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TENS con secuelas del Covid-19 denuncia que Hospital de Talcahuano lo desvinculó “de un día para otro”

Con problemas para respirar, cansancio extremo, pérdida del olfato y la sensación de estar en un cuerpo de 60 pese a tener 28 años, son algunas de las secuelas que André Saravia sufre hoy en día luego de ser primera línea en la pandemia.

André Saravia comenzó a trabajar como TENS al principio de la pandemia en el Hospital Higueras de Talcahuano, donde en diciembre de 2020 tuvo que dejar su cargo tras contagiarse de coronavirus.

Actualmente, hace una denuncia contra la institución, acusándola de haberlo “abandonado” ahora que sufre las secuelas de la enfermedad y necesita capacitación.

El reclamo fue hecho a través de su Instagram, donde relata desde que comenzó a trabajar en el hospital en octubre de 2020 hasta el problema que vive hoy en día.

Saravia fue contratado a plazo fijo mientras hacia un reemplazo en la Unidad de Paciente Crítico COVID, y que al comenzar el trabajo “no tenía problemas de salud, respiratorios, nada de lo que hoy día tengo“.

Pero fue el 2 de diciembre que dio positivo por coronavirus, por lo que al tiempo tuvo que ser internado en la Clínica Andes Salud de Concepción por la gravedad de sus síntomas.

Si bien, el hospital donde trabajaba en ese momento se hizo cargo de toda la hospitalización y licencia, tras el quiebre clínico que sufrió al volver a trabajar ocasionado por las secuelas, la institución no volvió a pronunciarse.

“Antes podía estar 6 minutos seguidos reanimando un paciente y ahí recién terminaba hecho bolsa, hoy en día no alcanzo a terminar los 2 minutos y ya estoy casi que pidiendo oxígeno para poder seguir trabajando“, explica el joven a Radio Bío Bío.

Producto del quiebre su licencia tuvo que ser renovada, pero Saravia acusa que fue desvinculado del hospital “de un día para otro” mientras estaba ausente.

“Han pasado casi 10 meses y no tengo olfato, hoy en día me canso para hablar para comer, tengo que caminar lento. Cardiológicamente los exámenes que me han hecho arrojan que tengo una bradicardia sinusal con una arritmia marcada e infarto septal. Por otro lado, el broncopulmonar dice que tengo una asma mixta. El otorrino me pidió un examen que se llama APSI que es un examen alemán que tuve que pagar particular, para saber si tenia anosmia (ahora) no tengo olfato, perdí el olfato“, cuenta.

El TENS también asegura que su calidad de vida se ha visto afectada, de pasar a hacer deporte al aire libre, ahora tiene problemas hasta para hacer su cama y afirma sentirse en un cuerpo de 60 pese a tener 28 años.

“Yo no voy a ser el único funcionario público que va a quedar con este tipo de secuelas. Yo no tengo papás para que me vengan a pagar las cuentas, ni nadie que me venga a pagar el arriendo o la vida. Entonces, ¿Quién me indemniza a mí? ¿Quién me paga a mí? Porque el Instituto de Seguridad Laboral dice que no me va a pagar las licencias mientras esté en rehabilitación, sólo las prestaciones médicas. Pero ¿Y qué como? ¿Vivo del aire?“, reclama.

Ante esto, el hospital emitió un comunicado explicando la situación, donde detalla que “don Pablo Andrés Saravia ha sido funcionario en este establecimiento en calidad de reemplazo. Sin embargo, su contrato terminó por expiración del plazo legal y retorno de la persona a quien se reemplazaba”.

Por parte de la seremi subrogante de Salud del Biobío, Isabel Rojas, se afirma que el Minsal está constantemente prestando apoyo a las instituciones y funcionarios en temas puntuales de salud.

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