"Disforia Fútbol Club"

Disforia Fútbol Club: Un espacio deportivo seguro para personas trans y no binarias

A través de un cortometraje, Disforia FC hoy participa en los Premios Platino de Cine Iberoamericano, buscando visibilizar el apoyo que significa el equipo para sus integrantes. “Necesitamos espacios no solamente de fútbol, sino que de todos los deportes, de integración e inclusión”, cuenta su director a The Clinic.

Los domingos por la tarde, un grupo de jóvenes se reúne en la cancha a jugar fútbol. No sin antes presentarse, ya que cada semana llegan nuevos integrantes. En círculo, dicen sus nombres, sus pronombres y responden a una pregunta al azar para romper el hielo y conocerse un poco más. Su nombre es Disforia FC, un club de fútbol dirigido a personas trans y no binarias que buscan un espacio seguro para hacer deporte y acompañarse mutuamente. 

Hoy, el equipo está participando en los Premios Platino de Cine Iberoamericano con un cortometraje que lleva su mismo nombre: Disforia Fútbol Club. En la sección “Cambio de Juego”, compite con otros cuatro cortometrajes de países como España, México y Perú. La categoría, sujeta a votación del público, busca destacar las diferentes iniciativas sociales que reúnen a las personas a través del deporte. 

Para su director, “lo que en verdad era esencial era contar sus testimonios, lo que significa Disforia. Queríamos llegar al público y explicar de dónde nace Disforia, por qué era importante crear ese espacio. Sentimos que era un concurso que era muy coherente con la historia de este equipo y con las personas que, más que solamente hacerse parte de un equipo de fútbol, encuentran un espacio social súper bacán que es difícil conseguir”, dice Inti Lorca, director en Santo Set y uno de los primeros integrantes de Disforia FC.

Crédito: @disforia_fc

La idea de grabar el cortometraje partió como una sugerencia de una conocida. Aunque fue algo improvisado, una vez que supieron que habían sido seleccionados se dieron cuenta del valor de este material y cómo reflejaba el impacto que tenía el club en cada una de las personas del equipo. “El deporte cambia vidas” es el eslogan de la categoría en la que hoy participan, frase que representa lo que muchos de sus integrantes sienten después de sumarse a Disforia FC.

Para Christopher Erlandsen, quien creó Disforia FC en 2019, “grabar este video es visibilizar lo que hacemos, visibilizar que son necesarios estos espacios y abrirlo a otros deportes, empezar a darse cuenta que las personas trans también hacemos deporte y necesitamos un espacio seguro y tranquilo, porque al final se nos cuestiona si estamos en un equipo femenino o si estamos en un equipo masculino. Entonces, no podemos estar en ningún espacio de forma tranquila haciendo simplemente deporte, que es algo que todo el mundo puede hacer”. 

Disforia FC

Desde chico a Christopher le gustaba jugar a la pelota. En un comienzo jugaba con hombres, pero estando en la universidad se sumó al club de fútbol femenino. Sin embargo, no se sentía cómodo en ninguno de estos espacios. Cuando empezó su transición, en 2017, decidió abandonar las canchas y no volvió a jugar durante dos años. Con la intención de hacer deporte en un espacio seguro, con personas que estuviesen viviendo procesos similares, en 2019 decidió formar Disforia FC.

Aunque la primera vez llegaron solo cinco personas, el número de integrantes fue creciendo semana a semana. Actualmente, en el grupo de Whatsapp son más de 70 personas, aunque quienes van regularmente a las reuniones son alrededor de 20. Después de presentarse, hacen un calentamiento previo y entrenan. Al final del día juegan partidos y, en ocasiones, juegan amistosos con otros equipos de fútbol. 

Crédito: “Disforia Fútbol Club”

Varios de sus integrantes aseguran que es difícil encontrar espacios como este. “Es necesario, aquí hay personas que llegan al equipo y no juegan a la pelota, vienen porque necesitan un espacio social y un espacio deportivo. Y lo intentan, juegan a la pelota. Las personas trans en todos los espacios se sienten excluidas y al final nos automarginamos. Ni siquiera nos echan, sino que nos vamos porque nos sentimos incómodos en estos espacios”, dice Christopher.

Hoy Disforia FC está a punto de cumplir tres años de existencia. Christopher recuerda que uno de los momentos más memorables, para bien y para mal, fue el ataque que sufrieron en el parque San Borja, donde jugaban en un principio. Sin embargo, este hecho marcado por la violencia se transformó en una muestra de apoyo generalizado. “Fue súper bonito cuando se hizo ese partido de conmemoración, de apropiarnos del espacio en donde nos habían atacado. Llegó mucha gente de toda la comunidad LGBTIQ+ y personas cis, gente de muchos espacios distintos a apoyarnos y a mostrar que no estábamos solos”, cuenta Christopher.

“Queríamos llegar al público y explicar de dónde nace Disforia, por qué era importante crear ese espacio. Sentimos que era un concurso que era muy coherente con la historia de este equipo y con las personas. Más que solamente hacerse parte de un equipo de fútbol, encuentran un espacio social súper bacán que es difícil conseguir”

Martina (32) empezó su transición en 2019 y hace dos meses se sumó a Disforia. Después del estallido social y la cuarentena, una vez que bajaron las restricciones, se dio cuenta de que los espacios que solía tener ya no eran lo mismo de antes. “Empecé a escuchar que mis amigos se juntaban a jugar a la pelota, pero a mí no me llegó nunca más una invitación”, dice. Es así como encontró en Disforia FC un espacio acogedor, a diferencia de otras organizaciones en donde el ambiente no le permitía interactuar de manera cómoda. 

“Al llegar a Disforia fue súper distinto. Voy a jugar porque me gusta, porque lo paso bien. Es entretenido porque hacemos equipos y vamos rotando, entonces no es solamente estar jugando, también es salir de la cancha, conversar con los chiques, participar de otras instancias. Si está lloviendo nos juntamos igual, entonces no es solamente la competencia, es un espacio que te genera tantas instancias donde no me he sentido mal ni incómoda nunca. Y eso no es fácil de encontrar”, asegura Martina.

Más allá del deporte

Ame (27) sigue el proyecto desde sus comienzos a través de Instagram, aunque no pudo asistir a las reuniones recién hasta este año. En tan solo meses, asegura que los cambios y la fortaleza que ha logrado son enormes. “Yo venía saliendo de un proceso muy difícil donde estaba muy deprimido y con mucha ansiedad social, me estaba costando mucho salir al exterior y yo creo que era mucho de arrastrar la discriminación de la que por años uno es víctima en esta sociedad tan odiante”, dice.

“Yo personalmente no practico fútbol, no practico ningún otro tipo de deporte y me encanta el lugar que me inventé para poder participar, entendiendo que el deporte no es solo el hecho de la acción de jugar, sino que hay un montón de cosas de organización y el rol social que cumple Disforia, siento que hay muchas aristas desde donde uno puede hacerse parte”, dice Ame. 

Crédito: @disforia_fc

Sebastián (19) es uno de los integrantes más recientes de Disforia FC. “Salí del closet en marzo y no tenía gente para compartir estos espacios y sentirme cómodo con la gente. Yo creo que todo trans o toda persona no binaria necesita un espacio para poder comentar su realidad con otra gente que a lo mejor vive lo mismo que uno”, cuenta el joven.

Aunque siempre le ha gustado el fútbol, afirma que su familia no lo dejaba jugar “porque decían que era un deporte de hombres. Dejé de hacer cosas que a mí me gustaban por mi familia, como ese deporte. Y ahora, volver a jugarlo, volver a estar otra vez jugando y con gente de tu misma realidad te llena. Te dan ganas de ir, te dan ganas de apañar, te dan ganas de todo”. 

En su niñez, a Javi (30) le encantaba jugar a la pelota. Sin embargo, durante su adolescencia abandonó el deporte porque no encontraba los espacios que hoy se han abierto un poco más, como el fútbol mixto. Viviendo en Argentina participaba de otros espacios de fútbol femenino y seguía a Disforia en sus redes, admirándoles desde la lejanía. Apenas se vino a vivir a Chile decidió sumarse al equipo. 

“Disforia para mí ha sido un regalo maravilloso, pensando en ese niñe que no tuvo ese espacio. Más allá de eso, siento que es un espacio de mucho aprendizaje, queda un poco chico eso del fútbol en todo lo que conlleva Disforia. He aprendido mucho de mis compañeres, lo que me ha llevado a aprender de mí viendo sus experiencias, cuestionarme vivencias propias al ver a les chiques en todos sus procesos, en su transición, encontrarse. Y es un espacio muy seguro y de mucho respeto”, dice Javi.  

“Es necesario, aquí hay personas que llegan al equipo y no juegan a la pelota, vienen porque necesitan un espacio social y un espacio deportivo. Y lo intentan, juegan a la pelota. Las personas trans en todos los espacios se sienten excluidas y al final nos automarginamos. Ni siquiera nos echan, sino que nos vamos porque nos sentimos incómodos en estos espacios”

En el caso de Christofer (22), a quien en el equipo llaman Waldo, se enteró de la existencia de Disforia FC justo cuando estaba descubriendo su identidad de género, en el año 2019. “Les quiero conocer, quiero conocer sus vivencias, necesitaba descubrir si en parte sentían lo mismo que yo”, cuenta que pensó en ese momento. El fútbol siempre había sido parte fundamental en su vida, pero la experiencia de jugar con hombres generalmente era muy violenta y, en ocasiones, denigratoria. 

Crédito: “Disforia Fútbol Club”

“A mí me pasa con Disforia que yo lo ocupo como terapia, digamos. Al encontrarme con Disforia, cuando comencé a ir, yo principalmente pensé que era el único chico trans que existía en el mundo. Evidentemente existían más, porque buscaba y había youtubers que eran trans, pero llegar, encontrarme con gente que está viviendo lo mismo que une y que al ir pasando el tiempo se generan estas charlas donde se genera un aprendizaje mutuo”, dice Waldo. 

Autogestión

Constantemente, la cuenta de Instagram de Disforia se llena de mensajes de personas de distintas regiones que quieren sumarse al club de fútbol. Tanto en el norte como en el sur, las ganas por formar nuevos equipos están muy presentes. Pese a que Christopher asegura que la idea de expandirse a otras regiones siempre ha estado, se vuelve complicado realizar las gestiones desde Santiago sin contar con mayores posibilidades de financiamiento

“Hemos pensado en algún momento viajar a alguna región a hacer el llamado para un encuentro y que así se conozca la gente de esa región. Pueden formar su grupo y después sería bacán hacer una liga, viajar regionalmente a jugar partidos. Yo creo que sí está en un proyecto futuro, pero necesita más organización y más fondos para costear lo que son los viajes”, asegura su creador.

Nuestra dificultad siempre ha sido el dinero, pero eso no ha sido impedimento. El no tener recursos para pagar una cancha que sea segura y que sea céntrica, porque igual viene gente de todo Santiago. Entonces, sí o sí le va a quedar muy lejos la cancha si estás en la periferia. Igual la gente llega, porque al final es el único espacio que existe, entonces la gente igual va a llegar porque lo necesita”. 

La autogestión es algo que los ha caracterizado desde sus comienzos. Incluso el cortometraje es algo que realizaron por sus propios medios. “Nunca imaginé que el cortometraje iba a llegar tan lejos. Este trabajo es nuestro, no se lo debemos a nadie. Este espacio es nuestro, lo creamos nosotres y somos los protagonistas, eso es lo bonito”, dice Waldo. 

Crédito: @disforia_fc

“Cuando uno ve cualquier tipo de organización, se imagina que es una súper organización, financiada, con cancha, que pagan sus inscripciones a campeonatos que valen cientos de lucas. Y este cortometraje demuestra que no, somos personas que nos juntamos a compartir. No necesitamos un estadio o un uniforme, lo único que necesitamos es lo que nos entregamos entre nosotres. El grupo es mucho más que eso, dice “FC”, pero no es un grupo que se junta a jugar a la pelota y eso es todo. Es mucho más que eso y al mismo tiempo es mucho más simple”, comenta Martina.

“A mí me pasa con Disforia que yo lo ocupo como terapia, digamos. Al encontrarme con Disforia, cuando comencé a ir, yo principalmente pensé que era el único chico trans que existía en el mundo” .

Para Ame, más allá de la visibilidad, el corto demuestra la deuda que tiene la sociedad con las personas trans. “Estos espacios del deporte, el espacio a la salud, el espacio para tener un lugar que te contenga, una comunidad que te acoja, que te respete, son lugares que nosotros no tenemos asegurados. Muches hemos sido excluidos de nuestras familias, de nuestros lugares seguros y estos espacios nacen de las mismas personas trans para repararlo”, dice. 

“Yo creo que es súper importante reposicionar la cultura trans, las figuras que tenemos en todas partes. Necesitamos espacios no solamente de fútbol, en verdad de todos los deportes, de integración e inclusión. Disforia cumple en todos esos aspectos, porque siempre está generando espacios sociales con las personas trans. No solamente nos relegamos a nuestra comunidad, sino que tratamos constantemente de integrarnos en nuevos espacios y hacer campeonatos, torneos y abrir los espacios”, concluye Inti, director del corto.

Puedes votar por el cortometraje aquí.


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