Mauricio Morales y el ingreso de La Moneda a la arena presidencial por los incidentes del 18-O: “El Gobierno ya se la jugó por José Antonio Kast”

Rechazar la violencia y responsabilizar a los abanderados de la oposición, Yasna Provoste y Gabriel Boric, por los incidentes ocurridos en el segundo aniversario del Estallido Social, fue parte del mensaje que todo el oficialismo repitió casi como un guión. Una estrategia que el académico y cientista político, Mauricio Morales, desmenuza en conversación con The Clinic. “Realizar una acusación tan grave, sólo tiene como ánimo incidir en la campaña presidencial y polarizar aún más el debate público”, acusa el experto.

El Gobierno, los partidos de Chile Vamos, Sebastián Sichel y José Antonio Kast. Todos, sin diferencia alguna, salieron a condenar los incidentes ocurridos el pasado lunes 18 de Octubre, cuando miles de personas a lo largo del país salieron a conmemorar los dos años de la Revuelta Social. 

¿El mensaje? Responsabilizar a los candidatos presidenciales de la oposición, Yasna Provoste y Gabriel Boric, de los hechos de violencia, a propósito del apoyo de ambos abanderados al proyecto que busca indultar a los detenidos en manifestaciones de la Revuelta por “razones humanitarias”. 

Los primeros emplazamientos surgieron durante el pasado lunes 18 de octubre, en medio de las movilizaciones. A través de distintos mensajes en Twitter, los timoneles de Evópoli, UDI y RN, criticaron a la abanderada de Nuevo Pacto Social y al candidato de Apruebo Dignidad. 

“Exigimos a @gabrielboric y @ProvosteYasna el retiro del proyecto de indulto general a los victimarios del 18 de Octubre! ¡No puede haber impunidad!”, dijo, por ejemplo, el senador y presidente de RN, Francisco Chahuán. 

De la misma forma, ambos candidatos de la derecha, Sebastián Sichel de Chile Podemos Más, y José Antonio Kast del Frente Social Cristiano, se sumaron a la ofensiva oficialista contra la senadora Provoste y el diputado Boric el pasado 19 de Octubre.

El punto cúlmine lo marcó el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, quien durante la mañana de este martes, al realizar un balance sobre los hechos ocurridos en el segundo aniversario del 18O, no dudó en apuntar con nombre y apellido a quienes, según él, son responsables de la violencia en medio de manifestaciones.

“Quienes presentaron un proyecto de ley para indultar a quienes destruyeron y quemaron, como Yasna Provoste. Quienes van a visitar a la cárcel a un imputado en prisión preventiva por lanzar bombas molotov, como el candidato del Partido Comunista y el Frente Amplio, Gabriel Boric”, describió Galli quien, de paso, aprovechó de sumar al elenco de responsables de la violencia a la diputada Catalina Pérez (RD) y el convencional del FA, Fernando Atria. Una línea discursiva que fue reforzada por los ministros Juan José Ossa (Segpres) y Jaime Bellolio (Segegob) en un punto de prensa en La Moneda. 

Los insospechados efectos electorales de una maniobra tan arriesgada como sobreexpuesta los analiza el cientista político Mauricio Morales, en conversación con The Clinic.

El gobierno y los candidatos de derecha coincidieron en poner el tema de la violencia en la agenda. El propio subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, culpó directamente a Boric y Provoste de los incidentes de ayer. ¿Qué abanderado oficialista sale beneficiado con esta estrategia: Sichel o Kast?

El Gobierno ya se la jugó por José Antonio Kast. De lo contrario, no se entiende una declaración tan irresponsable como la de Galli. Los candidatos extremos se alimentan precisamente del caos, y está actitud del gobierno apunta en esa dirección. Realizar una acusación tan grave, sólo tiene como ánimo incidir en la campaña presidencial y polarizar aún más el debate público. Por último, es una declaración que, para decirlo en términos elegantes, culpa a otros de las deficiencias propias, pues es el Gobierno el encargado de restituir el estado de derecho.

Kast ya se jugó por los conceptos clásicos de derecha: orden y libertad. En un contexto de incertidumbre, y a veces de caos, dichos conceptos afloran con mayor énfasis en los electores”.

¿Cree que el Gobierno busca desviar la atención con esta ofensiva respecto de sus propios problemas? La acusación constitucional y la investigación del Ministerio Público contra el Presidente por Dominga, la denuncia contra la Ministra Karla Rubilar…

Si ese fue el objetivo, es una táctica infantil. Los legisladores y la opinión pública ya están al tanto de la acusación constitucional y ésta será definida antes de la elección presidencial. Las declaraciones del Gobierno no desvían la atención, y si lo hacen, será por un tiempo breve. Además, al culpar a los candidatos de oposición, generará aún más solidaridad entre ellos.

Los candidatos extremos se alimentan precisamente del caos, y está actitud del gobierno apunta en esa dirección. Realizar una acusación tan grave, sólo tiene como ánimo incidir en la campaña presidencial y polarizar aún más el debate público”.

Capitalizar electoralmente el tema del orden público y la seguridad con “mano dura”, es algo que se ha visto en otros países, por ejemplo, en Brasil con el ascenso de Jair Bolsonaro. ¿Es comparable a lo que pueda estar ocurriendo en Chile con el caso de José Antonio Kast, por ejemplo? 

La situación es distinta. Kast corre con ventaja porque la candidatura oficial de la derecha está en etapa crítica. Si Sichel no hubiese cometido tantos errores, Kast no tendría un registro tan destacado en las encuestas. Los votantes de derecha están abandonando a Sichel no necesariamente porque no los representa, sino porque sus errores han generado un desplome en las encuestas y, ante eso, los votantes de derecha buscan un salvavidas.

Instalar el tema de la seguridad y orden público, poniendo énfasis en los incidentes de ayer, ¿puede tener un efecto electoral en las elecciones presidenciales? 

El efecto electoral será más fuerte y decisivo en caso de un recrudecimiento de la violencia. Si lo de ayer no se repite de aquí a las elecciones, el efecto será acotado, pero si vuelven las jornadas de violencia, particularmente los viernes, entonces dicho efecto será mayor. Kast ya se jugó por los conceptos clásicos de derecha: orden y libertad. En un contexto de incertidumbre, y a veces de caos, dichos conceptos afloran con mayor énfasis en los electores. La gran incógnita es la forma en que Kast pretende resguardar el orden y la libertad en su eventual gobierno, más allá de potenciales medidas asociadas a la declaración de Estado de Sitio, por ejemplo.

Las propuestas de Kast sobre orden y seguridad, ¿son concretas o simples discursos electorales?


Son ideas muy generales y golpeadoras comunicacionalmente, pero de las que no conocemos en detalle sus bajadas concretas. Es decir, si se incrementarán los recursos y atribuciones a Carabineros, si se incluirá algún proyecto de ley o reforma para que las Fuerzas Armadas participen activamente en el control del orden público independiente si hay o no Estado de Excepción. La tarea de Kast, entonces, pasa por explicar el mecanismo específico para garantizar el orden.

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