Créditos: Agencia Uno

¿Hasta cuándo el Toque de Queda en Chile? Expertos en salud examinan la impopular medida de encierro sanitario

Tras el anuncio sobre el avance a Fase 4 del Plan Paso a Paso en la Región Metropolitana , reflota la pregunta del millón: ¿tiene sentido la restricción horaria? La ausencia de evidencia para prevenir el contagio, versus el riesgo que implica terminar con la medida con el muy probable relajo de las personas, son parte de los factores que ponderan tres expertos en Salud Pública a The Clinic.

La noticia se confirmó tras el anuncio del subsecretario de Redes Asistenciales, Alberto Dougnac: las 52 comunas que componen la Región Metropolitana pasarán a fase de Apertura Inicial a partir del sábado 28 de agosto, es decir, a la fase 4 del Plan Paso a Paso. ¿Qué quiere decir esto?

Las principales diferencias entre la fase 3 y la fase 4 del Plan Paso a Paso, radican -principalmente- en los aforos, aumentando la capacidad de personas en diversos espacios comunes como cines o locales de comida. Sin embargo, la gran interrogante que se instaló tras el anuncio de hoy no fue precisamente el cambio de fase, sino en el cambio de horario de la única restricción sanitaria nocturna a nivel nacional: el toque de queda.

Según informó Minsal, hasta el miércoles 25 de agosto la Región Metropolitana alcanzó el 79,8 por ciento de cobertura de vacunación contra el Covid-19 (esquema de inmunización completo), por lo que faltarían unas 19.000 personas para lograr el 80 por ciento de vacunados, porcentaje que retrasaría el inicio del toque de queda desde las 22:00 horas hasta las 00:00 horas.

En este contexto, desde el mundo político se levantaron una serie de dudas sobre la efectividad de la medida restrictiva que rige desde marzo del 2020, teniendo en cuenta el control sanitario que atraviesa Chile y que tiende a la baja en contagios diarios.

Por ejemplo, el actual gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, publicó en su cuenta de Twitter lo siguiente: “Raro estar en fase y con toque de queda, no les parece?”.

Siguiendo esa misma línea, el Partido Liberal se presentó un proyecto de resolución -aprobado en la Cámara- que pide al gobierno establecer el fin del toque de queda en el país.

A esto se suman las declaraciones del diputado Miguel Crispi (RD), quien se refirió al avance de fase de la región en su cuenta de Twitter: “Es francamente insostenible mantener el Toque de Queda, que a esta altura es una medida totalmente antidemocrática. Le exigimos al gobierno que termine con el toque de queda ya”.

La evidencia, la comunicación y el relajo

Los cuestionamientos del mundo político son compartidos por los expertos sanitarios: no hay evidencia que justifique la medida, la que también está influenciada por la comunicación de riesgo para las personas que, por condición humana e idiosincrasia, tienden a relajarse cuando los anuncios demuestran mayor flexibilidad en torno a las restricciones sanitarias.

Para José Miguel Bernucci, secretario general del Colegio Médico, “lo primero que hay que saber es que el toque de queda, desde el punto de vista de la pandemia, es una herramienta epidemiológica más que no tiene mucha evidencia desde el punto de vista empírico. Es decir, cuesta encontrar evidencia que posicione al toque de queda como herramienta sanitaria”.

“Sin embargo, sabemos que del total de los casos de contagio en nuestro país, en un 40%-50% aproximadamente podemos identificar de donde provienen. Y de esos contagios, sabemos que un 80% se producen en los domicilios. Entonces, en ese sentido, si es que uno pudiera justificar desde el punto de vista sanitario el toque de queda, es que podría ayudar a controlar los contagios intradomiciliarios referentes a reuniones sociales”, agrega el dirigente, aunque la complementa con una prevención.

“Pero generalmente ese tipo de contagios se dan cuando hay mucha circulación viral (…) a medida que mejora la situación epidemiológica, el toque de queda va perdiendo su justificación, y actualmente no cuenta con ninguna justificación sanitaria”, remata Bernucci.

Jorge Ramírez, académico de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile, sigue un pensamiento similar: la justificación del toque de queda “se da generalmente en un escenario epidemiológico en el que no hay control de una pandemia, como ocurrió inicialmente cuando no teníamos muy claro para dónde iba la cosa. Ahora ya hay mayor conocimiento y estamos en un contexto distinto al de hace dos meses, por lo tanto existen los elementos como para plantearse si la medida sigue teniendo lógica”, comenta.

Para Ramírez, mantener esta medida es más bien un tema comunicacional: “El hecho de pasar a fase 4 tiene lógica en la baja de casos, pero la mayoría de las personas ven estos anuncios como una señal (…) interpretan estos anuncios, previo a fiestas patrias, como una especie de chipe libre. Por lo tanto, terminar el toque de queda agrega un punto a la comunicación de riesgo que es bien delicada”, advierte.

Patricio Silva es Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Central y fue parte de la comisión de expertos que propuso una actualización en el Código Sanitario. Para él, el toque de queda “todavía se justifica y debiera correrse hasta las doce de la noche (…) La conducta demostrada, no solamente de los jóvenes, es que hay un grado de no compromiso con el cumplimiento de las medidas sanitarias“, sentencia.

“Tiene que ver con la conducta humana. Se combinan los datos duros de la epidemiología, con la sociología, antropología y psicología social, que demuestran que cuando uno está en grupo, acompañado, se produce un relajo de todas estas medidas. Y en consecuencia, el toque de queda produce una autorregulación, lo que ayuda al contexto sanitario”, concluyó el experto en salud pública.

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