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La paradoja de Willy Sabor: Analista explica las implicancias de actuar como partido político sin reconocerlo

Parafraseando la canción del humorista y locutor radial, hay agrupaciones que tienen cuerpo, cara y patas de partido político, pero no son partidos políticos. Es la polémica que se ha generado en torno a la Lista del Pueblo, que ha anunciado su participación en la arena electoral sin conformarse como tal. The Clinic conversó con el analista Felipe Vergara para ahondar en los límites y los efectos que ofrece esta opción en un escenario donde está de moda mantenerse como independiente.

La autodenominada Lista del Pueblo consiguió que 27 de sus candidatos resultaran electos para la Convención Constituyente. Si bien han adelantado sus intenciones de participar en las elecciones parlamentarias, e incluso presidenciales, en su II Congreso tomaron la decisión de no conformarse como partido político.

“No seremos partido político, ni siquiera instrumental, para disputar cargos de representación pública. Esto plantea desafíos nuevos de organización, que estamos dispuestos a enfrentar de manera colaborativa, descentralizada, paritaria e inclusiva”, señalaron en una declaración pública.

La noticia ha generado desconcierto y algunas críticas. Es el caso del cientista político Kenneth Bunker, director de TresQuintos.cl; y del sociólogo Axel Callís, director de TuInfluyes.com. Ambos plantearon en sus respectivas cuentas de Twitter la discordancia entre considerarse un partido político y serlo en los hechos.

Los cuestionamientos también provienen desde el mundo político. En una entrevista con Radio Pauta, el senador José Miguel Insulza (PS) manifestó directamente que “la Lista del Pueblo es un partido político (…) no se quiere inscribir y al mismo tiempo disfrutar de los beneficios de la independencia. No estoy de acuerdo en lo absoluto”.

Dicho de otro modo, la paradoja de movimientos independientes como la Lista del Pueblo es que, como decía la canción de Willy Sabor: Tienen cuerpo, cara, ojo, dientes, pata, uña y pelo de partido político, pero no son un partido político. ¿Qué era entonces? “No digo nada”, respondería el humorista y locutor radial.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS

El analista político Felipe Vergara, académico de la U. Andrés Bello, explica que la raíz de esta paradoja es política. “Estar asociado a un partido político hoy día es muy mal visto. Es algo que genera odiosidad y obliga a mantener cierta independencia”, subraya.

A su juicio, lo común es que un movimiento independiente realice una transición a convertirse en partido político una vez que decide pasar a disputar en la arena electoral. “Como ocurrió con Podemos en España”, señala. El caso chileno, en ese sentido, es una rareza, sobre todo pensando que esta decisión tiene “más beneficios que problemas”.

“Por ejemplo, el financiamiento. El Estado paga por cada militante. Son recursos que le vienen bien a los partidos políticos. Ciertamente, no es mucha plata. Para partidos grandes, bienvenido sea, pero no es gravitante. Pero en partidos chicos, sí puede ser una importante fuente de recursos, les permitiría pagar una sede, etc.”, detalla.

Sin embargo, los partidos políticos también tienen obligaciones que los movimientos independientes no tienen, como la transparencia. “Se tiene que informar todo sobre los directivos nacionales y regionales. Si no, hay multas de por medio. Hay obligación de estar actualizando la información constantemente, cada tres meses. Si hubo un pacto electoral, se requiere la participación de gente del Servel que valide que este acuerdo fue consensuado dentro del partido, por ejemplo”, explica.

Vergara también agrega que conformarse como partido político a nivel nacional tiene “barreras de entrada y salida que son altísimas”. “Para hacer uno tienes que estar conformado en tres regiones, hay una serie de restricciones de transparencia y necesitas un porcentaje mínimo de participación en las elecciones”, detalla.

“La conformación de un partido político es difícil en Chile. En otros países es más fácil, tanto entrar como salir. Juntas una agrupación de 100 personas y ya eres un partido político, y te acoges a todos los beneficios y las exigencias”, añade.

MÁS FLEXIBILIDAD

Uno de los problemas que tienen los movimientos independientes es lo desnivelada que está la cancha para que puedan disputar cargos políticos, pese a que a fines de mayo un grupo de parlamentarios de oposición presentó un proyecto que modifica la Ley Orgánica Constitucional de votaciones populares y escrutinios, para permitir a los independientes formar pactos electorales.

Para Felipe Vergara, una solución debiera tener una capa de mayor profundidad que apunte a dos cosas: Efectivamente facilitar la participación de independientes en política, pero también disminuir las barreras que impiden la conformación de partidos políticos.

“El proceso es costoso y engorroso, debiera simplificarse y flexibilizar la posibilidad de crear partidos políticos. Como es un proceso difícil, los que disputan las elecciones terminan siendo los de siempre. Se debiera poder constituir partidos incluso en torno a determinadas causas. Por ejemplo, perfectamente podría haber un partido animalista”, concluye.

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