El "reality show" de la Constituyente. Crédito: La Mirona exclusivo para The Clinic.

El "reality show" de la Constituyente. La Mirona exclusivo para The Clinic.

Javiera Ortega, ilustradora: “La derecha da mucho material para reírse”

Conocida como "La Mirona", la autora de "El oasis de Latinoamérica" sostiene que la sátira es "una invitación a la reflexión". En conversación con The Clinic, comenta sus principales apreciaciones sobre la actualidad nacional y dice que estará "vigilando" a Stingo, a la machi Linconao y a la tía Pikachu en la Convención Constitucional.

La licenciada en filosofía Javiera Ortega estaba cursando un magíster en Cine Digital, en la Universidad DePaul (Chicago, EE.UU.), cuando creó el que sería su nombre artístico: La Mirona. “Yo de verdad me sentía así, porque era muy mirona y estaba muy metida en todo lo que pasaba en Estados Unidos en ese entonces, políticamente hablando”, comenta, haciendo referencia a que en ese entonces (2011) tuvo inicio el movimiento Occupy Wall Street, una protesta en contra de la concentración de riquezas en el 1% más rico del país.

De regreso a Chile, se dio cuenta que no era sólo en el exterior que se sentía una “mirona”. “Como mujer, sentía que quería ser La Mirona, porque desde chica siempre me molestaba que los hombres sintieran más la potestad de mirar. Ahí decidí que sería así. Pero ojo, soy mirona, pero nunca sapa”, afirma, riéndose.

Con ese nombre en mente y siempre atenta a los acontecimientos políticos y sociales de Chile, Javiera creó su primer blog hace una década y dio un vuelco a su trayectoria profesional dedicándose netamente a la ilustración. Sus imágenes han sido publicadas en diversos medios, incluyendo Las Últimas Noticias y La Voz de los que Sobran.  

Hoy, a sus 37 años, Javiera no sólo es reconocida en las redes sociales como “La Mirona”, sino que también acaba de publicar su primer libro como ilustradora: “El Oasis de Latinoamérica” (RiL editores), en el que sintetiza de forma irreverente y sarcástica lo que ha sido de Chile desde el estallido social hasta el plebiscito.

Ahora, luego del terremoto político desencadenado por las elecciones del 15 y 16 de mayo, La Mirona conversa de forma distendida con The Clinic sobre el proceso constituyente, la libertad de expresión en Chile y el rol del humor en nuestra sociedad.

La imagen muestra a Javiera Ortega sonriéndole a la cámara
Javiera Ortega, “La Mirona”. Crédito: La Mirona.

-¿Qué rol jugó el estallido en tu arte?

-Suena cliché,pero el estallido me quitó el miedo. Yo trabajé cinco años en el Instituto ICEL y ahí conocí a muchos cabros que tenían vidas muy difíciles. Gente muy talentosa, pero que realmente el sistema hacía que fuera muy difícil para ellos salir adelante. Ellos me inspiraron y a la vez me generaban una sensación de impotencia por no poder ayudarlos. También en UNIACC (donde da clases de diseño) percibí tanta carencia en los sistemas educacionales en Chile y tanta carencia en las vidas de mis alumnos que cuando pasó el estallido yo dije “filo, no me van a echar de donde trabajo, porque quedarían mal ellos, porque está todo el mundo protestando”. Me pasó que me sentí acompañada, protegida para poder hacer mis ilustraciones.

La “olla de presión” de Chile. Crédito: La Mirona/RiL editores

-En ese sentido, ¿sientes que en Chile realmente hay libertad de expresión?

-Es difícil decir si hay libertad o no. Digamos que trabajando en un diario me dijeron explícitamente que, si seguía haciendo lo que hacía, me podía costar la pega.

-¿Por qué te llegaron esos comentarios?

-Recuerdo por dos imágenes en particular: una, de Evo Morales (expresidente boliviano) tratando de ir a nadar a la playa, en medio de la tensión en La Haya; y otra en que mostraba a Ricardo Lagos disfrazado de Capitán Planeta, porque estaba hablando de cómo salvar el planeta.

¿Qué elementos crees que tiene la política que hace que sea tan provechosa para hacer tu trabajo?

-Para empezar, me encanta que la política sea una historia sin fin. Es muy entretenido que sea una historia sin fin, a diferencia de la literatura o del cine, que las historias en las que uno se mete tienen principio y fin. La política nunca termina, entonces eso para mí es atractivo. Segundo, los personajes políticos son interesantes, obviamente, por dónde están y sobre todo porque lo que hacen influye en nuestras vidas. Los políticos, sobre todo hoy en día, influyen en nuestro día a día y eso también los hacen más jugosos e interesantes para mí.

¿Qué políticos en particular dirías que te dan más material?

-La derecha, lejos. Es que están tan perdidos… La derecha da mucho material para reírse. A parte, que los vengo estudiando desde chica, porque yo fui a un colegio cuico, fui a la Católica, los conozco, los conozco a fondo.

“Invasión alienígena”. Crédito: La Mirona/RiL editores.

-Tu libro termina justamente en el proceso del plebiscito, y las elecciones del pasado 15 y 16 de mayo parecieran ser una continuidad de lo que tú bordaste en tu obra… ¿Cómo ves los materiales post elecciones? ¿Qué cosas te llaman más la atención?

-Me llamaron mucho la atención los perdedores, porque los grandes perdedores de esta elección fueron el dinero como gran activador de campañas y los que más aparecían en la tele. Eso a mí me habla de un cambio cultural importante, el hecho de que hayan salido tantos independientes. Eso es lo más jugoso para mí, esto nuevo que viene, los independientes ahora son el tema… Y lo que se viene, bueno, es como una gran teleserie: se va a llamar ‘Los constituyentes’ (se ríe). Para empezar la primera de las grandes preguntas es ¿quién va a presidir la constitución? Me intrigan Stingo, la machi Linconao, la tía Pikachu… Esos tres personajes los voy a estar vigilando, son los más importantes para mí.

“¡CUIDADO CONSTITUYENTES”. Crédito: La Mirona exclusivo para The Clinic.

-¿Y de la derecha?

-De la derecha la Marcela Cubillos. Encuentro que es desfachatada: o sea, ¿quién puede estar por el rechazo y después ‘ay salió el Apruebo, elíjanme’? ¡Y la eligen! Ahí hay una historia per se graciosa. Y que ha sido destacada en varias partes, como en Twitter. Yo leo mucho Twitter, me da mucho material, pero no es mi única fuente de información, yo consumo medios de comunicación, porque si me quedo sólo con la narración tuitera no me sirve de mucho.

-Tiene un sesgo. Además, es un espacio en que la gente expresa mucho a través de las emociones…

-¡Sí! No me gusta tanto, porque todos se odian. Yo de hecho no participo en Twitter, a ese nivel. No me nace porque me expreso en el dibujo, y yo igual soy cordial, no me gusta atacar a la gente. No soy guerrillera en ese sentido. Yo creo que si tuviera Marcela Cubillos en frente yo no sería pesada, no sería mal educada. No voy más allá: no maltrato a alguien, porque no me nace nomás. Díganme cínica, no sé, pero no me nace.

“Matapacos en NYC”. Crédito: La Mirona / RiL editores.

-Pero en el dibujo sí eres una “guerrillera”, como dices.

-Sí, ahí me nace.

-Si tuvieras que dibujar ahora mismo lo que ha sucedido tras las elecciones ¿Qué harías?

-Mira, fue como una bomba atómica en la clase política. Mi imagen es una bomba atómica y todos corriendo desesperados a cualquier parte, tratando de salvarse como sea. Y por otro lado están los candidatos presidenciales… Jadue, que es el mejor evaluado, de hecho, no le he hecho ningún cómic hasta ahora porque te juro que no le he encontrado nada.

-¿Qué te parecen las figuras de los otros candidatos?

-Boric a mí no me cae muy bien en verdad. No le compro mucho, aparte es muy joven todavía. Me cuesta inspirarme para hacer algo de Boric.

-¿Cómo entra esa situación en tu quehacer como ilustradora? Porque me imagino que obviamente vas a terminar dibujando sobre todo este proceso…

-Claramente lo voy a dibujar en algún momento, pero tomaré mi tiempo. Me pasa que yo, por ejemplo, no saco un cómic al día, me tomo igual mis días, porque estudio a los personajes. Por ejemplo, yo sí sé que Boric está ahí, lo estoy ahí vigilando, siendo La Mirona, pero todavía tengo una impresión vaga de él, porque no lo he estudiado a fondo.

“El poder te corrompe…”. Crédito: La Mirona exclusivo para The Clinic.

¿Dónde entra el humor y la sátira en todo esto? ¿Qué rol cumple en nuestra sociedad en momentos como los de ahora?

-Para mí la sátira es una invitación a la reflexión, no a la burla, entonces lo que intento hacer es eso. Cuando hay una situación compleja intento primero sacar mis propias conclusiones de lo que está pasando y después intento comunicar esas conclusiones en formato chiste, porque así invito, siento, a la gente a darle una vuelta a lo que pasa. Y la ilustración también es un espacio de denuncia. Yo con el tema de la violencia de género, por ejemplo, no hago sátiras, hago denuncias.  

“El Ministerio”. Crédito: La Mirona.

-Finalmente, ¿cómo ves esa “novela sin fin” que se llama Chile de aquí en adelante?

-Yo tengo una fe real, una confianza ciega porque no sé lo que va a pasar. Pero tengo fe en mi gente, tengo fe en los chilenos y en los que vivimos acá. Tengo fe en esta nueva ciudadanía también, y digo nueva ciudadanía porque el mundo de ahora es súper distinto.

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