Roberto Celedón, el llanero solitario de la mayoría absoluta en la Convención: “No voy a seguir un juego de mentiras que atenta contra la soberanía popular”

En las dos votaciones que se llevaron a cabo en el Pleno de la Convención para modificar y ratificar los 2/3 como quórum de aprobación de normas constitucionales, el abogado experto en DD.HH. fue el único constituyente que se abstuvo. Mientras otros rasgan vestiduras o aplauden el guarismo aprobado, Celedón considera que lo idóneo sería desenterrar el mecanismo que se estableció en la Constitución de 1925: la mitad más uno de los votos.

Cuando el Pleno de la Convención, en la tarde del miércoles 30 de Septiembre, rechazó por 90 votos en contra la propuesta de Chile Digno (PC-FRVS), Pueblo Constituyente, Movimiento Sociales y Pueblos Originarios para modificar el quórum de aprobación de normas constitucionales de 2/3 a 3/5, en la pantalla en la cual la secretaría de la instancia transparenta cómo votaron los constituyentes —verde indica que se votó a favor y rojo, en contra— resaltaba sólo un punto amarillo —que indica abstención— en el listado de los 155 convencionales.

Esta imagen volvió a repetirse cuando una vez rechazada aquella propuesta, se votó la ratificación de los 2/3 como mecanismo para aprobar las normas del texto constitucional. De nuevo, entre los 96 puntos verdes y 54 rojos, se alzó solitario un solo punto amarillo.

Así, en ambas votaciones, mientras algunos celebraban, al mismo tiempo que otros se tomaban la cabeza por la aprobación del guarismo que estableció el acuerdo el 15 de Noviembre, el único convencional que se mantuvo ajeno al resultado de la votación fue Roberto Celedón, el único punto amarillo de la pantalla. El emblemático abogado en causas de DD.HH. en dictadura, y actual representante independiente (en cupo de la FRVS) del distrito 17, a diferencia de los otros convencionales no estaba para festejos ni lamentos.

Yo no voy a seguir en un juego de mentiras y falsedades para justificar una norma supramayoritaria que atenta contra la soberanía popular”, comenta Celedón a The Clinic para justificar su abstención sobre un tema que provocó un profundo quiebre entre los convencionales del FA y los del PC, quienes fueron los principales promotores de la modificación del quórum.

De esta forma, quien fuera uno de los fundadores de la Izquierda Cristiana -uno de los partidos que conformaron la Unidad Popular, fruto de las divisiones de la DC a inicios de la década de los setenta-, argumenta que decidió abstenerse para no validar ninguno de los dos quórums en cuestión.

A su juicio, estos guarismos son anomalías respecto de la tradición constitucional chilena; la Constitución de 1925 contemplaba la mayoría absoluta como mecanismo de deliberación para los parlamentarios, lo que según Celedón, serían el quórum ideal.

“Yo no voy a seguir en un juego de mentiras y falsedades para justificar una norma supramayoritaria que atenta contra la soberanía popular”, comenta Celedón sobre el quórum de los 2/3.

“Siempre he señalado que la tradición constitucional chilena reconocía el principio de 50% más uno”, afirma Celedón, quien también comenta que el quórum que fue aprobado por el Pleno para la aprobación de normas constitucionales tiene un origen que él, enérgicamente, rechaza.

El tema de los 2/3 lo planteó el 24 de septiembre de 1973 en la primera reunión de la Comisión Ortuzar (instancia que elaboró el anteproyecto de la actual Carta Fundamental en dictadura) el propio Enrique Ortuzar como una prevención para la Constitución del régimen dictatorial. ¡En la primera sesión, 13 días después del Golpe de Estado! Y se planteó exactamente porque la tradición chilena era del 50% más uno de los parlamentarios en ejercicio”, profundiza.

En la misma línea, el abogado argumenta que tampoco votó a favor de la propuesta que encabezó el PC para modificar el quórum a 3/5, ya que “el tema de los 3/5 es una transacción y yo no comparto esa transacción”, agrega rotundo.

“Hubo plena estabilidad en la Constitución del 25”

Así las cosas, Celedón se lanza en picada en contra de quienes argumentan que un quórum supramayoritario es más idóneo para garantizar la estabilidad institucional, ya que así los constituyentes estarían obligados a formar acuerdos de mayorías para impulsar sus propuestas constitucionales.

“Es falso el argumento de la estabilidad. Hubo plena estabilidad en la Constitución del 25, nadie atribuye el Golpe de Estado a la Constitución del 25”, asegura quien fuera también electo entre sus pares como coordinador de la (junte aire, estimado lector) Comisión de Derechos Humanos, Verdad Histórica y Bases para la Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición.

“La Constitución del 25 en toda su existencia tuvo sólo diez reformas constitucionales ¡La constitución del 80 lleva más de 53 reformas constitucionales!”, ejemplifica Celedón para complementar su argumentación.

¿Es compartido el punto de vista de Celedón entre sus pares? El jurista esboza una posición de llanero solitario. “Se los he planteado siempre”, reconoce, pero su propuesta no tuvo mayor acogida.

Así, consciente de su posición solitaria en lo que respecta a este tema en la Convención, Celedón comenta que no ingresó una indicación para proponer que las normas sean aprobadas por un quórum del “50+1”, ya que su idea estuvo lejos de alcanzar los treinta patrocinios que requerían los convencionales para ingresar alguna propuesta al reglamento.

En tanto, consultado sobre si la aprobación de los 2/3 afectaría la legitimidad del proceso, el constituyente alude a la composición del Pleno del órgano constituyente. “Sí (afecta a la legitimidad), pero además creo que el pueblo de Chile fue extraordinariamente sabio al no darle 1/3 a ninguna fuerza política, menos a los del rechazo”, sentencia.

“Creo que la persistencia de esa norma para los efectos de la aprobación del texto constitucional exige que primeramente haya acuerdo entre todos los electos por el apruebo. Esa es la primera responsabilidad política que tiene cada uno de los constituyentes que votaron por el apruebo: ponerse de acuerdo primero entre ellos”, dice.

“La Constitución del 25 en toda su existencia tuvo sólo diez reformas constitucionales ¡La constitución del 80 lleva más de 53 reformas constitucionales!”, sostiene Celedón para argumentar a favor de la estabilidad del quórum de la mayoría absoluta.

Sobre los plebiscitos dirimentes, mecanismo que contempla destrabar la votación de una norma que en su segunda deliberación en el Pleno haya obtenido más del 60% de los apoyos, sin alcanzar los 2/3 de los convencionales, Celedón , escéptico de los quórums que contendrá el proceso constituyente, ahora muestra en una postura favorable a su aprobación.

“Me parece que los plebiscitos dirimentes son una buena proposición para resolver situaciones en que no se obtengan los 2/3 de los convencionales, pero donde una materia no puede quedar sin escritura y normas precisas y concretas. Entonces, creo que es una buena solución a una hipótesis que espero que no se dé”, sostiene.

Cabe señalar que este mecanismo, que aún debe ser ratificado en la votación del reglamento de Participación Popular, fue aprobado ayer en el marco del Reglamento General a través de una indicación presentada por Chile Digno, Pueblo Constituyente, Movimientos Sociales y PP.OO. por 106 votos a favor, 43 en contra y dos abstenciones.

En esa ocasión, sin embargo, ninguno de esos dos puntos amarillos pertenecieron a Roberto Celedón.

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