedo compartir sus opiniones. Tengo una gran opinión de él. Sin embargo, nosotros hemos hecho esfuerzos muy sustantivos para intentar llegar con ayuda y en forma oportuna. Lo que ocurre es que nuestra capacidad institucional, el Estado, no estaba preparado para hacer frente a una crisis de la magnitud que nos ha tocado enfrentar. Hemos tenido que innovar con herramientas que no existían en nuestro marco jurídico y también avanzar en un proceso de innovación digital para que la gente pudiera acceder más rápidamente.

La pandemia también ha mostrado la desigualdad. Es distinto vivir la cuarentena en la zona oriente que en sectores pobres. Eso marca una diferencia en la forma de entregar la ayuda, ¿no?

Estoy de acuerdo con que esta crisis golpea mucho más fuerte a las personas más vulnerables. ¿Por qué razón? Porque tienen menos espalda financiera, menos acceso, menos redes. Eso lo vimos en el estallido social y se profundizó en la pandemia. Esa es la razón por la cual las ayudas del Estado se han focalizado. Lo primero ha sido ayudar a las personas más vulnerables, que son las que más apoyo necesitan. 

“Como al principio de la pandemia no sabíamos cuánto iba a durar esta situación, tampoco podíamos tirar toda la carne a la parrilla. Había que ir midiendo poco a poco para ver qué herramientas teníamos que activar para ayudar a las personas”.

Sin embargo, se ha criticado la focalización. Dirigentes de oposición y también de su mundo político sostienen que las ayudas deberían ser más directas, más simples… 

Mire, si hay algo que ha caracterizado a la oposición durante toda esta crisis es que ha sido criticona. Hemos tenido a una oposición criticona y poco promotora de nuevas ideas. Lamentablemente, en el Congreso, en vez de encontrar un apoyo, siempre hemos encontrado un escollo. La crítica surge antes que se conozcan siquiera las medidas. Pero si hacemos un comparado internacional, Chile ha podido generar los planes de apoyo más sustantivos de toda América Latina. 

-¿Pero no recoge el punto de que las ayudas son un poco enredadas? 

-Hemos canalizado la ayuda a través de distintas herramientas, porque las personas enfrentan distintas realidades. No les puede llegar a todos por igual. No sería justo. A las personas que tienen menos, les tiene que llegar más. La pandemia afecta a las personas, pero también a las empresas de forma diferente. Hay sectores de la economía que han estado más afectados que otros. Por lo tanto, no sirve tener una única herramienta por muy simple que sea. La política pública no es simple en una situación compleja como la que estamos viviendo. 

A lo mejor era más simple proponer una renta universal de emergencia directamente.

-Es que otra de las dificultades que hemos enfrentado desde que comenzó la pandemia, es que no sabíamos el horizonte de duración. 

“Este paquete de medidas que planteó el gobierno, no tiene nada que ver con el tercer retiro. Lo que nosotros estamos haciendo es presentar un plan de apoyo para una red de protección social y se hace de cara a lo que nosotros pensamos que será la recta final de la pandemia”.

Tampoco lo sabemos hoy. 

-No, no lo sabemos del todo, pero hoy tenemos mucha más información y ya tenemos a tres millones de personas con dos dosis de vacunas. Por supuesto que si hay mutaciones en el virus, estaríamos expuestos a una realidad distinta. Pero a lo que voy es a que hemos ido avanzando y aprendiendo sobre la marcha. Entonces, como al principio de la pandemia no sabíamos cuánto iba a durar esta situación, tampoco podíamos tirar toda la carne a la parrilla. Había que ir midiendo poco a poco para ver qué herramientas teníamos que activar para ayudar a las personas. 

“El Presidente anunció un programa muy sustantivo que aumenta en un 50% los recursos adicionales totales. Son pocos los países que pueden hacer eso. Nosotros pudimos hacer este plan de apoyo sustantivo, porque coyunturalmente tenemos un buen precio del cobre que aumenta el ingreso fiscal y nos da la posibilidad de utilizar los recursos del fondo de estabilización económica y social. Esperamos que sea la recta final de la pandemia.

También es cierto que la gente ha tenido que echar mano a sus ahorros previsionales. Si se aprueba un tercer retiro, ¿no sería un fracaso de las ayudas del gobierno?

-Este paquete de medidas que planteó el gobierno, no tiene nada que ver con el tercer retiro. Lo que nosotros estamos haciendo es presentar un plan de apoyo para una red de protección social y se hace de cara a lo que nosotros pensamos que será la recta final de la pandemia. 

¿Esa es la proyección? ¿Y cuánto podría durar este confinamiento?

-Nosotros esperamos que sea durante marzo. Sin embargo, estamos también sujetos a cuál será la evolución del virus. Lo importante de transmitir es que vamos a pasar esta mala racha en la medida que las personas se den cuenta que estamos en una situación de rebrote y que tenemos que cuidarnos y cuidar al resto. Nosotros no podemos tener un fiscalizador por cada persona. Necesitamos la voluntad de las personas para que se comporten como corresponde. 

GALLITO DE FUERZAS

-En este año de pandemia ha habido una medición de fuerzas entre qué privilegiar: la economía o la salud. Usted ha sido un protagonista en ese gallito. ¿Cómo se ha dado?

-He sido protagonista en el sentido de tener un objetivo común con el ministro de salud, Enrique Paris. Ambos buscamos los equilibrios para que las personas puedan ir mejorando sus condiciones de vida desde lo sanitario y también puedan ir recuperando sus empleos en la medida que sea posible. Por ejemplo, yo fui el primero en empujar las aperturas cuando las condiciones sanitarias eran mejores que ahora. Pero con el aumento de los contagios, he sido el primero en apoyar al ministro Paris para decretar el confinamiento con el fin de que podamos superar esta ola de contagios lo antes posible. 

“Yo fui el primero en empujar las aperturas cuando las condiciones sanitarias eran mejores que ahora. Pero con el aumento de los contagios, he sido el primero en apoyar al ministro Paris para decretar el confinamiento con el fin de que podamos superar esta ola de contagios lo antes posible”.

-¿Y tienen una relación fluida?

-Nos juntamos varias veces a la semana y conversamos las medidas. La administración de la pandemia nos obliga a buscar ciertos niveles de equilibrio, pero siempre anticipando y anteponiendo la salud de las personas. Ese es también un objetivo económico. 

-Se lo planteo porque el doctor y salubrista, Juan Carlos Said y varios otros, sostienen que se llegó a esta situación por culpa del permiso de vacaciones, el apuro por abrir los colegios, los gimnasios, los casinos. Temas que apuntaban también a activar la economía…

-Los permisos no tienen la culpa, sino el comportamiento de las personas. Efectivamente, lo que vimos fue un relajo, pero no de toda la población. Los adultos mayores no se relajaron, pero los más jóvenes sí. Eso lo vemos en las fiscalizaciones, en la radiografía de los contagios. Respecto de los otros puntos, cada vez que hemos dado un paso adelante -ya sea para habilitar los gimnasios, los restaurantes-, lo hemos hecho con los protocolos para que no exista riesgo de contagio. Pero muchas medidas funcionan si la persona respeta los protocolos. 

O sea, ¿el problema ha sido de las personas?

Efectivamente. La pandemia no ha terminado y más allá de que uno abra los espacios para que las personas puedan volver a ejercer sus actividades, siempre tiene que ser con el debido cuidado. 

-¿Y pudo ser que también se instaló un discurso que incentivó el relajó? Las vacunas eran vistas como la solución final...

Yo pienso que la gente se relajó, pero eso no tiene nada que ver con el permiso de vacaciones. Era necesario. Las personas necesitaban cambiar de ambiente, ver a sus familias. Eso lo han reconocido muchos médicos. Es fácil ser general después de la batalla o analizar el partido del domingo con el diario del lunes. Créame que es más difícil con guitarra. Los permisos fueron sin relajar las medidas sanitarias competentes a cada comuna. Esto no fue chipe libre. 

-Honestamente, ¿no ha habido un poco de voluntarismo del gobierno por decretar una cierta normalidad? A comienzos de marzo estaban los malls abiertos, gimnasios funcionando y las fronteras abiertas. Hasta el ministro Mañalich lo decía…

Más allá de las opiniones, lo que dicen los datos es que el 88 por ciento de los brotes ocurren al interior de los hogares. Entonces, el riesgo de contagio en ese tipo de recintos es mínimo. En el caso de la frontera, hemos tenido muchas restricciones. De hecho, hoy cada persona que llega de Brasil, tiene que hacer una cuarentena obligatoria, se le hacen los PCR y se mantiene la trazabilidad que corresponde. Es muy fácil a veces criticar desde la galería, con generalidades.

“Los permisos no tienen la culpa, sino el comportamiento de las personas. Efectivamente, lo que vimos fue un relajo, pero no de toda la población. Los adultos mayores no se relajaron, pero los más jóvenes sí. Eso lo vemos en las fiscalizaciones, en la radiografía de los contagios”.

Hace un tiempo, José Miguel Bernucci, secretario general del Colegio Médico, acusó al Segundo Piso de La Moneda como el responsable de un mal manejo de la pandemia porque pesó más la mirada económica…

-A mí me toca participar de las reuniones donde se toman las decisiones sanitarias. Por supuesto que todo tiene un impacto económico, social. Pero siempre he visto que todos ponen como prioridad el tema sanitario. Nunca he visto anteponer un criterio económico.

Pero a usted le toca poner el punto económico y probablemente le toca presionar un poco, ¿o no? 

-A mí me toca explicar cuáles son los impactos económicos y cuáles podrían ser las eventuales soluciones. Pero a mí también como ministro de Economía lo que me conviene para que se recupere la economía, es que las personas estén sanas cuanto antes.  Y nunca voy a dejar de hacer los esfuerzos para que un sector de la economía, que representa la fuente de ingreso de las personas, pueda volver a ejercer sus actividades en la medida que sea seguro. Un ejemplo de aquello son los restaurantes y los gimnasios. Y se hizo con un aforo extraordinariamente restringido. No se generó ningún contagio. O sea, no existe ningún sumario sanitario de contagio ni en los gimnasios ni tampoco en los casinos. Tenemos que aplicar las disposiciones para que las personas puedan volver a sus trabajos en la medida que sea sanitariamente responsable. No hemos dado ni un paso en falso en esa materia. 

“A mí me toca participar de las reuniones donde se toman las decisiones sanitarias. Por supuesto que todo tiene un impacto económico, social. Pero siempre he visto que todos ponen como prioridad el tema sanitario. Nunca he visto anteponer un criterio económico”.

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