Verenna

La odontología orfebre de Verenna: los dientes ahora brillan en todos los colores

Verenna Contreras tiene 24 años y pese a que aún no se titula como odontólogo atiende a cerca de 100 pacientes al mes colocando joyas y coloridos brillantes en sus dientes, una tendencia que lleva décadas en el mundo y que está en ascenso en Chile. Lo hace a través de "Cristal art diente", un emprendimiento que creó el 2018 y que hoy es respaldado por 15mil seguidores en Instagram.

Verenna Contreras (24) no soñaba con estudiar danza, ser astronauta, piloto de carreras, estrella pop o un deportista de alto rendimiento. En sus primeros años sus referentes estaban en otra parte y muy alejados de las habituales proyecciones infantiles. Desde temprana edad lo tenía claro: Verenna deseaba convertirse en dentista.

Cuando tenía 6, a diferencia de la mayoría de los niños, disfrutaba yendo a las consultas dentales. Le gustaba sentarse en la silla reclinable, ver la lámpara movible, sentir los olores y ruidos característicos de los box y ver cómo se usaban y para qué servían cada uno de los pequeños implementos y los diferentes químicos que se usaban en los procedimientos.

“Siempre tuve buena experiencia con dentistas, eso pese a que iba a un Cesfam en Recoleta. Recuerdo que me gustaba mucho ir, lo pasaba muy bien. Y eso que el dentista era muy neutro. Aún así, me gustaba la experiencia. Me llevaba mi papá, íbamos a las 7 de la mañana, porque a esa hora nos daban hora, y después iba al colegio”, recuerda Verenna.

El gusto de Verenna por la odontología no decreció con los años, esto pese a que sufrió con distintos procedimientos de ortodoncia. Primero usando una incómoda placa que solo podía retirar para comer y luego cuando le colocaron frenillos.

“Eso era más fome. Pero aún así me gustaba ir al dentista. Me gustan mucho las cosas minuciosas y pequeñas. Me llamaban mucho la atención los instrumentos, el hacer cosas chiquititas, siempre me gustó hacer manualidades chiquititas”, agrega.

Al cumplir 18 años Verenna entró a estudiar Odontología en la Universidad de Chile, muy cerca del Cesfam donde se atendía siendo una niña. El gusto por su carrera se acrecentó cuando comenzó a tener ramos prácticos con atención directa a pacientes.

Recuerda que tapó su primera caries a los 22 años. Un procedimiento que le voló la cabeza y que aún disfruta “es que es lo mismo que hacer una escultura en el diente”, dice.

Ese mismo año Verenna también logró un hito que define la carrera de los dentistas, reconstruir una sonrisa y ver la reacción de su paciente por primera vez: “Era un paciente de unos 40 años, que tenía los dientes muy desgastados por el bruxismo. En todas partes su dentadura era irregular. A ese paciente, casi al final del tratamiento le hice unas carillas y quedaron hermosas. Su sonrisa quedó muy muy muy bonita. Cuando él se vio estaba muy feliz”, recuerda Verenna quien sintió esa alegría como propia.

“Me dio la sensación que este paciente podía volver a sonreír libremente. Y es como heavy. Imagínate: hay un montón de gente que no se ríe tranquilamente. Están con la boca cerrada todo el tiempo o se tapan la boca para reírse y reírse es como un derecho humano casi. Todo el mundo quiere reírse”, reflexiona.

Verenna y sus joyitas

En paralelo a sus primeras construcciones de sonrisas, Verenna comenzó a experimentar en su casa. El año 2018, solo por curiosidad empezó a decorar su boca con coloridas figuras plásticas que le regaló una amiga.

Autoretrato de Verenna en su consulta

Impresionada por los colores en sus dientes, comenzó a buscar referencias en internet. Allí vio que los brillos y joyas en los dientes ya eran una tendencia de décadas en Europa, también que la cultura raper decora de manera similar sus dientes desde los años ochenta en Estados Unidos.

También descubrió que las decoraciones que vio tanto en Europa como en Norteamérica no provenían de allí, sino que nacieron mucho antes y muy lejos de esos lugares.

“Imagínate: hay un montón de gente que no se ríe tranquilamente. Están con la boca cerrada todo el tiempo o se tapan la boca para reírse y reírse es como un derecho humano casi. Todo el mundo quiere reírse”, reflexiona.

Tomando asiento y sorbos de un tecito en su casa Verenna, que se identifica con el género no binario, es decir, que no se sienten representadx por el binomio tradicional del género masculino y femenino, saca su celular y muestra una serie de imágenes de momias con piedras preciosas en sus dientes.

“De allí viene esto, de mucho más atrás. Los mayas y aztecas lo hacían, ellos ponían piedras preciosas en los dientes. Y eso me pareció bacán, porque son nuestros orígenes, si los mayas se extendieron por toda América y es bacán saber que viene de ahí, que esos son sus orígenes”, dice Verenna.

Con el ímpetu de una nueva pasión, Verenna llenó de brillo plástico made in China sus dientes. El resultado sorprendió a sus compañeros de carrera, uno le pidió que hiciera lo mismo y el boca a boca hizo lo suyo.

Estudiando las tendencias internacionales Verenna dejó atrás las figuras plásticas y las cambió por piezas de oro y cristales Swarovski que son libres de plomo. El cambio le vino bien. Hoy a tres años de eso, ya tiene su propia consulta, donde trabaja seis días a la semana y atiende a más de 100 personas al mes, quienes deben esperar días por un turno para llenar de brillo su dentadura.

“Los mayas y aztecas lo hacían, ellos ponían piedras preciosas en los dientes. Y eso me pareció bacán, porque son nuestros orígenes, si los mayas se extendieron por toda América y es bacán saber que viene de ahí, que esos son sus orígenes”, dice Verenna.

Por su consulta, dice, han pasado figuras como la cantante de trap Lizz Love, futbolistas como el ex volante de Colo-Colo Martín Rodríguez y rostros de la T.V. como la modelo y escritora Coté López. Su trabajo ha tenido tal éxito que incluso atrajo a una marca del retail, donde Verenna se encargó de decorar con joyas los dientes de una modelo para una de sus campañas.

Verenna prefiere no decir cuanto costo tiene cada uno de sus trabajos, dice que solo lo hace a través del DM de su Instragram. Al respecto dice que el procedimiento es pagable aunque “Es un lujito igual”. 

Verenna realizó incrustaciones de cristales para una campaña de una multitienda.

A pesar del precio, asegura que la tendencia de decorar los dientes con joyas, le ha significado conocer personas de distintas realidades. La tendencia, dice Verenna, atrae tanto a cabros de las poblaciones como del barrio alto.

“Eso para mí es super bacán, que sea transversal y no solo en lo socioeconómico. Le he puesto cristales a mamás e hijos. Van con sus hijos y se ponen los dos. La persona mayor edad que atendí a mi tía que tiene 70. Le encantó, si me dijo “yo quiero uno” altiro. Le puse solo un cristal en un dientecito. Y a otra mamá igual, y le encantó y ha ido dos veces a ponerse cristales. Ella tenía unos 60 y algo”, comenta Verenna.

El cristal corona cualquier sonrisa

Reflexionando sobre su trabajo Verenna asegura que la sensación de sus clientes al ver sus dientes decorados con joyas es muy similar a la que sintió al realizar su primera reconstrucción.

Su trabajo, va más allá de una cuestión de vanidad vacía. El hecho de poner cristales decorativos en los dientes, comenta, ayuda a resignificar sonrisas que no necesariamente se enmarcan en los cánones de belleza socialmente establecidos. Y, en consecuencia, en fomentar el amor propio.

“Me pasa que mucha gente tiene un diente chueco que le carga, pero le pone un cristal y ahora lo ama. Lo mismo con los dientes separados, que más encima son tan lindos, a mí me encantan. Y ese es mi rollo, igual he hecho fotos con ese enfoque, en donde la temática es esa, el demostrarle a la gente que no importa si tenís los dientes separados, chicos, grandes o chuecos”, comenta Verenna.

A pesar del precio, asegura que la tendencia de decorar los dientes con joyas, le ha significado conocer personas de distintas realidades. La tendencia, dice Verenna, atrae tanto a cabros de las poblaciones como del barrio alto.

“Yo veo un montón de dientes y todos tienen los dientes distintos, y todos pueden pensar “mis dientes son feos” porque tienen en la cabeza que los dientes lindos son solo los dientes Pepsodent de la propaganda: extremadamente blancos, derechos, parejos, como si fueran todos iguales, y no son todos iguales, siempre hay distintos colores y formas. A mi me encanta destacar esas diferencias”, agrega.

Actualmente Verenna se encuentra cursando los últimos años de su carrera, en poco tiempo realizará su práctica en un centro de salud pública. Pese a que reconoce que su apariencia puede traerle problemas (tiene el pelo teñido de colores, tatuajes en su brazos y joyas en sus dientes) asegura que esa posibilidad la tiene sin cuidado.

“No me preocupa el tema. En algún momento me preocupaba y no me hacía tatuajes por la u, o porque eventualmente iba a trabajar y no iba a encontrar pega de dentista, porque de dentista igual hay muchos prejuicios. Pero de hecho los mismos cristales me ayudaron a dejar ese prejuicio, porque dije “ya tengo mi independencia”, voy a ser quién soy. Porque de hecho en la U no hay problema. Me miran harto con los tatuajes, pero ya no es tiempo para preocuparse de eso. Y ahora, en el Cesfam donde voy a trabajar, los tatuajes ya los tengo. No me van a echar. Y los pacientes tienen cero rollos”, cuenta.

Con respecto a su trabajo poniendo cristales asegura que sus profesores no la han cuestionado, de hecho asegura que a algunos incluso les causa curiosidad, esto pese a que odontólogos chilenos han alertado sobre los riesgos que podría implicar el uso de estas joyas.

Verenna está consciente sobre esas alertas, sobre ellas asegura: “Hay caleta de dentistas que dicen que es peligroso, pero no tienen ninguna justificación porque es lo mismo que poner un bracket. De hecho es el mismo pegamento, es exactamente el mismo procedimiento(…) Tiene que ver con la higiene también, si tú tenís buena higiene, no deberías tener ningún problema”, comenta. 

Finalmente y sobre la resignificación de los distintos tipos de dientes que pretende lograr con su trabajo de joyería, Verenna asegura que es imposible separar su oficio con su propia historia.

“Lo que hay ahora con el movimiento body positive, el mismo feminismo y la comunidad LGBT, es que todos esos son movimientos contra hegemónicas. Y yo siempre he estado ahí bancando eso. Entonces como trabajo con una parte que es del cuerpo de las personas, también tenía esa reflexión que nació de la experiencia con mis dientes, el sentir que a veces no me gustaban tanto y darme cuenta que en verdad eso era solo algo impuesto(…) A partir de todo eso yo dije como “ah, los dientes en verdad dan identidad”. Toda tu cara te da una identidad, los dientes también, y ahí yo dije “sería muy bacán transmitir eso derechamente”. Eso es lo que intento hacer.

A través de su trabajo Verenna busca con los dientes, como ha pasado con tantas otras cosas, que puedan brillar en todos los colores.

The Clinic

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